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DEPORTES
Entre aplausos y victorias
Javier Machado, Cubanacán Press
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Cuando
todo el mundo pensaba que su carrera deportiva
se había acabado a sus 36 años de
edad debido a una lesión grave en su hombro
de lanzar, Orlando "El Duke" Hernández
reapareció como ave Fénix para invadir
el firmamento de aplausos y victorias, a mediados
de la temporada beisbolera 2004 de las Grandes
Ligas.
Nacido en Santa Clara, Cuba, el 11 de octubre
de 1967 fue durante varios torneos el pítcher
estelar del equipo Industriales, donde llegó
a acumular 126 victorias en Series Nacionales.
Separado de la pelota cubana, abandonó
Cuba en una frágil embarcación para
intentar hacer carrera en la pelota rentada. En
el róster de lanzadores de los Yankees
de New York, fue el noveno cubano en integrar
la nómina del team insigne de las Grandes
Ligas, ganadores en 26 ocasiones de las Series
Mundiales.
En su primer año su average fue de14 y
4, donde estableció un récord para
un lanzador novato en "Las Mayores"
de 13 estrucados, nada más y nada menos
que frente a los rancheros de Texas. El juego
ganado con lechada de 7 entradas contra los Indios
de Cleveland en post temporada fue el que concedió
el banderín a los Yankees de la Liga Americana
en 1999 y el del pase para discutir la Serie Mundial
frente al fuerte equipo de San Diego, ganador
de la Liga Nacional.
Allí obtuvo su primera victoria en Series
Mundiales, igualando la hazaña para un
novato lograda 21 años antes. ¡Qué
más esperar para un bisoño dentro
del campeonato de béisbol más fuerte
que se juega en el planeta! En años siguientes
implantó el récord de 8 victorias
consecutivas en post temporadas y en la última
serie, acumuló 9 victorias con 3 derrotas
para una efectividad de 2.51 antes del juego celebrado
en la post temporada el pasado 17 de octubre frente
al Boston.
En las últimas campañas con los
Yankees su rendimiento bajó debido a las
dolencias en su hombro derecho, por lo que fue
transferido a los Expos de Montreal, donde no
pudo jugar y necesitó ser intervenido quirúrgicamente
en el 2003. Atrás quedaban sus numeritos:
124 partidos jugados, de ellos 121 de abridor,
finalizando 8 juegos con 2 blanqueadas. Lanzó
791 entradas, propinado 619 ponches y 268 bases
por bolas, para una efectividad de 4,04 carreras
limpias por juego.
Después de una prolongada etapa de recuperación
en el campo de entrenamiento, donde demostró
perseverancia y paciencia, los Yankees vuelven
a contratarlo como agente libre casi a mediados
de temporada. En el equipo que lo vio nacer en
la pelota rentada, se ganó un puesto en
la rotación del pitcheo, ganando 9 juegos
y ponchando a 84 rivales para un promedio de más
de 9 carabinazos al hombro de sus contrarios por
desafío.
Lamentablemente, no pudo terminar el último
juego lanzado frente al equipo de as Medias Rojas
de Boston, a la postre ganador de la Serie Mundial,
pero abandonó el partido con una carrera
de ventaja para su equipo, los Bombarderos del
Bronx.
En la Guía Oficial del Béisbol
Cubano se encuentra el nombre de Orlando Hernández
acompañado de asteriscos. De la misma forma
aparecen los de René Arocha, Rolando Arrojo,
José A. Contreras, Edilberto Oropesa, Liván
Hernández, Osvaldo Fernández y otros
peloteros de la isla que han abandonado el país
para jugar en la pelota rentada.
Ninguno de los números del Duke aparecen
en los récords negativos de la Guía.
En 1989, durante la XXVIII Serie, fue el líder
en ganados y perdidos con 7 y 0 para un promedio
de 1000. En la XXXIII (1994) fue el máximo
ganador con 11 victorias y al año siguiente
fue el que más lechadas propinó
con 3. El 7 de abril de 1990 le propinó
un KO de "cero hit cero carrera" al
equipo de Matanzas, en el legendario parque beisbolero
Victoria de Girón durante la Serie Selectiva
y lanzando por el equipo de Ciudad Habana.
Participó en 10 Series Nacionales, lanzó
un total de 246 juegos, de los que inició
187, concluyó 75, relevó 59, ganó
126 y sólo perdió 47, para un excelente
promedio de 728. En total se desempeñó
durante 1514 innings, enfrentó a 5,636
bateadores, que le propinaron 1,339 hits para
un excelente promedio de 238; le anotaron 581
carreras, de ellas 513 limpias para 3,05 carreras
limpias por juego. Propinó 1,211 ponches,
regaló 455 bases por bolas y sólo
permitió 110 jonrones.
Las anteriores estadísticas superan con
creces a las del resto de los pítchers
cubanos activos o no dentro de las Grandes Ligas.
José Ariel Contreras lo supera sólo
en los departamentos de PCL con 2,82 en el mismo
número de series jugadas, y en jonrones
permitidos con 74.
Todos recordamos los duelos que hicieron historia
entre el equipo azul y el naranja con el Duke
y Rolando Arrojo sobre el montículo. Memorable
fue el juego con score final de uno por cero entre
estos dos diestros del box en una serie play off
de la década del ´90.
Si de nombres estelares del pitcheo cubano se
trata, resaltan los de José A. Huelga,
Manuel Alarcón, Aquino Abreu (único
hombre que propinó dos juegos consecutivos
de cero hits cero carreras, hazaña ocurrida
en un período de 10 días en el mes
de enero de 1966), Rogelio García Juan
Pérez Pérez , Braudilio Vinent y
muchos otros, pero hoy por hoy, el de Orlando
"El Duke" Hernández es el más
emblemático.
Querido como ningún otro pelotero cubano
de estos tiempos, El Duke constituye hoy un símbolo
en el pedestal más alto en la idolatría
de la fanaticada beisbolera cubana. Hasta los
aficionados de otros equipos del interior del
país, eternos rivales del team azul, lo
ponderan, reconociendo sus facultades deportivas.
Indudablemente El Duke, es el pelotero insigne
de la pelota cubana, no sólo por los resultados
en nuestras Series Nacionales sino por el desempeño
en "Las Mayores" a donde llegó
con deseos y ansias de ganar, a pesar de su edad,
después de haber sido condenado al ostracismo
deportivo en su país, debido a la soberbia
de las autoridades cubanas.
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