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SOCIEDAD
Las inconformidades
de Pedro
Richard Roselló
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Pedro vino
a verme con cara de sapo cuando lo pisan. El rostro
enrojecido, su garganta atorada le impedían
explicarse.
La protesta de Pedro tiene como centro la inconformidad
por el maltrato sufrido en dos servicios del Estado
a los que acudió. Ambos sucedieron el pasado
lunes en la mañana.
"El primero", dice Pedro, "fue
en la oficina de la tarjeta de débito Transcard
ubicada en calle 3ra y 6 en Miramar".
Pedro acudió a la oficina por el desprendimiento
de la cinta plástica que protege la tarjeta
donde se enmarca su número, que le impide
hacer su sustracción.
Para sorpresa suya, Pedro pensó que el
número estaba impreso en la tarjeta y no
en la cinta. Declara que ese método no
ofrece garantías al cliente. Pues no fue
su culpa sino la de un empleado bancario quien
al pasar la tarjeta desprendió la cinta
plástica.
"Eso no sucedería si el nombre de
cada cliente fuese timbrado sobre la tarjeta y
no sobre la cinta plástica", dijo
Pedro al empleado de Transcard.
Ahora Pedro tendrá que pagar seis dólares
por ese defecto y esperar una semana para que
le entreguen una nueva.
Pero aquí no acaba todo. Al salir de esa
oficina bajó por la calle 3ra. Subió
por 8. Al llegar a calle 7ma para tomar un ómnibus,
acudió a un kiosco de gastronomía
y tomar un refrigerio para calmar el disgusto.
Observó la pizarra de ofertas.
"Pan con guayaba. Pan con aquello..."
Pidió un refresco. Luego observó
unos panes dentro de una caja. Preguntó
al dependiente y éste dijo que eran pan
con lechón.
"Dame uno", pidió. Pero otra
sorpresa se llevó Pedro al comprobar que
el pan contenía pedazos de grasa de puerco
y nada de carne.
"Mire. ¡Eso, no es pan con lechón!
Retírelo de la caja porque puede engañar
a cualquiera", dijo Pedro.
La joven, atenta, siguió el consejo. Pero
mientras Pedro tomaba unos sorbos de refresco
observó al supuesto elaborador o administrador
colocar el pan dentro de la caja. Cuando Pedro
lo inquirió, el funcionario lo llamó
a un lado.
"¿Cual es el problema?", preguntó
en todo descortés. Pedro insistió
que eso no era pan con lechón.
"Ud. no sabe lo que es un pan con lechón",
dijo el administrador.
"Claro que sé. Pero eso que está
delante de mí es un pan con grasa. Además,
qué precio tiene."
En una forma descompuesta y con un cuchillo en
la mano, el sujeto tratando de delegar responsabilidades
no dio el precio del producto y en cambio le preguntó
por qué no protestaba por las hamburguesas
de 1.50 dólares de mala calidad que se
estaban vendiendo. Le dijo también que
lo dejara tranquilo y que tenía toda la
razón.
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