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SOCIEDAD
¡Cuando se vaya
Karpov, asere!
Guillermo Fariñas Hernández,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, mayo (www.cubanet.org) - Si una
cosa ha aprendido el cubano con excelencia en
estos 45 años de fidelismo es a hablar
entre líneas para evitar ser reprimido
de modo directo y personal.
En la ciudad de Santa Clara ocurrió un
fenómeno sin explicación aparente
desde el 24 de abril porque hasta después
del 1ro de mayo desaparecieron como por arte de
magia los vendedores ambulantes que no tienen
el debido permiso de la ONAT. Estos son los cubanos
que se arriesgan a vender disímiles productos
sin la autorización del estado, al que
hacen la competencia.
Pero el buen observador logró percatarse
que había profusión de carros con
motor reforzado con inscripción de la capital
del país. La vestimenta de los que iban
sentados detrás de los timones, era demasiado
escandalosa como para no ser habaneros.
Llamó la atención que los sofisticados
policías de civil, no usaran el walkie
talkie, sino que tenían un audífono
en una de las orejas y hablaban por algo que estaba
detrás del primer botón de la camisa
más cercano al cuello. Eran escenas similares
a las mejores filmaciones de una película
de Hollywood.
Muchos presos bajo libertad condicional fueron
citados a las distintas unidades de la PNR para
que se mantuvieran en su casa sin salir el jueves
29 de abril. El llamado "potencial delictivo"
ya había sido advertido de lo mismo y hasta
el personal confiable con licencia para portar
armas de fuego, se vieron obligados a dejarlas
en depósito en los lugares señalados
por el MINIT.
Algunos hablaron de la supervisión hasta
de los alcantarillados y desagües que se
conectan con la Plaza "Ernesto Che Guevara".
Nada, rondaba el rumor de que Fidel Castro, Hugo
Chávez y el ruso Anatoli Karpov, ex campeón
mundial del juego ciencia, participarían
en la simultánea gigante de ajedrez, para
la clausura de la 2da Olimpíada del Deporte
Cubano, donde se implantó un récord
Guinnes con 13 mil tableros.
Deportistas, participantes, simultaneístas,
invitados y periodistas de las distintas agencias
de prensa acreditadas en el país se quedaron
con los deseos, porque ni Fidel ni Chávez
asistieron al evento, sin que se dijeran las causas.
Un vecino por aquellos días le preguntó
a un vendedor de galletas clandestino apodado
"Pepe Galletas" cuándo iba a
vender galletas de nuevo por el barrio. Este,
al notar la presencia de una connotada delatora
de la cuadra, le dijo con picardía y en
voz bien alta: "¡Cuando se vaya Karpov,
asere!", para no tener que mencionar el nombre
del gobernante cubano.
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