PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 28, 2004
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POLITICA
Millones para el tránsito

Miguel Saludes

LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - El plato fuerte que presenta el primer punto de las medidas propuestas por la Comisión de Ayuda a una Cuba Libre, es la cifra monetaria solicitada para lograr el propósito de conducir a la Mayor de las Antillas por los senderos de la democracia. Según aparece reflejado en las planas de la prensa cubana, el monto designado para dos años es 59 millones. Me pregunto por qué no fue redondeado a sesenta, lo que haría más fácil su división para estas dos etapas. Ese presupuesto está dirigido fundamentalmente a reforzar la potencia de transmisión de Televisión Martí, con el fin de que pueda ser captada en la Isla. Un tercio de los millones solicitados tienen ese objetivo. El resto, según consigna el editorial cubano, está destinado a campañas públicas desde el extranjero para promocionar la situación de falta de derechos y violaciones en que viven los cubanos en su país, el desarrollo de ayudas para promocionar la sociedad civil en Cuba y el patrocinio de becas, sin quedar en claro los destinatarios de las mismas y las ofertas de estudio. Sin embargo el autor del editorial ya ha puesto el apellido a los posibles beneficiados. En cuanto al apoyo a sectores grupales de la sociedad, como los jóvenes, mujeres y afrocubanos, (manera delicada de referirse a los ciudadanos de raza negra), su puesta en práctica resulta de cierta ambigüedad, y es el punto menos importante en este acápite.

Cuando se ha leído esta parte con detenimiento, no se sabe por qué el gobierno cubano continúa afirmando que los disidentes de la isla son asalariados del gobierno norteamericano. No veo dónde pueden estar incluidos los "sueldos" de los llamados mercenarios internos. Dinero para transmisiones, para grupos de apoyo (siempre en el exterior), estudios en universidades sin decir quiénes serán los beneficiados y campañas publicitarias. Lo reflejado en este primer punto, realmente no es nuevo, ni tampoco es una idea original de los miembros aquella comisión. Lo que ocurre es que otros hacen todo eso, pero no lo difunden, ni ofrecen tan pormenorizados detalles de la forma en que lo harán. La democracia tiene sus desventajas.

Las becas pueden resultar una buena idea. Pero hay que tener en cuenta que para los ciudadanos cubanos, la salida del país por cualquier motivo no es una cuestión normal. El estudio dirigido pudiera ser una vía de solución para que estas hipotéticas becas llegaran a los interesados. Es la manera en que he podido estudiar teología por medio de un curso establecido por la Universidad de Comillas en Madrid. Esta propuesta no es una novedad, como tampoco creo que sea un engendro diabólico. Si a Cuba pueden venir a estudiar jóvenes de diferentes latitudes, incluso de familias con recursos económicos desahogados, me pregunto por qué los cubanos no pueden optar por becas concedidas en otras partes del mundo.

El tema de TV Martí nos viene desgastando desde hace años. Al inicio, cuando parecía que la entrada de la señal era un hecho consumado, el argumento esgrimido para el rechazo era la utilización del nombre del Apóstol cubano. Las interferencias fueron más efectivas y salvo en raras ocasiones, el proyecto televisivo no ha pasado del gasto infructuoso. Pero la esencia de la disputa no necesariamente radica en el nombre escogido. Quizás sería curioso que le hubieran cambiado la identificación. Si se llamara por ejemplo Tele Exilio, la protesta sería la misma. Ni siquiera lo esencial está en la transmisión generada desde la Florida, pues en Cuba no se reciben emisiones televisivas que no sean las nacionales. Algunos tienen la posibilidad de pagar el cable que les trae imágenes del mundo entero, y en especial de Norteamérica. Pero éstos son un grupo insignificante. Entonces el problema no radica sólo en la existencia de esta tele emisora, sino en la cantidad de receptores que podrán verla en caso de éxito.

Lo mismo ocurre con la prensa y literatura censurada en la Isla. Siempre me cuestioné por qué desaparecieron todas aquellas publicaciones soviéticas y de otros países del Este europeo cuando las cosas cambiaron de tono. La información abierta es además de una necesidad, un derecho inalienable. Conozco de amigos y familiares que en Europa se deleitan con nuestras Mesas Redondas, televisadas desde Cuba, lo cual no ha influido en un cambio de su manera de pensar.

El contenido de esta primera parte de la propuesta, medidas que pueden ser un incentivo para la proyección de la futura sociedad civil, a la larga tropieza con los obstáculos que las mismas propuestas han colocado en los puntos posteriores. Mientras que por una parte se busca abrir espacios, por otro se crean mecanismos de cierre que en nada ayudan al desarrollo de esa sociedad.

El punto más complejo de la propuesta es el que concierne al llamado fondo internacional de ayuda al desarrollo de la sociedad civil en Cuba. A este aspecto se refiere el editorial emitido por la prensa cubana señalándolo como un cuerpo de mensajería para suministrar apoyo financiero y logístico a la contrarrevolución interna. Una vez más se ofrecen elementos que otorgan a la propaganda oficial la oportunidad de ponerle ropajes de mercenarios a los luchadores cívicos del país. Es de conocimiento que cuando una persona en Cuba realiza un activismo civilista, colabora o simplemente se identifica con este propósito, lo menos que le ocurre es quedar sin trabajo. Es un riesgo que deben afrontar los que descubran esa vocación en sus vidas. Para asumir ese reto se requiere de aptitud y de cierto don natural. No hay salario, ni ayudas, ni paquetes, ni nada en absoluto que compense las horas de sufrimiento, dedicación, zozobra e in comprensiones que padecen estos hombres y mujeres, junto a los familiares que conviven con ellos. Los salarios no han existido y es bueno que haya sido así. Por lo general, duele ver cómo viven muchos disidentes cubanos y hasta resulta desestimulante para aquéllos que observan desde el ruedo su cruda existencia, una mayoría que prefiere seguir su vida sin aparentes complicaciones.

Las ayudas para el fomento de la sociedad civil han consistido en libros, casetes de películas (sobre personalidades como Gandhi o Luther King, o temas relacionados con la lucha pacífica), hojas para escribir, lapiceros, ropas de uso y a veces medicinas. No creo que esto vaya a sufrir variación alguna. Tampoco es un crimen que los cubanos exiliados ayuden a quienes padecen por emitir su criterio o buscan promover pacíficamente las ideas que sustenta toda sociedad cívica. Pero resulta contraproducente que sea el propio gobierno norteamericano quien emita la posibilidad de una financiación controlada y dirigida por él hacia Cuba. Es más delicado cuando por otra parte se propone limitar o restringir drásticamente el envío de remesas y ayudas hacia la isla.

El objetivo propuesto no queda explícito. Si se pretende crear la ilusión de que los que emprendan el camino de la lucha cívica tendrán la posibilidad de recibir ayuda externa, sería ésta una idea desacertada y nada ética. Una lucha cívica se sustenta en la base de la consciencia de la dignidad humana. No hay mayor satisfacción saber que no habrá recompensa material que pueda pagar ese esfuerzo. Las ayudas son necesarias, pero nunca bajo el manto de los condicionamientos ni de consideraciones paralelas, que más que beneficiar perjudican la concreción del camino emprendido.

Por otra parte, si las medidas restrictivas económicas fueran aplicadas como aparecen en la propuesta presentada, dudo que este paquete "logístico" cumpla su objetivo. Un pueblo con hambre y necesidades de primer orden, sólo puede pensar en categoría de supervivencia. ¿Utilitarismo? Puede ser.

San Vicente de Paúl predicaba a sus colaboradores que nunca hablaran de Dios a nadie si antes no habían ayudado a solucionar sus necesidades más perentorias. El propio Jesús dio de comer a la gente que recibían sus enseñanzas. Y las enseñanzas divinas son esenciales. Pero con hambre material ni ellas pueden ser captadas en toda su dimensión. Un pueblo cercado y teniendo que vivir en la diaria solución de sus necesidades, no tendrá capacidad para pensar en democracia y en libertades. Lo que sí puede ocurrir es que esa ayuda para fomentar el deseo de liberación se convierta en vía de subsistencia. Los libros puestos a la venta, los videos borrados para grabar cualquier mediocre producto que rinda dividendos. Las hojas, lapiceros y cuanto aparezca será puesto a disposición de buscar recursos para seguir viviendo. Sin libertad, pero con vida. Esta es la máxima que rige en los lugares donde la democracia es un lujo. Para ello es que se levantan los muros y se mantiene todas las libertades, incluidas las económicas, bajo gotero.

 



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