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DEPORTES
Olímpicas olimpiadas
Miguel Saludes
LA HABANA, mayo (www.cubanet.org) - Acaban de
finalizar las Segundas Olimpiadas del Deporte
Cubano que de manera continuada se han celebrado
en nuestro país desde el pasado año,
cuando la delegación cubana fue la gran
ausente en el campeonato Centro Americano y del
Caribe celebrado en El Salvador.
Ahora el contenido de la palabra de origen griego
referida a las competencias más antiguas
de la Humanidad ha sufrido un cambio sustancial
en cuanto al término de tiempo que ella
designa. Desde sus inicios las celebraciones olímpicas
marcaban un espacio cronológico en el tiempo
definido en los cuatro años entre una competencia
y la otra. En el caso de la variante caribeña,
ahora no necesariamente el lapso de tiempo entre
eventos será el establecido para la magna
cita deportiva mundial, sino que al parecer será
cada dos años.
Esto sería una contribución ultramoderna
a la ya modificada en 1896 por el barón
Pierre de Coubertin cuando se reiniciaron estas
competiciones, las que han ido sufriendo añadidos
a medida que el tiempo ha pasado. Lo que sí
se ha mantenido invariable es el intervalo entre
los encuentros. Y es que los griegos, que además
de artistas, eran expertos en el comercio, comprendieron
que era demasiado costoso y hasta imposible celebrar
aquellas festividades todos los años. Claro
que, de haberlo hecho, el mundo hubiera conocido
la paz desde entonces, pues para celebrar los
juegos se suspendían todos los conflictos
bélicos en el territorio. Cuando se reanudan
a finales del siglo XIX, y en plena expansión
del capitalismo, el plazo entre los encuentros
mundiales se mantuvo sin alterar, quizás
más por el calculado gasto que su realización
implicaba que por mantener algo de la tradición.
Con las llamadas Olimpiadas del Deporte Cubano
se hace una reedición más cercana
de lo que acontecía en la antigua Hélade,
ya que todas las disciplinas deportivas que se
practican en la Isla se reúnen en un encuentro
prácticamente nacional. Este año
la edición coincidió con la cita
veraniega a efectuarse en Atenas. De esta manera,
los deportistas cubanos que concurran a aquélla
habrán estado en dos competencias seguidas,
con los inconvenientes que ello puede representar,
sea por el cansancio de aquéllos que a
lo largo del año tienen que participar
en otros encuentros regionales o en torneos del
deporte específico que practican o por
las posibles lesiones que puedan afectarles durante
la competición.
A diferencia del anterior, este año han
venido a competir atletas de otros países.
Quizás la cercanía del encuentro
olímpico sea acicate para el fogueo de
algunas figuras, aunque realmente no parecen ser
muy destacadas las que se han presentado. Así
el equipo de boxeo ruso, que había anunciado
su presencia, finalmente no estuvo. A ello el
narrador deportivo de la televisión cubana
se refirió diciendo que los rusos se lo
perdieron. Pero no todos están dispuestos
a afrontar posibles lesiones que les impidan estar
en Grecia. Esta realidad también hace que
el interés competitivo de algunos participantes
que tienen sus miras puestas en el oro olímpico,
no se patentice en el esfuerzo máximo,
lo cual resta brillantez a sus actuaciones.
Las instalaciones deportivas contaron una vez
más con poca participación de público.
Estudiantes, familiares de los competidores y
otros deportistas, ocupaban mayoritariamente una
pequeña parte de las gradas. Algunos deportes
reunieron una mayor cantidad de espectadores,
como los encuentros de pelota y de softball, que
se disputaron en zonas rurales cuyos terrenos
son poco favorecidos con la presencia de estas
celebraciones. Hay que tener en cuenta que la
época escogida para la competición
coincide con un mes donde no hay vacaciones y
casi todo el mundo está trabajando o estudiando.
Si a ello se suma la situación del transporte
que permaneció en las mismas condiciones,
o sería mejor decir que empeoró
durante la misma, es lógico que se viera
tanta ausencia del público en las salas
deportivas.
El próximo encuentro ha sido señalado
para el 2006. Parece que el juicio se hace presente
en los organizadores. De quedar el plazo fijo
cada dos años, los deportistas cubanos
todavía tendrán una dura faena que
acometer. Además para la economía
del país seguiría siendo una carga
adicional, sin que suponga beneficios en ingresos
que amortigüen los gastos efectuados, incluyendo
las transmisiones.
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