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REPRESION
Terrorismo en Manicaragua
Jesús Hernández Medina, Cubanacán
Press
MANICARAGUA, noviembre (www.cubanet.org) - El
gobierno cubano no escatima esfuerzos para denunciar
y divulgar cualquier supuesto acto de terrorismo
que ocurra, si es promovido desde el extranjero.
Para la política de denuncia se utilizan
de manera indiscriminada todos los medios de difusión
masiva, aunque el rol fundamental lo juega la
célebre Mesa Redonda, con un panel de críticos
que ven hasta los cráteres de Marte o los
de la Luna, pero son incapaces de criticar su
propio entorno.
Según el Aristos (Diccionario Ilustrado
de la Lengua Española), terrorismo significa
"la dominación por el terror. Es la
sucesión de actos de violencia ejecutados
para infundir terror".
En el villaclareño municipio de Manicaragua,
el opositor pacífico Orestes Montelier
Hurtado, gestor del Proyecto Varela y miembro
del Colegio de Pedagogos Independientes de Cuba,
ha sido visitado en su domicilio en tres ocasiones
por el agente Pedro de la Seguridad del Estado.
En tales visitas Orestes fue amenazado de privación
de libertad y su esposa amedrentada a perder el
trabajo, cuando le dijeron que "la tenía
en un hilo" y que se avecinaba el día
en que tendría que decidir entre su trabajo
y su marido. También previno sobre el daño
psicológico que sufrían su hija
y madre si llegaba el momento del encarcelamiento
del marido. El oficial además se mostró
muy molesto porque la casa de Orestes siempre
está llena de personas de diversas categorías;
amigos de estudio o trabajo, familiares, hermanos
de lucha, informantes del régimen, y reconoció
que unos cuantos de los vecinos y familiares,
colaboran con la policía política
en su actividad represiva y de control.
El objetivo fundamental de esta sucesión
de visitas "terroristas" es el de intimidar
a Orestes para que cese sus actividades de recolección
de firmas para el Proyecto Varela, del cual el
propio oficial dijo que conocía que era
una petición ciudadana, pero que no era
legal, porque eso era un invento de los americanos
y por tanto no llegaría a ningún
lado.
Se pone en evidencia así el irrespeto
que siente el régimen por ciertas cláusulas
constitucionales que le han quitado el sueño
a la élite política cubana, la cual
en junio de 2002, mediante modificaciones constitucionales,
agregaron algunos párrafos a la Constitución
para hacer irrevocable el proceso revolucionario,
sin eliminar los artículos 63 y 88g en
que se apoya legalmente la petición ciudadana.
Ciertamente, se puede aplicar el citado concepto
de terrorismo al caso de Orestes y de su familia.
Esa sucesión de visitas intimidatorias
y amenazantes infunden terror. Considero un acto
de terrorismo la violencia verbal amparada en
el poder.
En Manicaragua estas prácticas están
de moda. Seríamos muy felices si un día
actos de esta naturaleza fueran el tema central
de una de esas críticas Mesas Redondas,
donde hermanos pro democracia puedan expresar
sus experiencias, recogidas bajo los designios
del terrorismo de estado, institucionalizado en
este país durante más de cuatro
décadas.
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