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DESDE
LA CARCEL
"Somos inderrotables,
contra el amor todo mal se estrella"
Manuel Vázquez Portal, condenado
a 18 años de prisión. Cárcel de Boniato, Santiago
de Cuba.
LA HABANA, junio (www.cubanet.org) - "Yo
no estoy triste, porque te tengo, y tengo a esa
bondad y reciedumbre que es tu mamá. Somos
inderrotables, contra el amor todo mal se estrella.
No estés triste", escribió
a su hijo Gabriel el poeta y periodista independiente
Manuel Vázquez Portal, prisionero de conciencia
condenado a 18 años de prisión:
Cárcel de Boniato
Sr: Gabriel Vázquez Huerga
Hijo de estirpe tierna y bravía:
¿De dónde te salen esos versos,
desgarrados y desgarradores, que me enviaste?
¿Será verdad que la poesía
tiene como manantial el dolor? ¿Qué
no diera yo porque fueras un poeta sin los halos
conque adornan el alma las tristezas? Pero "el
amor, Gabriel, es dulce y espinoso" y la
poesía es, sobre todo, amor. Pero no estés
triste. La tristeza es una enfermedad que padecen
los débiles. Mira, te transcribo unos versos
que el poeta español Miguel Hernández
le escribió a su hijo cuando él
-el poeta- estaba preso en una cárcel franquista.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedora de las flores
y las alondras.
Rival del sol,
porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Desperté de ser niño,
nunca despiertes.
Triste llevo la boca,
ríete siempre.
Siempre en la cuna
Defendiendo la risa
pluma por pluma.
No te derrumbes,
no sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Eso también quiero de ti y para ti. Juega,
ríete, estudia mucho. Los libros son el
mejor bálsamo para las heridas, la sabiduría
que alcances en ellos te hará bello y fuerte,
probo y justo. Yo no estoy triste, porque te tengo,
y tengo a esa bondad y reciedumbre que es tu mamá.
Somos inderrotables, contra el amor todo mal se
estrella. No estés triste. Escribe, como
has hecho con esos versos que ¡ya quisiera
yo haberlos escrito a los diez años de
edad! Pero no estés triste, que tu poesía
sea como un dulce látigo cayendo sobre
el lomo fiero de quien te provoque el dolor, y
como una caricia a los oídos de quien te
ama. La poesía es tralla y flor. Ojalá
sólo tengas que usarla como flor, por ello
lucharé sin cansancio.
Decirte qué me parecieron tus versos sería
una tontería. Esos versos son hijos de
tu dolor, nietos de los míos, son bellos,
inmejorables, por lo menos, a los ojos de este
abuelo que te vio, como padre, balbucir las primeras
palabras, y ahora escucha a los nietos, dados
por el hijo poeta, a un abuelo chocho. Sueña
y escribe. ¡Qué dichoso eres, a los
diez años ya tienes novia, versos y dolores!
Te ama
Papá
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