PRENSA INDEPENDIENTE
Junio 1, 2004
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PRISIONES
Recordando y comparando

José Antonio Fornaris, Cuba-Verdad

LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - La Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional dijo en estos días que en Cuba existen actualmente 200 cárceles y cien mil presos. ¡Ñooo! ¡Cuántas cárceles y prisioneros!

La lectura de esos datos, recogidos por representantes de la prensa extranjera acreditada en La Habana, me trajo a la memoria recuerdos de mi Manzanillo natal -yo nací en esa ciudad del sur de Oriente de esta Isla, aunque mi inscripción dice que nací en La Habana. De muy niño me vi nuevamente en Manzanillo, visitando en el vivac a un tío mío que había sido detenido por darle un puñetazo a otro hombre en un lugar público.

Pero, ¿cómo eran esas visitas? Muy simple. El vivac estaba en pleno centro de la ciudad, y los familiares de los allí detenidos, sin ninguna autorización, iban por una puerta trasera en el patio de ese lugar, que tenía una reja alta, y ahí se ponían a hablar con sus seres queridos que habían sido detenidos por la policía.

Todas las tardes de los pocos días que mi tío estuvo detenido en ese lugar, que era el único que había en Manzanillo para llevar a los detenidos, íbamos varios miembros de la familia a conversar con mi tío. Agrego a esto que a mi tío lo multaron en el juicio por su agresividad, y ahí terminó su mal rato. Luego, el hombre que recibió en el rostro el puñetazo y mi tío se hicieron un poco amigos. Parece que antes todos éramos un poco caballeros.

De Manzanillo en esa época, los únicos uniformados que recuerdo son los de la Marina de Guerra, que tenían su cuartel frente al mar, cerca de un lugar nombrado "Club Diez". La gente pasaba frente al cuartel y se ponía a hablar con el marinero que estaba de guardia a la entrada del recinto. Era así de fácil.

De Manzanillo, en esos tiempos no recuerdo ni policías. Claro que seguramente los había, pero parece que eran tan pocos que no se notaban. Al único policía que recuerdo haber visto era uno que fue novio de una tía materna, y lo vi algunas veces en casa de mi abuela.

Andando el tiempo, unos cuantos años después (1980) de aquella detención de mi tío, yo también fui detenido por primera vez. Mi delito fue no asistir a una movilización militar. En Cuba, hasta los cincuenta años, es obligatorio participar en actividades militares. Me condujeron, desde mi casa, hasta la estación de la Policía Nacional Revolucionaria de 2 y C, en la barriada del Vedado.

Me metieron en un calabozo que presuntamente debía ser para cuatro personas, pero donde llegamos a estar doce detenidos por diferentes causas. Me incomunicaron, y durante los días que estuve allí mi familia nunca pudo verme. Después, aunque nunca fui sometido a juicio, perdí el empleo.

Recuerdo que la segunda o tercera noche de estar allí, en un calabozo cercano empezó a gritar un niño -a juzgar por el sonido de su voz creo que no pasaba de los 14 años- por lo asustado que estaba.

Como molestaba con sus gritos, un policía fue y comenzó a golpearlo. Todos escuchamos perfectamente sus gritos de dolor y los improperios que le decía el policía.

No protesté por aquel abuso y debí hacerlo, aunque yo también estaba en un calabozo y asustado. No haber protestado por los golpes que le propinaron a aquel niño es una culpa de la cual no he podido librarme.

La diferencia de un lugar de detención entre la época de la juventud de mi tío y los tiempos contemporáneos es abismal. Me imagino que la diferencia entre el trato que daba la policía a los detenidos y el que se le da en la actualidad también es enorme. Como enorme también debe ser la diferencia entre la cantidad de policías que existían antes de 1959 y los que existen ahora.

Ojalá que la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional -aunque probablemente conseguir esos datos debe ser más difícil- pudiera dar a conocer la cantidad de policías que existían antes de que el actual régimen llegara al poder, y el número actual.

De esa forma podríamos apreciar cómo ha evolucionado -o involucionado- la cifra de esos cuidadores del orden. Seguramente la diferencia debe ser similar a los derechos ciudadanos que existían antes de 1959 con los que existen ahora.



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