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DESDE
LA CARCEL
S.O.S. Lancheros
José Gabriel Ramón
Castillo, condenado a 20 años de prisión
PRISION DE JOVENES DE VILLA CLARA - Hace poco
menos de un año, el canciller cubano Felipe
Pérez Roque anunció que los nacionales
que vivieran en cualquier lugar del mundo tendrían
la posibilidad de venir a la isla sin visado previo.
Muchos pensaron entonces, y siguen pensando aún,
que la mayoría de los lancheros que se
encuentran en las cárceles cubanas, serían
puestos en libertad en los sucesivos meses, pero
no ha sido así.
En las prisiones de Villa Clara hay más
de 50 lancheros. De ellos si acaso el 5 % se dedicaba
al lucrativo negocio de tráfico de personas.
La única falta que cometió el mayor
número de condenados por ese delito, -si
a eso se le puede llamar falta, ya que su intención
era llevar a los suyos hacia tierras de libertad-
fue exponerlos a un grave peligro de muerte en
la travesía por el Estrecho de la Florida.
Muchos de ellos atraviesan una situación
crítica al sumarse a su condena inicial
otra por fuga.
Se les han hecho promesas, pero ninguna se ha
cumplido. Entre ellas el otorgamiento de beneficios
establecidos en el sistema penitenciario cubano
y rebajas de condena cuando las sanciones exceden
la media mundial.
A pesar de no estar considerados como prisioneros
políticos, la policía política
los acosa constantemente, sometiéndolos
a interrogatorios y manteniéndolos en estrecha
vigilancia.
Después de que la "entrada y salida
ilegal del territorio nacional" ha dejado
de constituir delito, aunque aparezca en el Código
Penal, resultado de negociaciones llevadas a cabo
a tenor de los acuerdos migratorios de 1995, no
hay nada que justifique la permanencia en prisión
de estas personas.
Esgrimir el argumento de la seguridad nacional
resulta una burla al sentido común. Estas
personas, aunque quisieran provocar un éxodo
masivo a Estados Unidos, no pueden ni podrán
nunca. Eso sólo sería posible si
el gobierno cubano lo permite.
Si se quiere argüir que motivaría
el lancherismo, baste señalar que mientras
permanezcan las actuales circunstancias sociales
en el país, seguirá la emigración
de cubanos a tierras de Norteamérica y
que eso no es preocupante ya que el flujo migratorio
por esa vía se mantiene en el nivel de
permisibilidad por parte de los EUA.
A no ser que el gobierno cubano quiera convertirse
en paradigma de la intolerancia, nada justifica
la política que lleva a cabo contra estas
personas. Si cree que puede obtener la condescendencia
de Estados Unidos, algo bastante difícil,
parece que no se ha dado cuenta de que los tiempos
han cambiado. Lo dice claramente la decisión
estadounidense de no continuar con las rondas
de conversaciones sobre el tema migratorio, que
se ha convertido en un diálogo de sordos
cuanto no hay entendimiento entre ambas partes.
El caso de los lancheros preocupa realmente,
preocupa porque son decenas de personas atrapadas
en la rueda de la fortuna, viendo pasar sus mejores
días tras las rejas.
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