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OLA
REPRESIVA
Hacinado en cárcel
guantanamera Víctor Rolando Arroyo
LA HABANA, 7 de junio (Fara Armenteros, UPECI
/ www.cubanet.org) - "Víctor
Rolando se mantiene con buen estado de ánimo,
a pesar de que el hacinamiento, la falta de agua,
el clima y la mala alimentación, entre
otros factores, atentan contra los prisioneros
en la cárcel provincial de Guantánamo",
señaló Elsa González Padrón,
esposa del periodista y prisionero de conciencia
Víctor Rolando Arroyo Carmona.
González Padrón visitó a
su esposo dos veces en el mes de mayo, porque
coincidieron la visita familiar y conyugal, para
lo que tuvo que permanecer en la más oriental
de las provincias cubanas. "Es imposible,
con las condiciones del transporte en Cuba, viajar
dos veces en muy pocos días de un extremo
a otro del país".
Dijo también que durante los quince días
que estuvo en Guantánamo pudo darse cuenta
de las dificultades que padece la población
por la escasez de agua, debido a la intensa sequía.
"Para los presos la situación es caótica,
porque están hacinados, hay un calor intenso,
pasan sed y sufren por las enfermedades. Los que
tienen forma de guardar el agua en envases, cuando
la reparten una vez por semana, no siempre pueden
aprovecharla, porque está contaminada y
se corrompe. En el mercado ya no se encuentran
productos para purificar el agua de tomar".
Refiriéndose a la salud de su esposo,
González Padrón expresó que
no tiene mejoría, pues la presión
arterial sólo se le estabiliza con medicamentos.
El dolor en el pecho persiste, por lo que le van
a realizar una prueba de esfuerzo físico
para determinar la causa del dolor.
Explicó también que Arroyo padece
de fuertes dolores de muelas, y no pueden tratárselos
porque carecen de recursos para la atención
estomatológica de los reclusos. "Sin
embargo, no permiten llevar los medicamentos que
necesitan los reclusos para atenderlos".
Arroyo comunicó a su esposa por teléfono
que en estos momentos está intoxicado,
por lo que tiene erupciones en todo el cuerpo,
y la cura que le han indicado se limita a ingerir
como alimentos puré de plátano y
leche que le suministra el penal.
"Me imagino", señaló
González Padrón, "que debe
sentirse como en una cámara de tortura,
padeciendo aquel calor infernal, unos hombres
encima de los otros, porque en 26 metros cuadrados
de superficie hay más de 20 presos, sin
poder caminar ni bañarse, con el hollín
de una chimenea cercana que les penetra hasta
por los oídos. No cabe en mi cabeza que
pueda sentir otra cosa. Quise regresar a Guantánamo
para de alguna manera ayudarlo, pero se negó,
y me resulta muy difícil permanecer aquí,
tan lejos, con los brazos cruzados".
Comentó también González
Padrón que las autoridades del penal no
le permitieron dejar a su esposo libros y revistas
de carácter religioso, ya que son censurados
en la prisión.
Víctor Rolando Arroyo es uno de los 75
presos de marzo de 2003. Fue condenado a 26 años
de prisión. Reside en la provincia más
occidental de la Isla, y está encarcelado
en la prisión Chafarinas, en la provincia
más oriental del país, a más
de mil kilómetros del lugar de su residencia.
Desde el momento en que fue internado en un destacamento
con presos comunes, Arroyo no ha tenido comunicación
con el resto de los prisioneros y opositores apresados
con él y que se encuentran en Guantánamo:
Jorge Olivera Castillo, Omar Ruiz Hernández,
Reynaldo Labrado Peña, Félix Navarro
Rodríguez, Ricardo Silva Gual, Héctor
Raúl Valle Hernández y Nelson Aguilar
Ramírez.
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