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SOCIEDAD
Trabajo voluntario o gratuito
Tania Díaz Castro
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Cuando
en 1959 el teniente del ejército rebelde
Manuel Artime Buesa alertó a los campesinos
orientales sobre el peligro de que la revolución
cubana cayera en el comunismo, no estaba mintiendo.
Sin embargo, Ernesto Che Guevara desmintió
las afirmaciones de Artime llamándolas
"farsantes y demagógicas". Para
contrarrestarlas, utilizando su influencia política
y su carisma personal, exhortó a los campesinos
a trabajar de forma gratuita en la construcción
de un centro escolar en el Caney de las Mercedes,
en la antigua provincia oriental, en el mes de
noviembre de 1959.
Así, se pusieron de moda en Cuba las largas
jornadas de trabajo voluntario, que por estos
días celebra su aniversario 45. Incluso
por aquella fecha tan temprana, Che señaló
que debían realizarse por alcanzar resultados
y no por acumular horas para beneficio propio
a través de una emulación, algo
que se hizo habitual de forma ininterrumpida en
el castrismo. Es por eso que muchos se preguntan
qué beneficios ha aportado "el trabajo
voluntario", cuando Cuba sufre de una economía
en bancarrota que jamás fue estable ni
fructífera.
La fracasada zafra de los 10 millones, en 1970,
se nutrió de trabajo voluntario. También
el cordón de La Habana, que vaticinaba
café por la libre, y el plan Niña
Bonita, ambos convertidos en un verdadero desastre.
Por estos años informó la prensa
oficialista que, de acuerdo a análisis
efectuados en todas las provincias del país,
cada vez serían menos los voluntarios en
el corte de caña y muchos más los
contratados por unidades de base. A esto le siguió
el cierre de centrales azucareros, por lo que
a muchos trabajadores se les unió el cielo
con la tierra. Por último, los pronósticos
acerca de las zafras se han cumplido, lo que representa
un verdadero golpe a la economía del país,
que ha echado mano al turismo como una solución
a mediano plazo.
La Cuba anterior a Castro ocupaba el tercer lugar
en América Latina en consumo alimenticio
per cápita , y hoy es el último.
Por ejemplo, la producción de café
del año actual fue la peor en cincuenta
años. Sus mejores granos se exportan a
Japón, a fin de saldar una vieja deuda
contraída con ese país asiático.
Respecto al arroz, Cuba es el único país
latinoamericano cuya producción de este
grano ha bajado desde 1958, cuando ocupaba el
cuarto lugar en la región. Tampoco las
exportaciones en general han avanzado al ritmo
de otras naciones del continente.
Según informes oficiales de la prensa,
la zafra tabacalera no cuenta ya con estudiantes
desde el año 2001, los que se movilizaban
gratuitamente en varias decenas de miles solamente
a las vegas pinareñas, las más importantes
a nivel nacional, para ser sustituidos por trabajadores
habituales y la entrega de tierras en usufructo.
Ante la caótica realidad económica,
las razones que esgrimía aquel teniente
del ejército en 1959 no eran prejuicios,
fantasmas o mitos. Era, sencillamente, un aviso,
un alerta que muy pocos comprendieron. Tanto el
trabajo voluntario como el comunismo han resultado
un fiasco. Un desperdicio de vida y de tiempo.
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