|
DESDE
LA CARCEL
Los "lagues" están
calientes
José Gabriel Ramón
Castillo, condenado a 20 años de prisión
PRISION DE JOVENES DE VILLA CLARA, junio (www.cubanet.org)
- Nadie habla de la ola de violencia, ni de las
causas de esa violencia, sino que el comentario
entre la población penal del "PRE
de Santa Clara" se centra en la brutalidad
en contra de los reclusos, llevada acabo por los
carceleros de este establecimiento penitenciario.
Luego que Yoelvis Gómez Moreira "EL
Zurdo" le diera de piñazos a Hanoi
Fernández Riera "Habana", varios
carceleros le propinaron una contundente golpiza
con el saldo de dientes fracturados y una herida
en la cabeza.
Ya en la celda de castigo por haber apuñalado
a Osbiel Pérez Gómez, "El Feo"
y Vadory Orelle Medina, tuvieron que soportar
la embestida de una escuadra de funcionarios penales.
"Las autoridades penales provocan el enfrentamiento
entre reclusos y luego actúan de esa manera",
reveló una fuente que quiso mantenerse
en el anonimato, en referencia a lo sucedido en
estos casos.
La misma fuente indicó que se les había
orientado a los cuarteleros actuar enérgicamente
con todo aquel que robe, venda estupefacientes,
participe en juegos prohibidos, se dedique a la
sodomia y que no acate las órdenes de las
instancias superiores, tal y como ocurrió
el 25 de marzo pasado cuando el condenado Lázaro
Crespo González enfrentó la agresión
del cuartelero de ese destacamento.
Otro caso es del cuartelero José Germán
Rodríguez Guerra "Pepito", que
cumplió castigo por haber apaleado a dos
reclusos ladrones de pertenencias.
Lo que está pasando en el Pre de santa
Clara no es nada del otro mundo. Son sencillamente,
las consecuencias de un régimen penitenciario
caracterizado por la inseguridad, el hacinamiento
y la falta de recursos, por lo que se recurre
a la represión para mantener la disciplina.
"Los lagues están calientes",
como me comentó "un menor", (recluso
de menos de 20 años de edad) en alusión
a lo que está pasando en esta prisión.
Y es verdad que las cervezas arden, puesto que
nadie dice nada. Ni siquiera se reclaman los derechos,
por temor a represalias.
|