|
SOCIEDAD
¡Dios coja confesaos a los babalawos!
Guillermo Fariñas Hernández,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, noviembre (www.cubanet.org) - El
sincretismo religioso en todos los segmentos de
la sociedad cubana no pudo ser extirpado ni en
los peores tiempos de la ortodoxia atea, cuando
los soviéticos eran los que tenían
la llave de la economía. Hoy nadie se esconde
para mostrar que va a resguardarse con su padrino,
como también se conoce a los babalawos,
que han proliferado desde la década de
1990.
En el caso del barbado comandante, cuentan algunos
que de joven, no por casualidad Castro escogió
los colores rojo y negro para la bandera de su
movimiento político 26 de Julio, que en
la Regla de Ocha representan a Eleguá,
quien abre y cierra los caminos.
También se conoce que en los primeros
años del triunfo de la rebelión
de 1959, el ya difundo comandante y médico
personal de Castro, René Vallejo, fue quien
trabajó como padrino del gobernante.
Se ha comentado entre los observadores de la
religión africana que el acto del 26 de
julio no se realizó este año junto
a los restos de Che Guevara, sino que fue transferido
al teatro de la Universidad Central de Las Villas
debido a que en 1994, un babalao nigeriano de
visita en Cuba advirtió a Castro que nunca
debía estar a la sombra o al pie del monumento
al argentino, pues todo le podría ir muy
mal.
Pero la tozudez siempre ha caracterizado la personalidad
del que nunca se equivoca, y decidió hacer
una concentración en vivo para demostrar
a los dioses venidos del continente negro que
él es casi un dios del devaluado comunismo.
Todo parece indicar que el presidente de Cuba
perdió la apuesta, y se cayó de
sus propios pies, fracturándose la pierna
izquierda y el húmero del brazo derecho.
Las imágenes mostraron que existen "dioses"
que sudan copiosamente y soportan el dolor físico
con dificultad.
Nada, el espíritu del jacobino de la fortaleza
de La Cabaña dañó el cuerpo
del intocable comandante, y ni el General de División
Humberto Francis y sus 10 mil efectivos de la
dirección de seguridad personal del Ministerio
del Interior pudieron impedirlo. Como dice un
babalawo del barrio El Condado, en Santa Clara:
"No hacer lo que aconseja El Padrino es cerrarse
los caminos".
|