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POLITICA
Millones para el
tránsito
Miguel Saludes
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - El plato
fuerte que presenta el primer punto de las medidas
propuestas por la Comisión de Ayuda a una
Cuba Libre, es la cifra monetaria solicitada para
lograr el propósito de conducir a la Mayor
de las Antillas por los senderos de la democracia.
Según aparece reflejado en las planas de
la prensa cubana, el monto designado para dos
años es 59 millones. Me pregunto por qué
no fue redondeado a sesenta, lo que haría
más fácil su división para
estas dos etapas. Ese presupuesto está
dirigido fundamentalmente a reforzar la potencia
de transmisión de Televisión Martí,
con el fin de que pueda ser captada en la Isla.
Un tercio de los millones solicitados tienen ese
objetivo. El resto, según consigna el editorial
cubano, está destinado a campañas
públicas desde el extranjero para promocionar
la situación de falta de derechos y violaciones
en que viven los cubanos en su país, el
desarrollo de ayudas para promocionar la sociedad
civil en Cuba y el patrocinio de becas, sin quedar
en claro los destinatarios de las mismas y las
ofertas de estudio. Sin embargo el autor del editorial
ya ha puesto el apellido a los posibles beneficiados.
En cuanto al apoyo a sectores grupales de la sociedad,
como los jóvenes, mujeres y afrocubanos,
(manera delicada de referirse a los ciudadanos
de raza negra), su puesta en práctica resulta
de cierta ambigüedad, y es el punto menos
importante en este acápite.
Cuando se ha leído esta parte con detenimiento,
no se sabe por qué el gobierno cubano continúa
afirmando que los disidentes de la isla son asalariados
del gobierno norteamericano. No veo dónde
pueden estar incluidos los "sueldos"
de los llamados mercenarios internos. Dinero para
transmisiones, para grupos de apoyo (siempre en
el exterior), estudios en universidades sin decir
quiénes serán los beneficiados y
campañas publicitarias. Lo reflejado en
este primer punto, realmente no es nuevo, ni tampoco
es una idea original de los miembros aquella comisión.
Lo que ocurre es que otros hacen todo eso, pero
no lo difunden, ni ofrecen tan pormenorizados
detalles de la forma en que lo harán. La
democracia tiene sus desventajas.
Las becas pueden resultar una buena idea. Pero
hay que tener en cuenta que para los ciudadanos
cubanos, la salida del país por cualquier
motivo no es una cuestión normal. El estudio
dirigido pudiera ser una vía de solución
para que estas hipotéticas becas llegaran
a los interesados. Es la manera en que he podido
estudiar teología por medio de un curso
establecido por la Universidad de Comillas en
Madrid. Esta propuesta no es una novedad, como
tampoco creo que sea un engendro diabólico.
Si a Cuba pueden venir a estudiar jóvenes
de diferentes latitudes, incluso de familias con
recursos económicos desahogados, me pregunto
por qué los cubanos no pueden optar por
becas concedidas en otras partes del mundo.
El tema de TV Martí nos viene desgastando
desde hace años. Al inicio, cuando parecía
que la entrada de la señal era un hecho
consumado, el argumento esgrimido para el rechazo
era la utilización del nombre del Apóstol
cubano. Las interferencias fueron más efectivas
y salvo en raras ocasiones, el proyecto televisivo
no ha pasado del gasto infructuoso. Pero la esencia
de la disputa no necesariamente radica en el nombre
escogido. Quizás sería curioso que
le hubieran cambiado la identificación.
Si se llamara por ejemplo Tele Exilio, la protesta
sería la misma. Ni siquiera lo esencial
está en la transmisión generada
desde la Florida, pues en Cuba no se reciben emisiones
televisivas que no sean las nacionales. Algunos
tienen la posibilidad de pagar el cable que les
trae imágenes del mundo entero, y en especial
de Norteamérica. Pero éstos son
un grupo insignificante. Entonces el problema
no radica sólo en la existencia de esta
tele emisora, sino en la cantidad de receptores
que podrán verla en caso de éxito.
Lo mismo ocurre con la prensa y literatura censurada
en la Isla. Siempre me cuestioné por qué
desaparecieron todas aquellas publicaciones soviéticas
y de otros países del Este europeo cuando
las cosas cambiaron de tono. La información
abierta es además de una necesidad, un
derecho inalienable. Conozco de amigos y familiares
que en Europa se deleitan con nuestras Mesas Redondas,
televisadas desde Cuba, lo cual no ha influido
en un cambio de su manera de pensar.
El contenido de esta primera parte de la propuesta,
medidas que pueden ser un incentivo para la proyección
de la futura sociedad civil, a la larga tropieza
con los obstáculos que las mismas propuestas
han colocado en los puntos posteriores. Mientras
que por una parte se busca abrir espacios, por
otro se crean mecanismos de cierre que en nada
ayudan al desarrollo de esa sociedad.
El punto más complejo de la propuesta
es el que concierne al llamado fondo internacional
de ayuda al desarrollo de la sociedad civil en
Cuba. A este aspecto se refiere el editorial emitido
por la prensa cubana señalándolo
como un cuerpo de mensajería para suministrar
apoyo financiero y logístico a la contrarrevolución
interna. Una vez más se ofrecen elementos
que otorgan a la propaganda oficial la oportunidad
de ponerle ropajes de mercenarios a los luchadores
cívicos del país. Es de conocimiento
que cuando una persona en Cuba realiza un activismo
civilista, colabora o simplemente se identifica
con este propósito, lo menos que le ocurre
es quedar sin trabajo. Es un riesgo que deben
afrontar los que descubran esa vocación
en sus vidas. Para asumir ese reto se requiere
de aptitud y de cierto don natural. No hay salario,
ni ayudas, ni paquetes, ni nada en absoluto que
compense las horas de sufrimiento, dedicación,
zozobra e in comprensiones que padecen estos hombres
y mujeres, junto a los familiares que conviven
con ellos. Los salarios no han existido y es bueno
que haya sido así. Por lo general, duele
ver cómo viven muchos disidentes cubanos
y hasta resulta desestimulante para aquéllos
que observan desde el ruedo su cruda existencia,
una mayoría que prefiere seguir su vida
sin aparentes complicaciones.
Las ayudas para el fomento de la sociedad civil
han consistido en libros, casetes de películas
(sobre personalidades como Gandhi o Luther King,
o temas relacionados con la lucha pacífica),
hojas para escribir, lapiceros, ropas de uso y
a veces medicinas. No creo que esto vaya a sufrir
variación alguna. Tampoco es un crimen
que los cubanos exiliados ayuden a quienes padecen
por emitir su criterio o buscan promover pacíficamente
las ideas que sustenta toda sociedad cívica.
Pero resulta contraproducente que sea el propio
gobierno norteamericano quien emita la posibilidad
de una financiación controlada y dirigida
por él hacia Cuba. Es más delicado
cuando por otra parte se propone limitar o restringir
drásticamente el envío de remesas
y ayudas hacia la isla.
El objetivo propuesto no queda explícito.
Si se pretende crear la ilusión de que
los que emprendan el camino de la lucha cívica
tendrán la posibilidad de recibir ayuda
externa, sería ésta una idea desacertada
y nada ética. Una lucha cívica se
sustenta en la base de la consciencia de la dignidad
humana. No hay mayor satisfacción saber
que no habrá recompensa material que pueda
pagar ese esfuerzo. Las ayudas son necesarias,
pero nunca bajo el manto de los condicionamientos
ni de consideraciones paralelas, que más
que beneficiar perjudican la concreción
del camino emprendido.
Por otra parte, si las medidas restrictivas económicas
fueran aplicadas como aparecen en la propuesta
presentada, dudo que este paquete "logístico"
cumpla su objetivo. Un pueblo con hambre y necesidades
de primer orden, sólo puede pensar en categoría
de supervivencia. ¿Utilitarismo? Puede
ser.
San Vicente de Paúl predicaba a sus colaboradores
que nunca hablaran de Dios a nadie si antes no
habían ayudado a solucionar sus necesidades
más perentorias. El propio Jesús
dio de comer a la gente que recibían sus
enseñanzas. Y las enseñanzas divinas
son esenciales. Pero con hambre material ni ellas
pueden ser captadas en toda su dimensión.
Un pueblo cercado y teniendo que vivir en la diaria
solución de sus necesidades, no tendrá
capacidad para pensar en democracia y en libertades.
Lo que sí puede ocurrir es que esa ayuda
para fomentar el deseo de liberación se
convierta en vía de subsistencia. Los libros
puestos a la venta, los videos borrados para grabar
cualquier mediocre producto que rinda dividendos.
Las hojas, lapiceros y cuanto aparezca será
puesto a disposición de buscar recursos
para seguir viviendo. Sin libertad, pero con vida.
Esta es la máxima que rige en los lugares
donde la democracia es un lujo. Para ello es que
se levantan los muros y se mantiene todas las
libertades, incluidas las económicas, bajo
gotero.
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