PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 3, 2004
Búsqueda completa con Google

AGRICULTURA
El talón de Aquiles de la zafra (I)

Ariel Delgado Covarrubias

LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - En el siglo XIX el sabio cubano Alvaro Reynoso alcanzó celebridad mundial por sus estudios sobre la caña de azúcar. El cultivo de esta gramínea, proveniente de la India, estaba en su apogeo cuando décadas atrás los esclavos haitianos destruyeron los ingenios y los campos de la perla del imperio colonial francés, en esos momentos la principal productora del dulce en el mundo.

El sabio cubano brindó entonces importantes consejos a la agricultura cañera, con la convicción de que del buen resultado del cultivo, la cosecha y el corte de la caña, dependía en alto grado la producción de azúcar. Pero dice un refrán que "nadie es profeta en su propia tierra" y él no fue la excepción.

Muchas décadas transcurrieron para que los colonos cubanos consideraran sus consejos. El primero de ellos, lograr siembras intensivas y no extensivas, como se hacían anteriormente. A mediados del pasado siglo los colonos cubanos tenían buenos rendimientos por hectárea, y se realizaron las zafras más grandes de la historia hasta ese entonces.

Pero a partir de 1959 esa situación se revirtió. Con una concepción "científica" y utópicos planes de producción millonarios, el trabajo de los colonos de más de medio siglo se vino abajo. Se expandió el cultivo que, carente de los cuidados necesarios, se hizo extensivo disminuyendo el por ciento de población cañera en los campos y bajó el rendimiento de azúcar por tonelada de caña cortada. Se diversificaron las variedades de la planta para hacer más vital el sistema ante el surgimiento de nuevas plagas, pero las nuevas eran de menor rendimiento en sacarosa.

Los años 80 fueron en su conjunto los de mejores resultados en la producción de azúcar del período castrista. En la década entre 1982 y 1992 todas las zafras fueron de más de 7 millones de toneladas del dulce y los rendimientos cañeros se ubicaron en más de 51 tonelada por hectárea. Dos contiendas, la de 1989 y 1990 lograron más de 8 millones 100 mil toneladas, y la primera alcanzó la cifra récord de 64 toneladas de caña por hectárea, con 83,138 toneladas de caña molida en la cosecha, hazaña no igualada.

Esos logros se debían, en primer lugar, al apoyo soviético y del llamado campo socialista, que permitía disponer de grandes recursos en mecanización, combustible, fertilizantes, hierbicidas y pesticidas y todo el aseguramiento material necesario, ya que la Unión Soviética pagaba el azúcar cubano a precios preferenciales.

Tal uso de los adelantos técnicos tuvieron un alto costo en el aspecto ambiental y agrotécnico. La mecanización provocó la compactación de los suelos, y el corte de las cuchillas de las combinadas dañó las cepas -los especialistas consideran que tal corte provoca pérdidas entre el 15 y el 20 % de la caña molible y presenta en su aplicación altos costos.

El uso de grandes cantidades de agentes químicos en forma de fertilizantes, hierbicidas y pesticidas rompió el equilibrio en diferentes sistemas ecológicos, que todavía no se han recuperado. En fin, es más el daño que la ganancia productiva, muy por el contrario de los consejos del sabio cubano.

La crisis azucarera se hizo notar en 1993, cuando las zafras se redujeron bruscamente a cantidades que no excedieron los 4 millones 400 mil toneladas. El sistema azucarero cayó en bancarrota, y de nada valía la sustitución de ministros y la remoción de cuadros a todos los niveles. Las causas del desastre se patentizaban en todos los sectores del sistema, pero especial resonancia tenía el pobre rendimiento de la agricultura cañera, privada ahora de todos los medios técnicos y químicos ante la caída del "socialismo real europeo".

El rendimiento agrícola de la caña nacionalmente cayó a la mitad de los años 80, no superando las 39 mil toneladas por hectáreas. En 1993, año en que se inicia el derrumbe azucarero, la superficie de caña cosechada fue de 1,550,000 hectáreas, pero se molieron sólo 58 mil toneladas y el rendimiento agrícola fue de 37,4 toneladas por hectárea.

Se une a eso la mala estrategia de subordinar las posibilidades técnicas y de producción a la obtención de un resultado productivo, alegando la necesidad imperiosa de cumplir compromisos de exportación y la consecuente obtención de divisas. Para nadie en Cuba es un secreto que el tiempo óptimo de zafra se inicia a mediados de noviembre o diciembre y debe concluir a finales de abril, poco antes de la entrada de la época de lluvias.

Sin embargo, se hizo habitual que la zafra se extendiese a mayo y hasta junio en muchos casos, cuando bajan los niveles de rendimiento y con ello la eficiencia, y lo peor, ante la falta de caña disponible se cortaban las cepas planificadas para las zafras venideras, sin estar éstas en su estado óptimo de maduración. Es decir, pan para hoy y hambre para mañana.

Pero éstos no son los únicos elementos de lo que constituye el talón de Aquiles de la zafra azucarera cubana, que se concentra, en lo fundamental, en la agricultura cañera.

El talón de Aquiles de la zafra (II)

El talón de Aquiles de la zafra (III)



Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:

Palabras claves:

CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster