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POLITICA
La prisión más grande del mundo
Rafael Ferro Salas, UPECI
PINAR DEL RÍO, septiembre (www.cubanet)
- Cuba es la prisión más grande
del mundo. Todos estamos presos dentro de estas
calles sucias y los pocos campos que van quedando.
Somos los prisioneros del hambre, de la desinformación,
los sin derechos.
Los presos que guardan largas condenas en las
cárceles por no aceptar lo que nos imponen
son los que más sufren. Sus familiares
se ven obligados a recorrer largas distancias
para llevar el abrazo y las escasas provisiones
que procuran los selectos días de visitas.
El estado cubano ha iconizado a cinco espías
capturados por las autoridades norteamericanas
cuando operaban en territorio norteño;
recorre el mundo la causa bajo el eslogan de "los
cinco héroes". En constantes entrevistas
sus familiares enseñan lacrimógenos
rostros buscando la impresión y la solidaridad.
Detrás de todo eso hay unas bien manipuladas
"mesas redondas", devenidas en cuartel
general de la manipulación gubernamental.
Las madres y esposas de los cinco espías
iconizados recorren el mundo y pasan sus vacaciones
en hoteles escogidos de Europa; hoteles que, sin
saberlo, pagan los cubanos de la Isla.
Los personeros de las "mesas redondas"
gozan de privilegios inimaginables. Les fueron
entregados autos nuevos, nuevas casas, y se les
ofrecen derechos y oportunidades que ningún
cubano común y corriente tiene. Entonces
se mueve la gran campaña a favor de los
"cinco". Al parecer, el mundo a veces
olvida que nuestros presos de conciencia de la
primavera de 2003 sobrepasan con mucho la cifra
de cinco. Eso es bien triste.
Hay presos dentro y fuera de esta isla. En el
exilio sufren los cubanos desterrados, lloran
por el regreso y los suyos cargan la prohibición
de no poder hacerlo. Son virtuales barrotes impuestos
por el que decide todo, la voz única que
casi no puede sostenerse.
Con bochornosa desfachatez enseñan las
cartas y correos electrónicos enviados
por los cinco espías a familiares y amigos
de todo el mundo. Allí, en sus prisiones,
tienen todo al alcance de sus manos. No falta
el teléfono, la computadora personal y
la aceptación de las autoridades de sus
derechos de reos.
¿Qué ofrecen del lado de acá
a nuestros hermanos presos políticos? El
mundo tiene que saber que no se les ofrece nada,
y que al contrario, se les va quitando lo poco
que les dejan. Se ven obligados a pasar sus cartas
personales en el más absoluto clandestinaje,
pegadas al cuerpo de quienes los quieren, a merced
del terror más grande a ser descubiertos
y a la llegada del brutal castigo para los encerrados.
El mundo tiene que saber muchas cosas más.
Tiene que saber que en esta isla donde todos tenemos
la libertad condicionada, la gente se está
quitando la vida al ver la cara del hambre y las
miserias que siguen llegando. El mundo tiene que
saber ya que a modo de chantaje, en las obligadas
"mesas redondas", los personeros que
la conforman hablan de Internet y la mayoría
de los cubanos escucha esa palabra como una cosa
rara. A los cubanos les está prohibido
Internet. A los cubanos les está prohibido
decir que todo está prohibido.
A los cubanos sólo nos queda una esperanza:
que el mundo sepa más, pues a la mayoría
de los integrantes de este mundo nada les está
prohibido. A los cubanos nos va quedando la esperanza
infinita de ver el día en que se abran
los virtuales y los reales barrotes, los candados
impuestos de esta prisión de todos: la
más grande del mundo.
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