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SOCIEDAD
Pepinos y chillonas
Moisés Leonardo Valdés,
Grupo Decoro
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Por su forma
similar al fruto, popularmente se denominan pepinos
a los pomos plásticos destinados al envase
industrial de refrescos, aguas minerales y otros
líquidos con una capacidad aproximada a
1500 mililitros.
Por su sonido característico, chillonas
es el término escogido para designar a
las bolsas o jabas de nylon de diversos tamaños
en que son empacados los artículos y productos
ofertados en tiendas de venta en dólares.
Pepinos y chillonas han pasado a ser artículos
imprescindibles en la vida del cubano ante la
paulatina jubilación de los añejos
pomos de cristal y cartuchos de papel.
Los pepinos, después de vaciados de su
contenido original, lejos de ir directamente al
viejo proceso de recuperación de materia
prima que hoy denominan reciclaje, son empleados
como continentes de agua y otros líquidos
en refrigeradores caseros y de comercios estatales
y particulares.
Cortados convenientemente, con algunos orificios
en el fondo y llenos de tierra sirven de sustitutos
de las macetas, que con cactus y flores adornan
los interiores, patios y balcones de las casas
cubanas
Llenos de agua congelada en sustitución
de los caros y frágiles termos, no faltan
en mochilas o chillonas de campistas, playeros,
escolares, viajeros interprovinciales por trenes
o auto-stop, bolsas de niños menores o
acompañantes de enfermos ingresados en
hospitales. Esto es así debido a la desaparición
de los bebedores de agua fría de casi todos
los lugares públicos (ahora no los hay
ni con agua a temperatura ambiental) y la prohibición
de ofertarla, según alegan los dependientes,
en la casi totalidad de los establecimientos de
gastronomía del país.
Los pepinos son altamente apreciados por los
consumidores de refrescos y bebidas alcohólicas
cuando obtienen los mismos a granel. Esta modalidad
de venta consiste en llevar los líquidos
hasta el lugar de oferta, generalmente en parques
o en plena calle, en pipas que son recipientes
montados sobre sistemas rodantes destinados a
la tracción. Generalmente no se acompaña
esta oferta de continentes, lo que obliga a los
consumidores a agenciarse el propio.
Si ante un dolor menstrual, un esquince u otra
dolencia el médico le indica colocar agua
caliente o fría en la zona adolorida, y
no posee la bolsa de agua a mano porque se inutilizó
la que tenía en un rincón del escaparate,
y en la farmacia le informan que, como tantos
otros productos, "está en falta",
no dude. Llene su pepino con agua a la temperatura
indicada, envuélvalo en una toallita y
ya, adiós dolor.
Entre los últimos logros de la potencia
médica se han llegado a incluir pepinos
en la atención a pacientes ingresados.
Ante la carencia de recipientes destinados a recoger
las orinas de personas que no se pueden levantar,
acá conocidos como patos, no se hizo de
esperar la respuesta de algún miembro del
movimiento de innovadores y racionalizadores.
Un corte apropiado a dichos pomos plásticos
los convierte en sustitutos de los patos como
podrá usted comprobar en las salas de muchos
hospitales. Este logro está reservado sólo
a pacientes cubanos de a pie.
Seis chillonas al menos son necesarias cuando
llegan los mandados del mes que a cada cubano
corresponden por la libreta de racionamiento.
Seis libras de arroz, tres de azúcar blanca,
dos de "prieta", 20 onzas de frijoles
y 4 onzas de café por persona para un mes,
y una sexta chillona para la sal, que a razón
de 1 Kg. se vende cada tres meses por consumidor.
Las jabas en cuestión también han
sido vistas como sustitutas de bolsas para vómitos
en manos de viajeros por ómnibus y trenes.
En barrios marginales o ante contingencias por
tupiciones de inodoros, nuestras chillonas devienen
receptoras de lo que normalmente tiene como destino
letrinas e inodoros.
Picadas en tiras resultan un excelente sustituto
del tape que se utiliza en conexiones electrónicas.
Con las tiras un poco más gruesas no hay
salidero de tuberías de agua que se resista.
El último uso conocido es para lograr un
mejor ajuste de las juntas de ollas de presión.
Con este fin se enrollan dichas juntas y al colocarse
en la tapa de la olla propician un cierre que
las juntas de por sí no brindan, dada su
mala calidad en los últimos tiempos.
El material de las chillonas, por su poco peso
y alta resistencia, permite la construcción
de cometas (acá les decimos papalotes).
Esto es posible cuando se consigue el cordel suficiente
para volarlos, pues escasea no se sabe a causa
de qué bloqueo.
Por un lado enorgullece a muchos la capacidad
inventiva del criollo en estos y en muchos otros
ejemplos. Por otra parte, es lamentable que sea
la múltiple escasez de elementos esenciales
de vida, los bajos ingresos salariales, junto
a las pocas compensaciones de la seguridad social,
los elementos que contribuyen a desarrollar la
inventiva de hombres y mujeres; y no se emplee
en otras esferas de la creación y el desarrollo
humano, que desemboquen en mejores niveles en
la calidad de vida del cubano.
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