|
OLA
REPRESIVA
El mejor regalo para un padre
Miguel Saludes
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Patricia
ha cumplido dos años. A diferencia de hace
un año, ahora la niña habla y comprende
mejor muchas cosas. Se podría decir que
sabe demasiado para su corta edad. Pero en esta
ocasión algunas cosas no fueron como en
la pasada. Ahora no habrá cumpleaños
con globos, payaso y un nutrido número
de invitados. Solamente estarán presentes
un pequeño grupo de familiares y amiguitos
del barrio, quienes compartirán con ella
el cake asignado por la libreta de abastecimientos.
Razones sobran para ello. La economía por
un lado y la realidad que pesa sobre la familia
por otra son motivos suficientes para la discreta
celebración. Pero Patricia desconoce todo
esto y más aún el por qué
su papá no estará con ella en este
día tan especial en su vida.
Pero a pesar de estos detalles, ocurren sorpresas
que faltaron la vez pasada. Hace unos minutos
el periodista independiente Omar
Rodríguez Saludes, padre de Patricia,
acaba de realizar una llamada desde el lugar donde
se encuentra en prisión. Ha coincidido
la fecha con el día asignado para estas
llamadas, que religiosamente hace todos los martes
siempre que no existan cambios ajenos a su voluntad.
Por suerte no los hubo este 23 de noviembre.
Omar pudo cantarle a su hijita el tradicional
"Felicidades" a través del teléfono.
No pudo contemplar sus ojos pícaros atentos
a la voz masculina que entonaba con ternura casi
maternal los estribillos de la popular melodía.
Tampoco pudo ver la sonrisa que iluminó
la cara de la pequeña cuando terminó
el canto. Más tarde, durante la fiesta,
la homenajeada pediría en tres ocasiones
la conocida pieza, y hasta la repetiría
ella sola, ya cuando había concluido el
ritual de apagar las dos velitas sobre el pastel.
Otro acontecimiento, quizás intrascendente
en otra circunstancia, sirvió para llenar
el ambiente de alegría. Cuando el padre
de Patricia terminó de dar el homenaje
a la niña, ésta le dijo en su jerga
infantil que viniera. Y además por primera
vez le dijo papá. Ahora fuimos nosotros
los que quedamos imaginando el rostro de Omar.
Pero seguro estoy que además de enrojecerse
de emoción, alguna lágrima brilló
en sus ojos cuando escuchó llamarse así
por la más pequeña de sus tres hijos.
Estamos convencidos que en otro 23 de noviembre
padre e hija se fundirán en un abrazo amoroso,
y Patricia no tendrá que pedirle ese día
que vaya a su lado. Tampoco Omar Rodríguez
Saludes, ni otros en su misma situación,
tendrá que cantar como en un susurro lo
que a plenas voz podrá regalar en plenitud
de su libertad. Ese día daremos gracias
por el reencuentro y pediremos para que nunca
más sean separados padres, hijos, esposos
y familiares a causa de una injusticia.
|