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SOCIEDAD
Riña tumultuaria
en la Habana Vieja
LA HABANA, 19 de julio (Miguel Saludes
/ www.cubanet.org) - Una riña tumultuaria
que requirió la presencia de la policía
se desató el pasado 14 de julio en las
calles Picota, Acosta y Egido, de la Habana Vieja.
La discusión surgió debido al orden
de prioridad para coger un cubo de agua. Las palabras
ofensivas pasaron a agresión física
entre los dos individuos. Al poco rato la riña
involucró a otras personas del círculo
intimo de los beligerantes y se tornó tumultuaria.
Se lanzan las primeras botellas y piedras. Se
sigue incrementando en el escenario el número
de contendientes.
La policía interviene, y cuando parece
que la situación va a ser controlada por
los agentes, comienzan los gritos en contra de
los uniformados. Ellos reciben una andanada de
botellas. Al lugar de los hechos tiene que acudir
otro grupo de policías.
Coincidentemente, en una esquina cercana ha explotado
un transformador. Bomberos y agentes del orden
acuden al lugar para controlar el incendio y apartar
a los curiosos del área, que varias explosiones
hacen peligrosa. Se corta el fluido eléctrico.
La calle se ha llenado de decenas de vecinos que
aprovechando la oscuridad la emprenden contra
los agentes. La lluvia de ofensas y botellas llueve
desde todas partes. Se escuchan, mezcladas en
los gritos, algunas consignas anti gubernamentales.
La gente corre, mientras que las brigadas especiales
llegadas al lugar luchan infructuosamente por
detener a los infractores. Sólo cuando
han transcurrido varias horas todo vuelve a la
calma de costumbre.
Según testigos presenciales, en esta ocasión
la policía no se comportó de manera
agresiva, y a pesar de las palabras insultantes
que les infería el público, nadie
fue atropellado por ellos. Lo interesante en este
caso es cómo una riña personal pasó
a la escala de vecindario, girando después
contra los agentes que venían a imponer
el orden.
La situación de intensa frustración
que vive una gran mayoría de la población
cubana, sobre todo aquéllos que viven en
la marginalidad de la pobreza, ha ido generando
un estado de violencia que se va acumulando en
el interior de estas personas. La situación
económica, las dificultades de todo tipo,
el estado de hacinamiento en que muchos viven,
y tantos factores negativos que la población
enfrenta a diario, son como nubes que van espesando
el horizonte de estas personas. Basta cualquier
ocasión para que la tormenta acumulada
estalle violentamente, como ha ocurrido en esta
zona de La Habana. Sólo esta realidad puede
explicar el grado de exaltación a que llegan
los ciudadanos envueltos en cualquier eventualidad
y que hace reflexionar a los pocos prudentes que
van quedando a evitar cualquier discusión.
Los motivos del estallido pueden ser varios. La
incidencia de un simple empujón en el ómnibus,
la disputa de un lugar en la cola o un simple
cubo de agua.
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