PRENSA INDEPENDIENTE
Marzo 22, 2004

OLA REPRESIVA
Entrevista la televisión cubana a esposas de presos políticos

LA HABANA, 19 de marzo (Moisés L. Rodríguez, Grupo Decoro / www.cubanet.org) - El 14 de marzo fueron entrevistadas en sus respectivos domicilios por equipos de periodistas de la televisión cubana oficial (la única existente) cuatro esposas de opositores pacíficos cubanos que cumplen prisión a partir de la ola represiva iniciada el 18 de marzo del 2003.

Dulce Maria Amador, esposa de Carmelo Díaz Fernández, Margarita Borges Hernández, esposa de Edel José García Díaz, Cruz Delia, esposa de Julio Valdés Guevara y Gisela Delgado Sablón, esposa de Héctor Palacios Ruiz, son las que han recibido las visitas.

Las tres primeras coincidieron en que la entrevista estuvo centrada en dos cuestiones, la primera, acerca del trato recibido por los presos y sus cónyuges por parte de los oficiales de la Seguridad del Estado y carceleros en general. La segunda cuestión abordada fue sobre la atención médica recibida por dichos condenados.

Las respuestas de las entrevistadas a los representantes de los medios oficiales tienen en común el señalamiento de lo injusto de las condenas de sus esposos, al margen de las condiciones en que los tengan y el trato que reciban. Coincidieron las tres también en la observación de que el trato dado a los prisioneros de la ola (75 en total) no ha sido igual a todos, por lo que las generalizaciones a partir de casos particulares no reflejan objetiva y verazmente lo que ocurre con todos ellos.

Cabría preguntar a los interrogadores oficiales: ¿Es que acaso están locos los que por las condiciones a que han estado sometidos en las cárceles cubanas han llegado al supremo recurso de la huelga de hambre para reclamar mejoras elementales? Ellos serían fuentes primarias que podrían enriquecer el trabajo iniciado por estos reporteros.

María Margarita Borges Hernández, esposa de Edel José García Díaz -periodista independiente que cumple una condena de 15 años de privación de libertad por el ejercicio de sus funciones- relató que habían llegado a su casa una periodista de la televisión cubana acompañada de un camarógrafo y un tercer individuo de identidad y funciones desconocidas, con la intención de efectuar una entrevista a la misma sobre cuestiones relacionadas con la reclusión de sus esposo.

Al presentarse la periodista oficial a Borges diciéndole "Nosotros somos de la prensa cubana" ella, sorprendida confiesa que exclamó: "¿La prensa cubana aquí en mi casa?"

Después de reír, agregaron los visitantes,"Aunque no lo creas, es así".

Ya acomodados en la pequeña habitación con el número 37 A de Campanario 222, municipio Centro Habana, explicaron que su visita era para conocer acerca de la salud de Edel y de su situación en general durante la reclusión.

A la pregunta de Margarita de que, si por ser ellos de la prensa cubana, eso saldría en la televisión, la respuesta fue que sí. Explica la esposa de García que entonces añadió: "Supongo que presenten todo lo que voy a decir aquí". Los visitantes respondieron de nuevo con una afirmación.

Sobre la salud de Edel explicó su esposa a los corresponsales oficiales que el periodista independiente se ve muy bien, pero tiene muchos problemas psíquicos y con la vista, y añadió: "Yo les voy a decir la verdad, sobre todo porque soy opositora, pero no mentirosa".

Continuó narrando Borges Hernández que entonces la entrevista derivó hacia si ella conocía lo que hacia su esposo antes de caer preso. A ello respondió :"No conocía mucho antes de él caer. A partir de entonces empecé a reaccionar, a conocer y darme cuenta de la injusticia cometida con mi esposo y me convertí en opositora".

A la nueva pregunta de si estaba algo complacida, expuso la entrevistada: "No puedo decir que lo estoy, pero estoy tranquila al ver que están mejorando sus condiciones carcelarias; pero no puedo estar contenta, ni complacida pues ni él ni los otros deben estar en prisión" y añadió entonces "A ellos los torturan desde el punto de vista psicológico al tenerlos presos injustamente".

A la interrogante de ¿qué piensa Edel del nuevo trato que recibe desde dos meses atrás aproximadamente?,explica la esposa que respondió: "El está extrañado del trato que le vienen dando desde hace un mes mas o menos".

Manifiesta Borges que se sintió extrañada cuando le preguntaron si visitaba a su esposo cada vez que lo solicitaba. Respondió que no. Nunca he solicitado nada, me ajusto a lo reglamentado, es decir, una visita de dos horas cada tres meses y una visita conyugal de tres horas cada cinco meses. Edel, explica la esposa, ha sido visitado por ella en cinco ocasiones durante su primer año de reclusión, tres cuando estaba en la prisión de Boniato en Santiago de Cuba y dos desde que fue trasladado al Combinado del Este en la Capital.

A la última pregunta sobre lo que pensaba la entrevistada sobre toda la situación del esposo, ella explica que respondió estar "muy resentida con el gobierno de Cuba por haber condenado a mi esposo injustamente y a una condena tal larga, sin haber cometido delito alguno, pues lo único que él hacía era expresar sus ideas y escribir lo que piensa y siente".



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