|
DESDE
LA CARCEL
"Luego vendrá la
calma, es decir, los cambios": Carlos Alberto
Domínguez
LA HABANA, 4 de junio (www.cubanet.org) - "
no
se emplean las reglas mínimas de tratamiento
al preso, al mantenernos mezclados, menores con
adultos, primarios con reincidentes, homicidas
y asesinos, violadores, narcotraficantes y cualquier
delito comisorio con nosotros los presos políticos.
Encima de eso no reconocen nuestra categoría",
escribió el prisionero de conciencia y
periodista independiente Carlos
Alberto Domínguez, encarcelado sin
juicio desde hace más de dos años,
a su colega Juan Carlos Linares.
Domingo 16 de mayo de 2004
Querido amigo y colega: He sabido por Mary que
con frecuencia vas a casa para saber sobre mí
y los míos.
Vivimos tiempos tormentosos, pero luego vendrá
la calma, es decir, los cambios.
Dios sabe cuánto deseo sea de un modo
civilizado y pacífico. Lamentablemente
algunos no quieren que sea así, y se escucha
por doquier de finales apocalípticos.
Hoy hace más de dos años que fui
encarcelado. Sin embargo, es bueno que sepas algo.
El pasado domingo 2 de mayo, el oficial del Departamento
de Seguridad del Estado (DSE) encargado de atender
a los presos políticos en La Habana y Ciudad
de La Habana, conocido por Sergio, me condujo
junto a tres uniformados en un auto a Villa Marista,
sede del DSE, donde me esperaba el oficial superior
Iván. Este último me aseguró
que mi libertad estaba aprobada junto con la de
Emilio Leyva y alguien más.
Durante la conversación fueron profesionales,
mostraron interés por el curso de los trámites
de emigración de mi esposa e hijos y comentaron
de una posibilidad para que yo pueda viajar junto
a ellos.
Me prometieron que podría ir a Cárdenas
antes de viajar a despedirme de mi madre, hermanos
y otros familiares.
Observé que cada vez que hablaban de mi
excarcelación lo hacían también
de mi viaje al exterior, como refugiado político.
Juan Carlos, a pesar de los pesares, intento
no perder las esperanzas. Mantener el ánimo
es muy importante aquí dentro. También
lo es la salud, pero esa sí que no la tengo
muy buena. Las piernas me duelen y continúan
muy hinchadas. Casi no veo por el ojo derecho,
porque desde hace algún tiempo necesito
cambiar la graduación de los lentes. La
tensión arterial continúa elevada,
a pesar del tratamiento médico.
Desde hace una semana renuncié a los medicamentos,
porque hacía más de tres semanas
no me dan tabletas de amicodex, pues según
el personal médico no hay en existencia.
Para colmo de males, a pesar de que el botiquín
está bajo techo y a unos escasos metros
en el interior del edificio, cada vez que me siento
mal me quieren conducir esposado de manos. Sin
embargo, un enjambre de presos comunes anda suelto
por los pasillos.
La semana pasada discutí fuertemente
con el capitán Riquelme, segundo jefe de
la unidad 3. Le dije que se haría famoso
por violador de los derechos humanos, por abusar
de mí, vejarme y maltratarme. Le dije que
él sabía que yo soy un preso de
conciencia. Que atarme es encadenar, es intentar
encadenar la libertad de pensamiento y de palabra.
Él asegura no ser el violador e insiste
en que debo ir esposado a recibir atención
médica.
Juan Carlos, entiendo que esposar a los reos
sea lo establecido, pero me disgusto y protesto
debido a que a los demás reclusos, en su
generalidad, no los encadenan. ¿Comprendes?
Hace unos días el oficial de guardia conducía
a un preso común esposado, y otro recluso
que andaba suelto por los pasillos le cortó
la cara al recluso esposado delante del militar.
¿Qué te parece?
Todo esto es debido a que no se emplean las reglas
mínimas de tratamiento al preso, al mantenernos
mezclados, menores con adultos, primarios con
reincidentes, homicidas y asesinos, violadores,
narcotraficantes y cualquier delito comisorio
con nosotros los presos políticos. Encima
de eso no reconocen nuestra categoría.
A mí, a otros como yo, me atiende un oficial
de la contra inteligencia, pero pasan las semanas
y meses y me es totalmente imposible verlo. Entonces
tengo que resolver mi problema como puedo. ¿OK?
Querido amigo: comprendo que todo esto son gajes
de nuestro oficio (el periodismo independiente
en Cuba).
Te hago saber todos estos detalles porque quizás
sea "material de trabajo" para el oficio.
Desde el mismo inicio que decidí escribirte
pensé en tu papá, en tu esposa e
hijos, así como en aquella ancianita tan
simpática que conocí donde vivías.
No soy muy convencional en escribir carta. No
obstante, los recuerdo a todos con mucho agrado,
y deseo lo mejor de mis pensamientos a tu persona
y a tus seres queridos.
Tuyo con cariño de hermano,
Carlos Alberto
Prisión Combinado del Este. Ciudad Habana
|