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CULTURA
Ciudad metal
Javier Machado, Cubanacán Press
SANTA CLARA, noviembre (www.cubanet.org) - Habían
llegado de todos los rincones de la geografía
nacional y se esparcían por toda la ciudad
con indumentarias características de los
rockeros. Santa Clara volvía a ser sede
del festival no competitivo de rock Ciudad Metal
2004.
A pesar del estado de sitio que por estos días
vive el centro del país, deambulaban calle
arriba y calle abajo, sin que las autoridades
se les acercaran. Ni siquiera en el campamento
general de éxtasis y descanso. Esparcidos
en los bancos y en el césped del céntrico
Parque Vidal, pasaron los tres días y tres
noches que duró la vorágine musical
más controversial que se desarrolla en
el país.
La imagen de un rockero cubano, cultivador del
género o amante deesa música es
bien característica; generalmente tienden
a imitar a las grandes estrellas del rock internacional.
Pelos largos a la espalda, aunque algunos prefieren
usar la moda punk, con cortes exóticos,
trenzas, rapados y peinados de florida imaginación,
vestimenta de color negro, camisetas con imágenes
de los ídolos más impactantes sobre
los escenarios. Sus botas altas, cadenas enormes
que cuelgan de los bolsillos, espejuelos oscuros,
algunos con objetos decorativos en la nariz, garganta,
orejas, cejas y hasta en el rostro.
Este es un festival que necesita de poco protocolo
y de gastos minúsculos. La gran mayoría
de los presentes no necesitan alojamiento, porque
lo encuentran en cualquier rincón o sencillamente
sobre los bancos y hierbas de cualquier parque;
el uso del agua es bien poco debido a que no tienen
inclinación a bañarse. Los alimentos
que consumen también son escuálidos,
pero sí precisan de alcohol bien fuerte
con algunos psicotrópicos incluidos.
La propaganda es innecesaria porque entre ellos
corre la noticia de los eventos de boca en boca
e incluso los mismos grupos se encargan de anunciar
los festivales y actividades. Esta vez en ningún
poste santaclareño o en los cristales de
establecimientos culturales, aparecían
los anuncios de otros años. Sólo
en un modesto plegable con el programa del festival
de rock Santa Clara 2004, conteniendo las actividades
del evento, organizado por la Asociación
Hermanos Saíz, el Centro Provincial de
la Música y el sectorial provincial de
Cultura.
El periódico Vanguardia anunciaba en un
pequeño resumen cultural que el festival
Ciudad Metal regresaba a Santa Clara del 29 al
31 de octubre, bajo la tutela de la Asociación
Hermanos Saíz, teniendo como sede y espacio
principal, por segundo año consecutivo,
al pequeño parquecito de Tristá
y Carretera Central, donde existe una tarima de
concreto que hace aún más económico
el evento.
La inauguración desarrollada a las 4 de
la tarde del primer día contó con
la exposición Metal Flash del fotógrafo
Raúl E. Gutiérrez en la Casa de
la Ciudad. A las 9 de la noche actuaron los grupos
Necrófago, del villaclareño municipio
de Placetas; Blinder, de la ciudad de Santa Clara,
y Puertas Negras, de Matanzas. El sábado
30 hubo dos espectáculos. Por la tarde
a las 4 actuaron Calles (Santa Clara), In the
Skin (Sagua la Grande) y Cry out for (Santa Clara).
En la noche actuaron el grupo pinareño
Eggun, C-Men de Santa Clara y Necrópolis
de Ciudad de la Habana.
El cierre del festival se produjo en la tarde
noche del domingo, comenzando a las 5 de la tarde.
Sobre el escenario hicieron de las suyas la banda
Scythe, de Placetas; Médula, de Pinar del
Río, y los habaneros de Chlover, toda una
sensación sobre la pista con sonidos del
"Nu Metal", para los entendidos indudablemente
lo mejor del festival, aunque Médula lució,
gustó e impactó entre los amantes
de ese género presentes en el evento.
Con decibeles estratosféricos y sonidos
que pasaron desde el rock progresivo al death
metal o del brutal death metal al heavy y trash
metal, los temas interpretados se aferran a sonidos
electrizantes con mucho de tracheo y hasta de
distorsión de las voces, guturales la mayoría,
con letras expresivas de denuncia sobre las cosas
que pasan actualmente en el mundo, especialmente
las guerras, las muertes innecesarias, destrucción
del medio ambiente; pero también mensajes
reflexivos sobre la sociedad cubana, la aspiración
de los jóvenes y la censura al propio género
musical, donde se exigen espacios públicos
como el de Santa Clara para presentar espectáculos
y transmitir sus energías a los fans.
Hubo en el festival mucha tolerancia por parte
de las autoridades del gobierno y policiales.
Los festivales Ciudad Metal comenzaron en la
ciudad de Marta Abreu por iniciativa de un grupo
de jóvenes de la Asociación Hermanos
Saiz y entusiastas del género musical,
a finales de la década de 1980, pero con
la llegada del Período Especial quedaron
sumidos en el silencio, hasta que hace unos años,
ya en el nuevo milenio, renació el proyecto,
teniendo como sede al antiguo cine Villa Clara,
convertido en anfiteatro al aire libre debido
a la acción del tiempo y las pocas acciones
de mantenimiento constructivo.
Ahora sólo quedan los ecos del festival,
la policía pide carné de identificación
a todos los transeúntes e incluso portan
tonfas y chalecos parecidos a los que se utilizan
en otras latitudes. El Parque Vidal ha vuelto
a la rutina de siempre, a donde los más
adultos, desplazados de su entorno en esos tres
días, han regresado a sus lugares favoritos.
Ciudad Metal rompió con la rutina, ahora
hay que esperar otro año para disfrutar
del arte casi galáctico de jóvenes
e intrépidos músicos, quienes aprovechan
oportunidades como ésta para evadirse de
la realidad que los envuelve a diario.
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