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ECONOMIA
INFORMAL
Trata el estado
de competir con transportistas privados
LA HABANA, 4 de mayo (Reinaldo Cosano
Alén / www.cubanet.org) - El gobierno ha
comenzado una cerrada competencia contra los transportistas
privados, que la califican como desleal e injusta,
poniendo al servicio público un lote de
ómnibus para tramos largos en la capital.
Transporte del tipo articulado, llamados "de
acordeón", porque recuerdan a ese
instrumento musical. El nuevo transporte tendrá
un precio de cinco pesos, y realizará el
mismo recorrido de los taxis privados, con una
frecuencia teórica de salida cada siete
minutos.
"Nos quieren obligar a bajar los precios
y arruinarnos, en vez de darnos facilidades. El
estado no nos vende apenas piezas de repuesto,
y a precios astronómicos el combustible.
Además, inspectores y policías nos
presionan constantemente. ¡No es fácil!",
opinó un taxista particular.
El gobierno tiene previsto, aunque aún
no ha sido anunciado, hacer el "lanzamiento"
en la primera quincena del mes en curso. Ya algunos
de estos vehículos están en fase
de prueba.
Ensamblados por la compañía CAISA,
con sede en Guanajay, provincia Habana, los nuevos
ómnibus articulados, con motor Mercedes
Benz, adquiridos en Brasil, se espera cubran las
rutas de la capital Alamar-Vedado y Parque El
Curita-Santiago de las Vegas, coincidente con
los metrobuses "camellos" M-1 y M-2.
Ruta también cubierta por los taxistas
privados, quienes cobran 10 pesos por recorrido
y veinte en las horas "pico".
Los taxistas particulares no sólo se quejan
de lo mucho que representa para ellos mantener
funcionando sus "cacharros" -autos de
las décadas del 40 y 50 del siglo pasado,
y también autos soviéticos descontinuados-
para ofrecer sus servicios a la población,
sino también de la "plaga" aparecida
en los últimos años, individuos
que, con autos propios o rentados a particulares,
y hasta de propiedad estatal, se dedican al servicio
de taxi de manera ilegal, aunque uno de estos
ilegales ha dicho: "Si no tenemos licencia
comercial es por culpa del gobierno que se niega
a otorgarnos el permiso desde hace más
de diez años. Tampoco pueden decir que
les 'robamos' pasajeros, porque el problema de
la transportación es gravísimo.
No por gusto se dice que los dos problemas peores
del cubano actual son la comida y la transportación".
La Habana tiene dos y medio millones de habitantes.
A pesar de los muchos inspectores de transporte
y la policía contra estos ilegales tan
benéficos -¿quién no los
ha usado, en rara complicidad, para moverse en
la ciudad?- que los persigue por ilegales y hasta
les imponen altas multas y en algunos casos el
decomiso, no se puede negar la útil función
social de estos individuos, apabullados por la
ley.
"¿Por qué el gobierno no permite
la espontánea y fructífera competencia
entre taxistas otorgándoles permiso a todos,
quienes, además, empleamos nuestros propios
autos y les damos el debido mantenimiento? ¿Por
qué nos convierten en delincuentes y nos
persiguen, negándose a otorgarnos licencia,
renunciando incluso a los beneficios por el pago
de impuestos?" son algunas de las preguntas
formuladas por uno de los taxistas ilegales.
Por su parte, un ciudadano expresó: "Por
lo malo que está el transporte gasto hasta
veinte pesos diarios. Yo los puedo gastar, pero
no la mayoría. Si ahora sólo tengo
que gastar la mitad con los nuevos ómnibus
a cinco pesos, me alegro, pero lo malo es que
todo comienza muy bien, pero termina mal. Al final
no tendremos ni taxistas de a diez y veinte pesos,
ni buses de a cinco.
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