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SOCIEDAD
Cambió la Allende
Amarilis C. Rey, Cuba Verdad
LA HABANA, septiembre (www.cubanet.org) - Aunque
aún mantiene su nombre de Escuela Emergente
para Profesores Presidente Salvador Allende, desde
el pasado mes de julio es una especie de hotel
para pacientes venezolanos aquejados de problemas
ópticos.
La Allende es una edificación de cinco
plantas que ocupa una extensa área entre
las calzadas Vento y Rancho Boyeros, en el municipio
de igual nombre, donde cursaban estudios hasta
el pasado año lectivo miles de jóvenes,
en calidad de internos.
Ahora están ahí pacientes y sus
acompañantes venezolanos para recibir tratamiento
médico de la mencionada especialidad, en
un proyecto que ha sido denominado "Milagro".
Los empleados actualmente en esa entidad pertenecen
al sector de turismo, y la mayoría proviene
de la llamada "bolsa de empleo", donde
están inscritas personas que por cuestiones
ajenas a su voluntad han perdido el vínculo
con su centro de empleo. Otros trabajan en hoteles
y se encuentran en la Allende prestando servicios
de manera temporal.
"Nos pagan 350 pesos y diez en divisas al
mes. No es mucho, pero es mejor que estar en la
casa recibiendo mucho menos", dijo una camarera
que labora en este hotel para venezolanos.
Un joven que antes trabajaba en un restaurante
ratificó lo dicho por su compañera,
y agregó: "Pero de todas formas, tenemos
al menos la merienda y el almuerzo seguros".
Al parecer, las diferencias de trato en ese lugar
entre cubanos y venezolanos es enorme. "A
ellos se les sirve en un comedor con aire acondicionado
donde hay siete neveras, y se le ponen servilletas
a la mesa. En el comedor de nosotros a veces no
hay ni agua fría, y nos sirven en una bandeja",
dijo la camarera. "La comida también
es distinta. Ellos comen hasta carne de vaca,
nosotros, ni hablar de eso. Este viernes a ellos
le dieron atún enlatado y a nosotros jurel
hervido".
A la mujer se le notó impotencia en la
voz cuando contó: "Ellos meriendan
manzanas, yogur de sabores, galleticas de todo
tipo. Yo quisiera que mis hijos pudieran merendar
eso".
Según estas fuentes, todos los venezolanos
que se encuentran hospedados en la Allende son
pobres. El estado cubano les da, además,
300 pesos mensuales a cada uno de ellos (pacientes
y acompañantes). "Con tantas atenciones",
comentó la camarera, "es lógico
que crean que están en el Edén".
Desde luego, siempre hay excepciones. Relata
la camarera que una compañera suya le dijo
a uno de los pacientes que tendiera la cama antes
de ir al baño. "A mí no me
habían dicho que esto era un régimen
militar", replicó el venezolano. "Yo
no estoy acostumbrado a que me persigan, en Venezuela
no me persiguen".
La disciplina laboral en este semi-hotel para
venezolanos es rígida, pues no se aceptan
licencias por enfermedad por más de siete
días. Las fuentes dijeron que debido a
eso, compañeros suyos han ido a trabajar
hasta con neumonía, y uno de ellos con
un brazo enyesado. "Si insistes en la legalidad
de los certificados médicos para ausencias
por enfermedad, la dirección te dice que
vuelvas para 'la bolsa'", dijo el joven.
Es evidente que estas personas, al menos, se
sienten mal en el lugar donde están empleados
actualmente. Pero, ¿por qué no se
van? "Si nos vamos", dijo la camararera,
"después nos 'cierran' y no nos dejan
entrar a trabajar en ningún otro lugar
del sector de turismo".
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