|
CORRUPCION
Bultos postales,
un grave problema
David Josué
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - La Empresa
Nacional de Correos de Cuba tiene entre su gama
de ofertas al consumidor cubano o extranjero el
de la recepción y envíos de bultos
postales en un trasiego nacional e internacional
plagado de irregularidades.
Según indagaciones bien fundamentadas,
más del 40 por ciento de las tramitaciones
realizadas por correos de Cuba no han llegado
a su destino este año, porque empleados
de los mismos se han apropiado de los disímiles
objetos despachados en sus oficinas por toda la
isla.
Lo mismo se ha extraviado un sobre postal, un
pantalón, un teléfono celular, un
ventilador que hasta un mismísimo refrigerador.
Tanto es el llover sobre mojado que estos sucesos
que en la jerga popular a los valientes que aun
confían en bultos postales se les denomina
los tontos postales.
Las quejas y reclamaciones son el común
denominador de la Empresa de Correos de Cuba y
aunque de vez en cuando se promuevan depuraciones
y separaciones de sus cargos de algunos implicados
en tamañas fechorías, lo cierto
es que el mal continúa.
Y continuará inexorablemente, porque el
mal es de fondo y tiene que ver más con
las necesidades y privaciones a las que se ve
sometido el cubano de aquí que con regulaciones
y normativas de trabajo.
Cuba entera es hoy fruto de la corrupción
en mayor o menor escala, depende de quién
o quienes la realicen. Todo engrana en eso que
se ha dado en llamar supervivencia y que el cubano
interpreta como que robar al Estado no es robar,
aludiendo para ello que como es el Estado el que
siempre nos esta estafando a nosotros: "ladrón
que roba a ladrón tiene cien años
de perdón".
Aunque no le falte razón, algo sí
está bien claro: el cubano vive robando
y vendiendo, Bultos Postales no ha de ser la excepción
aunque se quiera hacer aparecer lo contrario.
Podrán cambiar a parte del personal o a
todo el personal, pero los robos van a seguir,
y no nos sorprendería que en algún
lugar se ha extraviado un DC 10 de la Compañía
Cubana de Aviación del Aeropuerto Internacional
José Martí. Quizás entonces
comience una gran investigación y aparezcan
esas pequeñas cosas que se han ido perdiendo,
y hasta el mismísimo avión.
|