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PRISIONES
De rodillas y sin
vergüenza
SANTA CLARA, julio (Cubanacán
Press / www.cubanet.org) - En una de las recientes
sesiones de la Asamblea Nacional de Poder Popular
dos jóvenes dieron testimonio en ese cónclave
sobre las bondades del sistema de reeducación
cubano. Allí estaban, de pie, rindiéndole
tributo y pleitesía al longevo comandante.
De acuerdo con lo planteado en la Asamblea Nacional,
es una maravilla el sistema penitenciario cubano.
Ya antes habían mostrado a los periodistas
internacionales albergues de los reclusos que
parecen hoteles de cuatro estrellas. Por eso quizás
existan en Cuba tras las rejas más de 100
mil cubanos, la mayoría jóvenes,
o sea nacidos y crecidos, además educados
por la revolución.
Un reciente informe de la Comisión de
Derechos Humanos de Cuba daba a conocer que en
el país existen en la actualidad unas 200
cárceles, mientras que antes de 1959 sólo
existían 14, con unos 4 mil reos.
Cómo explicar la existencia de tantas
cárceles en la isla y el elevadísimo
número de condenados, si todo funciona
sincronizadamente como los relojes suizos. Tal
parece que vale la pena estar becado en una de
esas instalaciones en vez de estar en las calles
luchando por la supervivencia. Allí tienen
seguro el alimento, el descanso, la educación
y el sano esparcimiento espiritual.
La otra cara de la moneda aflora cuando llegan
los despachos de prensa independiente desde las
prisiones o las denuncias de reclusos.
Alrededor del 1 de mayo pasado recibí
una carta desde una cárcel con varias informaciones
y datos bien interesantes. Ese día habían
obligado a toda la población penal a desfilar
frente a una tribuna donde permanecían
orgullosos los máximos represores de la
prisión. Los reos eran obligados a agitar
banderitas y gritar consignas revolucionarias.
Quizás a muchos pueda entenderlos, porque
buscan prebendas dentro del sistema carcelario
más cruel que se ha conocido jamás,
pero es repugnante saber que lo hacen a costa
del decoro y la humillación.
En otra carta me contaban que la inmensa mayoría
de la población penal (más del 95
%) había nacido después de la revolución
y que cerca del 85 % tenía entre 20 y 30
años. ¡Hijos de la Revolución!
Si ellos forman parte de la "fuerza joven
preparada, culta y revolucionaria", como
afirmó Fidel en su discurso del Día
de los Trabajadores, ¿por qué están
todos estos jóvenes, educados por el castrismo,
cumpliendo condenas inimaginables en las ergástulas
cubanas? Algo ha fallado y sigue fallando.
Hace apenas unas horas supimos de la golpiza
que recibieron los familiares de Antúnez
por parte de los sicarios de la prisión
de Arisa en Cienfuegos, entre ellos un niño
de tres años, que recibió una patada
en un punto vulnerable de la espalda. ¿Es
esa la educación que se ejecuta tras las
rejas?
En carta desde una ergástula camagüeyana
un joven recluso daba testimonio de las golpizas
recibidas en prisión y cómo había
adquirido la tuberculosis a consecuencia del hacinamiento
y negligencias de las autoridades penitenciarias.
He tenido entre mis manos varios trabajos periodísticos
que han citado como protagonistas a los miembros
de la Causa de los 75. Aislamiento en solitario,
celdas tapiadas, robos, amenazas, golpizas, asesinatos,
ayunos de protesta en reclamo de los derechos,
reos inyectados de SIDA, con heces fecales o petróleo,
ahorcados, brigadas de respuesta rápida
conformadas por reclusos, reeducadores analfabetos
y de pésima conducta.
Todas las denuncias expresan las condiciones
infrahumanas de vida en las prisiones, que incluyen
los deficientes valores proteicos de los alimentos,
la mala elaboración y las faltas de peso
en sus entregas. Deficiente servicio de agua,
de atención médica y la convivencia
con todo tipo de alimañas y vectores. Basta
consultar una de las denuncias del preso político
y de conciencia José Gabriel Ramón
Castillo desde la Prisión de Jóvenes
de Villa Clara o las cartas de reclamo que el
luchador pro democracia ha entregado al jefe de
esa ergástula castrista, en reclamo del
cese de estas arbitrariedades y los problemas
en sus interiores.
Tal parece que ésa es la psicología
de la nueva pedagogía carcelaria cubana
que defendieron ante el Parlamento los jóvenes
reeducados.
Si a los que estamos dentro de la prisión
mayor, (con paredes de agua), se nos niega la
libertad de expresión, los debidos alimentos,
el acceso a la Internet, a la telefonía,
al aire acondicionado y a las demás bondades
de la civilización moderna, ¿qué
podemos esperar que ocurra detrás de las
rejas?
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