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AGRICULTURA
El mugido de las vacas
Ariel Delgado Covarrubias, UPECI
LA HABANA, noviembre (www.cubanet.org) - Sin
mucha publicidad, se ha anunciado que entre el
11 y el 17 de noviembre se celebrará en
Cuba el Segundo Simposium Internacional sobre
Ganadería Agroecológica, y que tendrá
como sede principal nada menos que a la provincia
de Las Tunas, aunque tendrá una gira de
estudios por Camagüey, Sancti Spíritus,
Villa Clara y Matanzas y concluirá en Ciudad
de La Habana, donde será la clausura.
Al evento asistirán 35 delegados de 15
naciones latinoamericanas y de Estados Unidos
y participarán cerca de 100 especialistas
y productores nacionales relacionados con prácticas
agroecológicas. Se analizarán unas
sesenta ponencias y conferencias cuyo tema central
será la agroecología como concepción
del desarrollo rural sostenible.
Resulta contradictoria la celebración
de ese simposium en este país y en este
año. Porque si de ganado mayor se trata,
lo apropiado sería hacer un evento científico
que lo declarara "en peligro de extinción"
y que formule propuestas, quizás conocidas
pero no aceptadas por las autoridades cubanas,
que hagan viable su sobrevivencia y desarrollo.
Según datos disponibles, en 1960 Cuba
poseía 7 millones de cabezas de bovinos,
cantidad superior a la población total
del país entonces. El ganado se criaba
en áreas extensivas donde no le faltaban
los pastos y el agua necesaria para su desarrollo.
La producción de leche y carne abastecía
el mercado nacional. Se importaban sementales
y puras razas para hacer cruces que mejoraran
sus cualidades productivas. En América
Latina, Cuba era una pequeña potencia ganadera.
Pero tres décadas y media después,
la situación de la ganadería cubana
era bien distinta. Su existencia superaba algo
más de cuatro y medio millones, en un estado
de verdadera depauperación. La tendencia
se muestra de forma alarmante como descendente,
y muchos se preguntan si por lo menos se podrá
detener.
Esa situación se ilustra perfectamente
en la tabla, donde se refleja su existencia por
sexos del año 1995 al 2001, datos recogidos
del Anuario Estadístico de Cuba en su versión
de 2002.
| |
1995
|
1996
|
1997
|
1998
|
1999
|
2000
|
2001
|
| Hembras
|
2,993,1 |
2,956,9 |
2,953,2 |
2,986,5 |
2,830,8 |
2,638,5 |
2,608,6 |
| Machos |
1,638,9 |
1,644,2 |
1,652,8 |
1,657,2 |
1,575,0 |
1,471,7 |
1,429,8 |
| Total |
4,632,0 |
4,601,1 |
4,606,0 |
4,643,7 |
4,405,8 |
4,110,2 |
4,038,4 |
Como se puede apreciar, hasta 1998 hubo una muy
discreta recuperación, pero ya a partir
del año siguiente, el descenso va en picada.
El gobierno dice que la existencia actual del
ganado ronda en los 4 millones. Pero si según
datos del Ministerio de la Agricultura entre los
años 2002 y 2003 las pérdidas debido
al hurto y sacrificio ilegal de ganado mayor se
calculan entre 30 y 36 mil cabezas anuales, es
muy poco probable que supere en ese último
año los divulgados 4 millones.
Y para el presente la situación se presenta
peor. Sólo hasta el mes de junio las pérdidas
ocasionadas por la intensa sequía que padecen
las provincias orientales (entre ellas Las Tunas,
sede inicial del evento) ascienden a algo más
de 160 mil animales, según comentó
Alfredo Jordán, titular del MINAG, por
lo que muy conservadoramente se podría
estimar en 3,800,000 la masa ganadera bovina cubana
actual.
El Estado definió desde sus inicios la
política ganadera con prioridad en la producción
de leche. Pero en consecuencia con el decrecimiento
de la masa vacuna, ese vital producto también
sufre una merma importante, como se puede apreciar
en la siguiente tabla.
| |
1995 |
1996 |
1997 |
1998 |
1999 |
2000 |
2001 |
| Producción
(mt) |
638,5 |
640,0 |
650,8 |
655,3 |
617,8 |
614,1 |
620,7 |
| Rendimiento
anual por vaca en ordeño (kg.) |
1,271 |
1,252 |
1,215 |
1,193 |
1,200 |
1,162 |
1,161 |
Se puede apreciar el efecto descendente de la
producción de leche a partir del año
1999, y el rendimiento promedio anual de vaca
en ordeño va en constante picada debido
a la mala alimentación y la carencia de
agua, lo que al parecer no presenta síntomas
de detenerse.
Algunos productores que ven con amargura el desolado
cuadro del fruto de su trabajo se preguntan irónicamente
si sus nietos conocerán las vacas sólo
por fotografías. ¿Salvarán
las ponencias y conferencias que preconizan un
trabajo agroecológico la sustentabilidad
de la ganadería vacuna cubana?
Algo similar ocurre con la producción
de carne, pero ése es tema aparte que merece
un especial tratamiento.
Mientras tanto, las vacas cubanas, tristes descendientes
de la recordista Ubre Blanca, mugen clamando comida,
agua, por miedo al cuchillo de los matarifes y
por no ser declaradas "animales en peligro
de extinción".
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