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OLA
REPRESIVA
Impiedad estatal
Marvin Hernández Monzón
SANTA CLARA, julio (www.cubanet.org) - "Tengo
suficiente con ser prisionero del gobierno cubano
para sentirme también como una especie
de reo privado de la policía dentro de
la misma prisión", dijo Raúl
Rivero a su esposa en comunicación telefónica
desde Canaleta, cárcel provincial de Ciego
de Ávila, en el centro-oriente de Cuba.
El poeta y periodista, director de la agencia
independiente Cuba Press, condenado a 20 años
de prisión, reveló, además,
que el agente de la Seguridad del Estado conocido
como Alexei, instiga a los reos comunes con quienes
lo obligan a convivir, pero que no se relacionan
con él, método que se aplica al
resto de los presos de conciencia encerrados en
la penitenciaría avileña.
Del Grupo de los 75, apresados en la primavera
de 2003, ocho fueron destinados a las celdas de
aislamiento de Canaleta durante poco más
de un año. A los seis que hoy están
allí los trasladaron a celdas con reos
comunes.
Para estos promotores de la democracia, calificados
casi de inmediato a su detención por Amnistía
Internacional como presos de conciencia, la dirección
del gobierno de Cuba implementó reglas
de encierro y tratamiento al margen de las del
sistema penal del país.
El documento: "Tratamiento penitenciario
diferenciado a los sancionados de la operación
ofensiva II" dictamina, entre otras cosas:
- Ubicar a los sancionados comprendidos en esta
operación en régimen de mayor severidad,
para extinguir las sanciones estrictamente compartimentados
y sin que tengan posibilidad de comunicación
con el resto de la población penal. De
este tratamiento se exceptúan las mujeres,
las que se ubicarán en régimen severo
en la prisión de mujeres de Occidente.
- El otorgamiento de beneficios y cambio de régimen
se someterá a la consideración del
jefe de la Dirección de Establecimientos
Penitenciarios, quien adoptará decisiones
de conjunto con los jefes de la Dirección
General de Contrainteligencia y de Instrucción
Penal; y someterá a decisión del
ministerio del Interior.
Imposible pensar que el gendarme político
Alexei actúa por iniciativa propia. Las
reglas dispuestas por los carceleros del país
revelan, de suyo, las intenciones de acorralar,
ensañamiento y vesania de la instrucción
que ejecuta este hombre contra Raúl Rivero
y compañeros de causa, sin disculpar al
sujeto en cuanto aporte de maldad y satisfacción
personal por hacerlo.
Quienes conocen los métodos del régimen
cubano -evidentes por más de cuatro décadas-
reconocerán oportuno percibir que el hostigamiento
denunciado por el intelectual puede derivar hacia
el ataque físico por supuesta repulsa de
los reos comunes hacia los "contrarrevolucionarios".
El cerco al control emocional de Rivero Castañeda
lo estrechan de modo lento y sutil. Hasta diciembre
de 2003 la correspondencia era -digamos- aceptable
según el control que sobre ésta
imponen a los sancionados en la "Ofensiva
II".
La transferencia del régimen aislado hacia
destacamentos -con presos comunes- debiera ser
mejora del estado anterior y clasificado como
"beneficio"; pero es el caso de una
concepción protervia.
Declaraciones de la esposa del periodista independiente
apuntan al recrudecimiento de las maniobras hostiles
a partir de que solicitó llevar un ventilador
para su cónyuge.
Tanto así reflejan lo dicho por Raúl:
"Me siento hostigado por la policía
política. Es una sensación rara;
es una doble condena. He aceptado con disciplina
el rigor del sistema penitenciario cubano, pero
no tengo por qué aceptar el rigor de un
carcelero privado".
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