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DESDE
LA CARCEL
Violencia en el
Pre
José Gabriel Ramón
Castillo, condenado a 20 años de prisión
PRISION DE JOVENES DE VILLA CLARA, junio - Es
un hecho evidente la violencia en las cárceles
cubanas, así lo demuestran los sucesos
de los últimos días en la Prisión
Provincial de Jóvenes de Villa Clara, conocida
como el Pre de Santa Clara, a unos 300 kilómetros
al este de La Habana.
EL día 14 se produjo el apuñalamiento
de un recluso en el destacamento 9. El condenado
Yuniesky Hernández Ferrer "Calvito",
tuvo un altercado con su hermano carnal y la ira
que cogió la descargó atentando
contra la vida de un compañero de condena.
Le ocasionó varias heridas en el cuerpo
sin grandes complicaciones clínicas.
No habían pasado 24 horas cuando corrió
de nuevo la alarma en la población penal
sobre otro incidente entre reclusos. Los condenados
conocidos por "Los Mediocara"; Reinier
Pérez Lino y Yusel Lino Moya, recibieron
varios "pinchazos" de manos de otros
dos.
Este hecho llamó poderosamente la atención,
porque entre agresores y agredidos había
un pacto de no agresión que firmaron con
la mediación de las autoridades penitenciarias.
Esto ha provocado que ya nadie cree en la palabra
de nadie.
Pero lo que ocurrió este 20 de mayo ha
sido apoteósico.
En horas de la mañana, bien temprano,
los funcionarios de orden de interior conocidos
por Maikel y Michel Stable le propinaron una contundente
golpiza al prisionero nombrado ""Rocky".
El condenado se negó a entregar el colchón
cuando se lo fueron a quitar y lo tiraron de la
cama bruscamente, luego lo condujeron a uno de
los soleadores y allí después que
hicieron que se quitara la ropa hasta quedar desnudo
le dieron tonfazos y bastonazos por todo el cuerpo.
Ni idea tenía de lo que sucedería
cuando Alaín Obregón Malpica me
dijo que "fuere como fuere hoy lo sacarían
de esta prisión". Así sucedió.
Minutos más tarde se lo llevaron atropelladamente
para la prisión de Manacas. Él,
Isaac, su hermano y Luis Alberto Quesada Capote,
"La China", tuvieron un encontronazo
con la guarnición del penal.
Isaac Obregón Malpica relató que
cuando entregó el arma lo esposaron e inmediatamente
lo tiraron del techo golpeándose fuerte
contra el piso: "Nos pegaban patadas y golpes",
dijo.
Quesada Capote expresó que había
quien decía que "no nos dieran, y
era cuando más nos pegaban". Apuntó
que le dieron una pedrada en el suelo prácticamente
inconsciente. "Nosotros nunca agredimos a
nadie", indicó.
Los tres presentan varias heridas en la cabeza,
verdugones en el pecho y la espalda.
En el caso del condenado Isaac un proyectil plástico
le lesionó los testículos y su hermano
Alaín, presenta una posible fractura en
la clavícula derecha.
La población penal está indignada
e insta al gobierno a tomar cartas en el asunto.
Criterios como el expuesto por el recluso que
no quiso ser identificado, por temor a represalias,
dice mucho: "¿Hasta cuándo
van a seguir atropellando en esta prisión?"
La brutalidad contra los condenados es una política
institucional. ¿Acaso será una conquista
del Socialismo Cubano?
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