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SALUD
PUBLICA
El mito de la potencia
médica cubana (I)
María Elena Alpízar,
Grupo Decoro
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - El régimen
castrista hace alarde de los logros obtenidos
en la esfera de la salud pública, y envuelto
en su propia falacia construye centros hospitalarios
o clínicas que luego no poseen los equipos
médicos necesarios para atender a los enfermos;
gradúan miles de galenos que después
no pueden recetarle a sus pacientes, pues no existen
medicamentos en las farmacias.
Cuba, como potencia médica durante estos
45 años, siempre ha sido un mito, ya que
Liborio, representación del pueblo cubano,
obtenía las migajas médicas, y la
jerarquía gobernante o nueva clase siempre
ha tenido sus facultativos y clínicas especiales.
Asimismo, se ha cacareado mucho sobre la gratuidad
de los servicios médicos en el régimen
de Castro, pero ¿cómo no va a ser
así? Si los profesionales y obreros cubanos
son los que reciben los salarios más bajos
del mundo. De su trabajo y sudor les sacan la
gratuidad médica.
Lástima fuera que el estado, único
empleador existente en el país, no brinde
gratuitamente los servicios médicos u hospitalarios
a sus ciudadanos o asalariados.
Con los fármacos no sucede así,
ya que siempre han sido muy caros con relación
a los salarios que devengan los cubanos.
Después de la caída del campo socialista
en Europa del Este, los servicios médicos
y hospitalarios en Cuba han sufrido tal deterioro
que su estado actual linda con el desastre. De
igual manera sucede con la distribución
o venta de medicamentos a la población.
Desde un extremo a otro de la Isla, salvo ciertas
áreas y establecimientos especiales (la
de los pocos privilegiados), la salud pública
de la tan famosa "potencia médica"
padece una verdadera catástrofe, que se
puede resumir en:
- Escasez de médicos graduados (un alto
por ciento se encuentra en Venezuela como cooperantes)
que ofrezcan su asistencia al pueblo en los llamados
consultorios del médico de la familia.
Para sustituir a éstos han habilitado a
los estudiantes que cursan el último año
de la carrera, los cuales no tienen la experiencia
ni el profesionalismo requeridos.
- La falta ostensible de medicamentos, tanto
en las boticas de la población como en
las de los hospitales.
- Las policlínicas y los centros hospitalarios
en su mayoría están destruidos;
tienen escasez de instrumentos, equipos y reactivos.
Además, carecen de la más elemental
higiene.
- En los hospitales existe un déficit
de ropa de cama, artículos de aseo, pijamas
y otros enseres.
De igual manera, la alimentación es pésima,
bastante racionada y sin variedad alguna para
los enfermos cubanos y sus acompañantes.
Sin embargo, para los extranjeros sucede todo
lo contrario.
El
mito de la potencia médica cubana (I)
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