|
Cortina sigue atentamente
la búsqueda de petróleo en Cuba
El
Semanal Digital. España,
11 de julio de 2004.
Todas las preguntas sobre los trabajos de la
plataforma "Firiz Raude" pasan directamente
en Repsol-YPF a la presidencia. Se trata de un
tema tabú sobre el que hay hermetismo total.
12 de julio. De repente los datos sobre lo que
haga el turismo en Cuba en el periodo julio-septiembre
2004 interesa poco, afirma un diplomático
europeo en La Habana. Todas las cancillerías
viven en estado de alta tensión los primeros
trabajos que se hacen en aguas cubanas para encontrar
petróleo ligero.
Fidel Castro ha dejado en manos de Alfonso Cortina,
patrón de Repsol-YPF, uno de los asuntos
más cruciales para el devenir de Cuba.
Repsol contrató a la empresa noruega Ocean
Rig la utilización de la más moderna
plataforma de prospección petrolera que
hay en estos momentos en todo el Caribe.
Se trata de una auténtica mini-ciudad
llamada "Eiriz Raude", instalada a 20
millas de la costa de La Habana, que realiza lo
que los expertos del "oro negro" llaman
en su argot "gato salvaje" (wildcat),
una perforación de exploración.
Por la noche sus luces son perfectamente visibles.
El trabajo en la plataforma, más grande
que el césped del Bernabéu y con
25 metros de altura, es delicado. Se trabaja noche
y día para llegar a perforar hasta los
3.500 metros de profundidad.
Todos los expertos de Repsol han sido avisados
de obrar con suma cautela. La compañía
trabaja sobre una área de 10.702 kilómetros
cuadrados, que forman los seis bloques concedidos
por Castro para investigar. Inicialmente los planes
son perforar hasta 2.000 metros y luego 3.500
metros.
Es la mayor operación de búsqueda
de petróleo ligero que --si se encuentra
y en cantidades importantes-- cambiará
la geopolítica de la zona. En juego se
halla un vuelco político en la zona y la
solución final podría llegar en
agosto.
Cortina ha suspendido todas sus actividades para
dar prioridad absoluta a esta investigación.
En juego está el prestigio de la compañía
española, encajonada ahora entre las presiones
de un Fidel Castro nervioso e impaciente, y la
expectación de las grandes compañías
petroleras de la región.
Desde hace tres años habían comenzado
algunos trabajos. Pero siempre el resultado era
el mismo petróleo con enorme cantidad de
azufre, algo que le expulsaba de ser comercializado.
Ahora, todo puede ser distinto en esta guerra
de nervios que se vive en Madrid y La Habana y
cuya solución podría llegar en este
mes de agosto.
Copyright ©
El Semanal Digital, S.L.
|