PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 29, 2004
 

CULTURA
Paisajes ocultos tras la batalla

Miguel Saludes

LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - Recientemente la televisión cubana exhibió, en carácter de reposición, el filme polaco Paisaje Después de la Batalla, realización de Andrezj Wajda que data de la década del setenta. Cuando, para beneplácito de muchos, el cine de la llamada época socialista ha desaparecido prácticamente de las pantallas y hasta de la memoria de la población cubana, esta entrega resultó algo sorpresiva.

A pesar de las detracciones que en Cuba provocaba el muestreo abrumador de películas provenientes de los estudios de Europa del Este, entre ellas llegaban productos de indiscutible calidad. Pero la insistencia en promocionar aquel cine y la forma de su concepción, eran factores que provocaban el rechazo entre una parte mayoritaria de la población cubana. Entre las películas de calidad que venían de aquella parte del continente europeo hay que colocar en un lugar cimero a las producidas en Polonia, de donde proceden directores de la talla de Roman Polanski y Andrej Wajda, conocidos por la importancia de su obra.

De los programas que la televisión cubana dedica al cine, es éste uno de los mejor concebidos. Además de escoger filmes de calidad y profundidad temática, brinda alguna información sobre la historia narrada o acerca del ambiente histórico en que se desenvuelve la trama. Para ello se invitan al programa a especialistas o personalidades conocedoras del tema. El corto tiempo empleado para los comentarios y el horario sabatino coincidente con propuestas más banales, pero más cercanas al gusto de la mayoría de los televidentes, atentan contra esta oferta instructiva.

En el caso de la película de Wajda mostrada, el aspecto que centró la explicación del invitado estaba en aclarar la razón por la cual el experimentado director remitiera el argumento del filme a un campo de concentración ubicado en Alemania y liberado por tropas anglo norteamericanas, así como el papel representado por las tropas polacas que aparecen en la película. Son los destacamentos que lucharon en el frente Oeste y que tenían su puesto de mando en Londres. El disertador hizo una breve descripción de las divisiones ideológicas que desde un principio despuntaban en la Polonia "liberada" por el Ejercito Rojo y que enfrentaban a grupos anti comunistas y elementos proclives a sumar su país al bloque soviético.

Según el criterio expresado por el comentarista, parecería que el objetivo perseguido por el cineasta polaco en su película era demostrar que aquellos enfrentamientos tuvieron su origen al concluir la Segunda Guerra Mundial, bajo los auspicios de Estados Unidos y los reaccionarios exiliados en la capital inglesa. Quien conozca la realidad vivida por la nación polaca comprenderá que lo recogido en las imágenes de Paisaje, trasciende el marco histórico al que está referido el argumento.

Cuando en 1978, en vísperas de viajar a Polonia, nuestro grupo asistía a unas reuniones preparatorias dirigidas por funcionarios cubanos, aquéllos nos asesoraban acerca de un mundo que habíamos aprendido a pensar de una manera bien distante a lo que realmente era. Así pudimos conocer con asombro que al convivir con trabajadores de aquel país seríamos invitados con frecuencia a asistir a las iglesias, convite que no deberíamos nunca rechazar. Tampoco sería adecuado salirles al paso cuando nos hablaran mal del comunismo o de los hermanos soviéticos.

Más tarde comprenderíamos las razones de las advertencias y el sentimiento real de los habitantes del país europeo. A nuestro regreso a Cuba, y coincidiendo con el destape de las luchas obreras de Solidaridad, enfrentaríamos incomprensiones al explicar que aquellos hombres no constituían un grupo de bandoleros como se les llamaba en los medios de comunicación cubanos, ni eran la pretendida minoría que se quería hacer ver. Al paso de casi veinte años, se reconoce tibiamente la existencia de diferencias políticas en el entramado social de un país que se resistía a caer bajo la tutela stalinista, lo que para ellos significaba una nueva forma de dominio imperial.

Muchas son las cosas que quedaron por hablar en el programa televisivo sobre la realidad polaca. Habría que hablar del miedo y la desconfianza que sintieron siempre los polacos hacia el oso ruso, que primero se anexó el territorio vecino durante el imperio zarista y después de convertido en el primer estado socialista del mundo lo agredió tempranamente en 1920. La derrota infligida al naciente Ejercito Bolchevique por las tropas del general Pildsuski, sería recordada con orgullo por las futuras generaciones polacas. Después vendría el ominoso tratado de paz soviético-alemán, que además de ser un acuerdo de carácter estratégico, permitió la absorción de los países independientes del Báltico y el serruchaje de la tierra polaca entre ambos poderes.

Se habla siempre de la invasión nazi en septiembre de 1939 que dio inicio a la Guerra Mundial, pero poco se dice sobre la ocupación silenciosa que al unísono realizó el ejercito soviético por el Este. Muchos polacos lucharon en el frente ruso, pero más de 100 mil se unieron en el exilio a los ingleses.

Otro hecho deplorable fue la matanza de oficiales polacos en el bosque ucraniano de Katin y que la propia prensa de la Unión Soviética reveló al democratizarse el país de Lenin. Se estima que de los 250 mil soldados polacos hechos prisioneros durante la ocupación soviética, más de 10 mil oficiales que se hallaban junto a ellos fueron ultimados y desaparecidos en ese tenebroso lugar siguiendo órdenes de Moscú.

Todavía está por estudiar la causa por la que las tropas soviéticas contemplaron desde la orilla contraria del Vístula cómo Varsovia era reducida a escombros junto a sus ciudadanos, quienes se habían sublevado para facilitar la entrada del ejército amigo. Finalmente hay que señalar que muchos de los recién liberados de campos de concentración que regresaban desde el Oeste, y también de los rescatados por los soviéticos, pasaron a engrosar los campos de reclusión al estilo gulag, de creación stalinista.

La adición de Polonia al bloque comunista, gestada en los acuerdos de Yalta, nunca fue asimilada por sus pobladores, quienes veían a sus vecinos rusos como usurpadores y opresores, más que como fraternos hermanos. Al término de la conflagración la Unión Soviética había incorporado a su territorio una parte importante del suelo polaco. Esa es la realidad que explica muchas cosas desconocidas para la mayoría del pueblo cubano.

Volviendo al filme de Wajda, hay en él varios recursos utilizados para denunciar realidades del momento en que fue rodada la película. Uno de ellos es la muchacha judía polaca que habla de su tierra como lugar ajeno y de la que se siente rechazada. En los años setenta se estaba produciendo una fuerte campaña anti semita en la Polonia socialista. Otros son las frases que el protagoniza utiliza en algunas partes de su diálogo. En una de ellas expresa que aunque tenga que hablar en otros idiomas él seguirá pensando en polaco. La lengua rusa era asignatura obligada en todos los niveles educacionales y los polacos se negaban a hablarla fuera de ese ámbito. Finalmente cuando la muchacha muere víctima de un disparo casual, su amigo increpa al oficial norteamericano responsable del campo y, a manera de reproche, le manifiesta que carecía de importancia quien disparaba, si los alemanes ayer, o ellos entonces; los que mueren son siempre polacos. En mi opinión existe aquí una alusión a las tropas que dispararon a estudiantes y obreros, primero en Gydinia, después en Poznan y en los tiempos del rodaje de la película en Gdánsk. En esta última fueron ametrallados decenas de manifestantes. Los testigos refieren que soldados rusos, vistiendo los trajes de la Milicia (policía) polaca, efectuaron la mortífera descarga.

Al concluir la cinta, se aprecia en las paredes del tren que conduce a los refugiados de vuelta a su patria el lema Viva Polonia, grito nacionalista alzado con hidalguía y patriotismo frente a todas las ocupaciones sufridas por esta nación.

Sería interesante que la televisión cubana exponga otros filmes de Wajda, en especial el titulado Hombre de Mármol, que habla sobre el destino de un héroe del trabajo socialista. También resultaría interesante apreciar Interrogatorio, del poco conocido realizador Richard Bugajski, donde se hace una descarnada denuncia sobre los métodos empleados por la policía política dirigida por la KGB. Son filmes hechos en la misma Polonia en el período que van entre 1977 y 1982, o sea en pleno apogeo socialista. No creo que ello sea posible aún. Para entender el derrumbe de aquel sistema hay que tener una panorámica completa del cuadro que lo refleja. Empeñarse en seguir viendo el árbol sin tener en cuenta la totalidad del paisaje lo único que puede crear es desenfoque y falta de objetividad en nuestras valoraciones. Por ello se sigue hablando del desmerengamiento del socialismo o de la efectiva labor de la inteligencia enemiga para provocar la caída del bloque comunista. ¿Recreará Andrei Wajda un paisaje después del desplome? Y de hacerlo, ¿lo veremos en nuestras pantallas?

 



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