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SOCIEDAD
Panem et Circenses
Jorge Ramón Castillo
SANTIAGO DE CUBA, mayo (www.cubanet.org) - A
pesar de las decenas de miles de problemas sociales,
políticos y económicos que están
por resolverse, aún persisten las fiestas
populares los fines de semana en las capitales
de provincias y en algunos municipios de todo
el país.
Esta versión de pan y circo al estilo
cubano provoca un estado de alucinación
en la población, dando un efecto de que
todo anda de maravillas y que de lo malo no hay
que preocuparse, pues ahí están
"nuestros preclaros gobernantes" preparados
para enfrentar y resolver todas las necesidades.
En medio de este aparente ambiente festivo, la
violencia se enseñorea. La frustración,
la despersonalización, las necesidades
básicas no cubiertas, en fin, toda la furia
contenida o reprimida pierde las riendas. Los
cuerpos de urgencias de los hospitales y los cementerios
cuantifican los resultados de la barbarie cada
semana.
La combinación de frituras con pan y cerveza
de quinta categoría, o ron de décima,
en estómagos vacíos metabolizan
un combustible letal que prende al menor roce
entre las multitudes que se apretujan para bailar
y pasar un "rato agradable, pues no hay más
na' ", como se oye decir regularmente en
Cuba.
Al aterrizar al otro día, después
que pasa el estado de embriaguez y se acaba la
música entonces comienza la interminable
condena de Sísifo. El "Pan" no
es tan abundante y el "Circo" recoge
su carpa hasta el próximo fin de semana.
Los próximos días hay que practicar
"Lucha Libre" que de plano ha desplazado
al béisbol como "pasatiempo nacional".
Los galenos por su parte, hacen lo que pueden
por salvar vidas y por evitar las atareadas guardias
de los días sábado y domingo. La
escasez de recursos en los centros de atención
médica es patente. Mucho de estos recursos
se van de misión junto a los médicos
a Venezuela, confesó un cirujano santiaguero,
que añadió, que en ocasiones se
obliga a los facultativos a operar (abrir un tórax
por ejemplo) sin practicar previamente una radiografía,
ya que adolecen de esta técnica pre-operatoria
varios días en el mes.
Mientras tanto, las mesas redondas, las tribunas
abiertas y las marchas por el Malecón son
escenarios circenses menos virulentos, físicamente
hablando, aunque su efecto alucinógeno
es de mayor alcance y proporciones.
Allí se pueden encontrar verdaderos campeones
de la palabra torcida investidos con el óleo
oficialista teñidor de la verdadera realidad
cubana, en medio de un combate atroz contra la
objetividad informativa de la situación
nacional.
Y si he dejado el "Panem" para el final
es porque poco hay que hablar de él. Las
ventas de alimentos a través del libro
más manoseado en Cuba, como dice de la
libreta de racionamiento un entrañable
amigo, están asustando a los más
adaptables comecandelas". Robinson Crusoe
huiría a nado de naufragar en Cuba.
En este punto no hay simetría con el método
romano. Al menos, aquéllos daban el pan
gratis y abundante para mantener enajenados a
sus ciudadanos. Aquí la abundancia se queda
en la mesa de arriba; abajo sólo caen las
migajas. Sálvese quien pueda es el lema
de orden.
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