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EDUCACION
La enseñanza gratuita
José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - El
primero de septiembre comenzó oficialmente
el nuevo año lectivo en Cuba, aunque las
clases se interrumpieron varios días, en
sus inicios, por las amenazas del huracán
Iván.
Los medios, todos de propiedad del Estado, se
volcaron totalmente en el tema. Una de las cosas
que se afirmó es que más de dos
millones y medio de ciudadanos se matricularon
en los distintos niveles de los programas educativos,
y que más de 300 mil profesores y maestros
tomarían parte en el curso.
Una simple operación matemática
indica que corresponde a algo más de ocho
alumnos por profesor o maestro. En Cuba no existe
ningún programa de instrucción que
sólo tenga esa cantidad de educandos. Pero
bien, eso no es nada más que un dato.
Lo que más destacaron los medios oficialistas
fue la gratuidad de la enseñanza. E implícita
y explícitamente que eso era gracias a
la revolución, es decir, al grupo que más
años ha permanecido en el poder en toda
la historia de América.
Es bien sabido que los gobiernos nada pueden
regalar si antes no se han apoderado de ello de
alguna forma, porque simplemente los gobiernos
no crean bienes materiales.
En otros países es el dinero de los contribuyentes
el que se utiliza para cualquier beneficio social.
En Cuba, gran parte de lo que se emplea en los
beneficios sociales sale del salario que se le
deja de pagar a todo tipo de empleado. En esta
isla se pagan salarios de miseria. Baste señalar
que un médico especialista devenga un salario
de 520 pesos mensuales (20 dólares), y
un licenciado en Pedagogía 350 (algo más
de 13 dólares).
Pero más allá de esa cuestión,
que puede ser calificada de financiera, está
el alto precio que hay que pagar por la instrucción
en Cuba. Y ése es el adoctrinamiento político
que se lleva a efecto en todos los niveles de
la enseñanza en este país.
Desde que los niños comienzan el primer
grado llegan diciendo "Pioneros por el socialismo..."
y se les abre un expediente escolar donde se destaca
su participación en actividades políticas
a favor del régimen.
El pre-universitario (bachillerato) el gobierno
decidió hace ya muchos años que
los jóvenes lo cursaran en escuelas enclavadas
en el campo, donde realizan tareas agrícolas.
Por naturaleza, los jóvenes son un poco
revoltosos, y al parecer el régimen comunista
no los quiere todo el tiempo en las ciudades.
Y hasta hace muy poco tiempo todos los voceros
del régimen gritaban en los cuatro puntos
cardinales que la "universidad es para los
revolucionarios".
Recuerdo que cuando mis hijos estaban en la escuela
primaria sus libros escolares de lectura tenían
en las páginas cuatro y cinco, a todo el
tamaño de la página, una foto de
Fidel Castro y otra de Raúl Castro. De
José Martí, el Apóstol de
nuestra independencia se comenzaba a hablar en
la página 158.
Recientemente el padre de una niña de
nueve años que está en la misma
aula del hijo de un miembro del gobierno, me contó
que durante el finalizado curso escolar su hija
se había quejado a la maestra diciéndole
que por qué siempre le daban la "estrellita
por la patria" (estímulo que se le
entrega periódicamente a los niños
más aventajados y de mejor conducta) al
hijo de este ministro, si ella tenía mejores
notas. La maestra le contestó que eso no
lo decidía ella, sino un grupo de maestros.
Este padre, en vez de felicitar a su hija por
su actitud cívica, le dijo que no mencionara
más ese asunto porque se podía señalar
y luego tener problemas. Ese papá estudió
y hasta se graduó en la universidad de
La Habana por el mismo sistema educacional en
que se está formando su hija.
Eso también es parte del precio que hay
que pagar por la llamada educación gratuita
en Cuba. Ciertamente el precio que hay que pagar
por esa instrucción es muy alto desde todos
los ángulos de la vida.
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