|
SOCIEDAD
¿Qué le pasa al
pan nuestro de cada día?
David Josué
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Es comentario
obligado en cada bodega o punto de venta del pan
normado que diariamente recibe la población
cubana, la inquietante pregunta de qué
y con qué se está confeccionando
tan imprescindible alimento.
Como yo no soy experto ni mucho menos en la materia
me he dedicado por estos días a realizar
una especie de encuesta entre quienes soportando
un calor irresistible con equipos e implementos
de trabajo de más de 50 años de
explotación hacen la maravilla de entregar
cada mañana eso que sin poder definir totalmente
el cubano de a pie ha bautizado como el purgante
matutino.
Plantean sus elaboradores que debido a la escasez
de materias primas de mayor calidad y en otras
de ausencia total de ella, como la grasa, el pan
que se produce no es más que una mezcla
gomosa de harina de trigo, azúcar y agua,
todo mezclado en una revolvedora, con una porción
de levadura que luego pasa por una maquina llamada
sobadora, donde se amasa con talento, maña
y muchos deseos para después bolearlo en
la mesa, colocarlo en las tártaras y luego
darle cocción en el horno.
Dicho de este modo simplista no tendría
una explicación coherente, pero si usted
ve -y lo mas triste consume luego tan indigesto
alimento- llegará a la conclusión
de que algo hay que hacer para que las ventas
de novatropín, paomín y metroclopamida
y otros antiespasmódicos disminuyan.
La historia relata la supervivencia del ejército
y el pueblo de la ex Unión Soviética
en el famoso cerco de Stalingrado por mas de 900
días comiendo en ese enorme periodo de
tiempo una magra ración de pan negro como
único sustento.
Si el sustituto nuestro no cambia de concepción
seremos testigos de la mayor matanza de seres
humanos por los efectos de la descomposición
estomacal en la historia de la humanidad.
|