PRENSA INDEPENDIENTE
Mayo 14, 2004
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SOCIEDAD
Pepinos y chillonas

Moisés Leonardo Valdés, Grupo Decoro

LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Por su forma similar al fruto, popularmente se denominan pepinos a los pomos plásticos destinados al envase industrial de refrescos, aguas minerales y otros líquidos con una capacidad aproximada a 1500 mililitros.

Por su sonido característico, chillonas es el término escogido para designar a las bolsas o jabas de nylon de diversos tamaños en que son empacados los artículos y productos ofertados en tiendas de venta en dólares.

Pepinos y chillonas han pasado a ser artículos imprescindibles en la vida del cubano ante la paulatina jubilación de los añejos pomos de cristal y cartuchos de papel.

Los pepinos, después de vaciados de su contenido original, lejos de ir directamente al viejo proceso de recuperación de materia prima que hoy denominan reciclaje, son empleados como continentes de agua y otros líquidos en refrigeradores caseros y de comercios estatales y particulares.

Cortados convenientemente, con algunos orificios en el fondo y llenos de tierra sirven de sustitutos de las macetas, que con cactus y flores adornan los interiores, patios y balcones de las casas cubanas

Llenos de agua congelada en sustitución de los caros y frágiles termos, no faltan en mochilas o chillonas de campistas, playeros, escolares, viajeros interprovinciales por trenes o auto-stop, bolsas de niños menores o acompañantes de enfermos ingresados en hospitales. Esto es así debido a la desaparición de los bebedores de agua fría de casi todos los lugares públicos (ahora no los hay ni con agua a temperatura ambiental) y la prohibición de ofertarla, según alegan los dependientes, en la casi totalidad de los establecimientos de gastronomía del país.

Los pepinos son altamente apreciados por los consumidores de refrescos y bebidas alcohólicas cuando obtienen los mismos a granel. Esta modalidad de venta consiste en llevar los líquidos hasta el lugar de oferta, generalmente en parques o en plena calle, en pipas que son recipientes montados sobre sistemas rodantes destinados a la tracción. Generalmente no se acompaña esta oferta de continentes, lo que obliga a los consumidores a agenciarse el propio.

Si ante un dolor menstrual, un esquince u otra dolencia el médico le indica colocar agua caliente o fría en la zona adolorida, y no posee la bolsa de agua a mano porque se inutilizó la que tenía en un rincón del escaparate, y en la farmacia le informan que, como tantos otros productos, "está en falta", no dude. Llene su pepino con agua a la temperatura indicada, envuélvalo en una toallita y ya, adiós dolor.

Entre los últimos logros de la potencia médica se han llegado a incluir pepinos en la atención a pacientes ingresados. Ante la carencia de recipientes destinados a recoger las orinas de personas que no se pueden levantar, acá conocidos como patos, no se hizo de esperar la respuesta de algún miembro del movimiento de innovadores y racionalizadores. Un corte apropiado a dichos pomos plásticos los convierte en sustitutos de los patos como podrá usted comprobar en las salas de muchos hospitales. Este logro está reservado sólo a pacientes cubanos de a pie.

Seis chillonas al menos son necesarias cuando llegan los mandados del mes que a cada cubano corresponden por la libreta de racionamiento. Seis libras de arroz, tres de azúcar blanca, dos de "prieta", 20 onzas de frijoles y 4 onzas de café por persona para un mes, y una sexta chillona para la sal, que a razón de 1 Kg. se vende cada tres meses por consumidor.

Las jabas en cuestión también han sido vistas como sustitutas de bolsas para vómitos en manos de viajeros por ómnibus y trenes. En barrios marginales o ante contingencias por tupiciones de inodoros, nuestras chillonas devienen receptoras de lo que normalmente tiene como destino letrinas e inodoros.

Picadas en tiras resultan un excelente sustituto del tape que se utiliza en conexiones electrónicas. Con las tiras un poco más gruesas no hay salidero de tuberías de agua que se resista. El último uso conocido es para lograr un mejor ajuste de las juntas de ollas de presión. Con este fin se enrollan dichas juntas y al colocarse en la tapa de la olla propician un cierre que las juntas de por sí no brindan, dada su mala calidad en los últimos tiempos.

El material de las chillonas, por su poco peso y alta resistencia, permite la construcción de cometas (acá les decimos papalotes). Esto es posible cuando se consigue el cordel suficiente para volarlos, pues escasea no se sabe a causa de qué bloqueo.

Por un lado enorgullece a muchos la capacidad inventiva del criollo en estos y en muchos otros ejemplos. Por otra parte, es lamentable que sea la múltiple escasez de elementos esenciales de vida, los bajos ingresos salariales, junto a las pocas compensaciones de la seguridad social, los elementos que contribuyen a desarrollar la inventiva de hombres y mujeres; y no se emplee en otras esferas de la creación y el desarrollo humano, que desemboquen en mejores niveles en la calidad de vida del cubano.



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