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OLA
REPRESIVA
Relata periodista
independiente su vida tras las rejas
SANTA CLARA, 7 de mayo (Javier Machado,
Cubanacán Press / www.cubanet.org) - "Sólo
las cartas y los minutos correspondientes para
llamar por teléfono rompen la monotonía
de un día cualquiera en una cárcel
cubana", dijo el periodista independiente
y prisionero de conciencia Omar
Ruiz Hernández a su esposa, Bárbara
Rojo Arias en misiva fechada el 10 de abril desde
el piso 2b, cubículo 11 de la Prisión
Provincial de Guantánamo, donde cumple
una condena de 18 años de presidio político.
Cuenta en la misiva que no todos los presos comunes
son iguales, porque entre ellos hay personas decentes
y correctos con quienes uno puede convivir perfectamente,
pero están otros de muy baja calaña
y catadura moral, sin principios de ningún
tipo, ni sentimientos, que roban y no tienen escrúpulos
para nada. Allí conviven en condiciones
de hacinamiento total, causa quizás de
que en los pisos haga más calor que en
las celdas. "Mi situación ha empeorado
después que me trajeron para el piso con
los comunes, porque aquí tengo que soportar
muchas cosas que afectan mi salud y estabilidad
emocional", señaló Ruiz.
"Una vez te conté como distribuía
el tiempo aquí, pero eso fue cuando estaba
en la celda de máximo rigor", dice
a su esposa, "ahora el programa diario es
bien diferente. A eso de las 5 de la mañana
dan el de pie para el recuento, luego se apaga
la luz y todo el mundo se vuelve a acostar. Si
a esa hora aún no he orado, le dedico un
tiempo a la oración porque es cuando único
puedo hacerlo con tranquilidad, termino al aclarar
para levantarme e ir al turco. Me lavo la cara
y me cepillo los dientes. Al regresar a la cama
me tomo las pastillas para la presión y
si hay quietud me pongo a leer el Pan Diario,
la Biblia y el Almanaque. Después reparten
el desayuno (casi siempre pan y el chorote sin
harina de pan). Aprovecho para leer porque la
mayoría, por suerte, se acuesta de nuevo;
después me tiro un rato en la cama hasta
que pasa el horario de limpieza".
El programa del día de Ruiz Hernández
se completa con escrituras de carta si es lunes,
miércoles y viernes; los martes y jueves
sale al soleador por la mañana de 8 a 11
de la mañana. A esa hora regresa para el
almuerzo, para luego leer, lavar o escribir hasta
la hora del baño, aunque a veces se baña
después de buscar la comida. Cuando el
soleador es por la tarde regresan a las 4 de la
tarde. A las 7 va al comedor para ver la TV. Regresa
al filo de las 10 y lee de nuevo, para dormirse
antes de que apaguen la luz, nunca antes de las
12. Siempre hay personas que se quedan en la TV
hasta el final de la programación.
Termina diciendo la misiva del periodista independiente
del Grupo Decoro, que esta programación
es invariable de lunes a viernes. Los fines de
semana hay horario de TV todo el día, pero
no los sacan a tomar el sol.
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