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OLA
REPRESIVA
Entrevista la televisión
cubana a esposas de presos políticos
LA HABANA, 19 de marzo (Moisés
L. Rodríguez, Grupo Decoro / www.cubanet.org)
- El 14 de marzo fueron entrevistadas en sus respectivos
domicilios por equipos de periodistas de la televisión
cubana oficial (la única existente) cuatro
esposas de opositores pacíficos cubanos
que cumplen prisión a partir de la ola
represiva iniciada el 18 de marzo del 2003.
Dulce Maria Amador, esposa de Carmelo Díaz
Fernández, Margarita Borges Hernández,
esposa de Edel José García Díaz,
Cruz Delia, esposa de Julio Valdés Guevara
y Gisela Delgado Sablón, esposa de Héctor
Palacios Ruiz, son las que han recibido las visitas.
Las tres primeras coincidieron en que la entrevista
estuvo centrada en dos cuestiones, la primera,
acerca del trato recibido por los presos y sus
cónyuges por parte de los oficiales de
la Seguridad del Estado y carceleros en general.
La segunda cuestión abordada fue sobre
la atención médica recibida por
dichos condenados.
Las respuestas de las entrevistadas a los representantes
de los medios oficiales tienen en común
el señalamiento de lo injusto de las condenas
de sus esposos, al margen de las condiciones en
que los tengan y el trato que reciban. Coincidieron
las tres también en la observación
de que el trato dado a los prisioneros de la ola
(75 en total) no ha sido igual a todos, por lo
que las generalizaciones a partir de casos particulares
no reflejan objetiva y verazmente lo que ocurre
con todos ellos.
Cabría preguntar a los interrogadores
oficiales: ¿Es que acaso están locos
los que por las condiciones a que han estado sometidos
en las cárceles cubanas han llegado al
supremo recurso de la huelga de hambre para reclamar
mejoras elementales? Ellos serían fuentes
primarias que podrían enriquecer el trabajo
iniciado por estos reporteros.
María Margarita Borges Hernández,
esposa de Edel José García Díaz
-periodista independiente que cumple una condena
de 15 años de privación de libertad
por el ejercicio de sus funciones- relató
que habían llegado a su casa una periodista
de la televisión cubana acompañada
de un camarógrafo y un tercer individuo
de identidad y funciones desconocidas, con la
intención de efectuar una entrevista a
la misma sobre cuestiones relacionadas con la
reclusión de sus esposo.
Al presentarse la periodista oficial a Borges
diciéndole "Nosotros somos de la prensa
cubana" ella, sorprendida confiesa que exclamó:
"¿La prensa cubana aquí en
mi casa?"
Después de reír, agregaron los
visitantes,"Aunque no lo creas, es así".
Ya acomodados en la pequeña habitación
con el número 37 A de Campanario 222, municipio
Centro Habana, explicaron que su visita era para
conocer acerca de la salud de Edel y de su situación
en general durante la reclusión.
A la pregunta de Margarita de que, si por ser
ellos de la prensa cubana, eso saldría
en la televisión, la respuesta fue que
sí. Explica la esposa de García
que entonces añadió: "Supongo
que presenten todo lo que voy a decir aquí".
Los visitantes respondieron de nuevo con una afirmación.
Sobre la salud de Edel explicó su esposa
a los corresponsales oficiales que el periodista
independiente se ve muy bien, pero tiene muchos
problemas psíquicos y con la vista, y añadió:
"Yo les voy a decir la verdad, sobre todo
porque soy opositora, pero no mentirosa".
Continuó narrando Borges Hernández
que entonces la entrevista derivó hacia
si ella conocía lo que hacia su esposo
antes de caer preso. A ello respondió :"No
conocía mucho antes de él caer.
A partir de entonces empecé a reaccionar,
a conocer y darme cuenta de la injusticia cometida
con mi esposo y me convertí en opositora".
A la nueva pregunta de si estaba algo complacida,
expuso la entrevistada: "No puedo decir que
lo estoy, pero estoy tranquila al ver que están
mejorando sus condiciones carcelarias; pero no
puedo estar contenta, ni complacida pues ni él
ni los otros deben estar en prisión"
y añadió entonces "A ellos
los torturan desde el punto de vista psicológico
al tenerlos presos injustamente".
A la interrogante de ¿qué piensa
Edel del nuevo trato que recibe desde dos meses
atrás aproximadamente?,explica la esposa
que respondió: "El está extrañado
del trato que le vienen dando desde hace un mes
mas o menos".
Manifiesta Borges que se sintió extrañada
cuando le preguntaron si visitaba a su esposo
cada vez que lo solicitaba. Respondió que
no. Nunca he solicitado nada, me ajusto a lo reglamentado,
es decir, una visita de dos horas cada tres meses
y una visita conyugal de tres horas cada cinco
meses. Edel, explica la esposa, ha sido visitado
por ella en cinco ocasiones durante su primer
año de reclusión, tres cuando estaba
en la prisión de Boniato en Santiago de
Cuba y dos desde que fue trasladado al Combinado
del Este en la Capital.
A la última pregunta sobre lo que pensaba
la entrevistada sobre toda la situación
del esposo, ella explica que respondió
estar "muy resentida con el gobierno de Cuba
por haber condenado a mi esposo injustamente y
a una condena tal larga, sin haber cometido delito
alguno, pues lo único que él hacía
era expresar sus ideas y escribir lo que piensa
y siente".
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