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SOCIEDAD
Yo te contaré
Diolexis Rodríguez Hurtado,
Cubanacán Press
SANTA CLARA, julio (www.cubanet.org) - Caminar
por Santa Clara, villa que está próxima
a su 315 aniversario, es reconocer nuestra historia
y vivir el presente. Pasar por su casco histórico
es aprender de Marta Abreu, de Leoncio Vidal o
visualizar sus antiguas y bellas edificaciones
aledañas al parque Vidal.
Cuando Anatoli Karpov recorrió partes
de esta ciudad en su memorable visita el pasado
mes de abril para acreditar el récord Guinnes
de participación en una simultánea
gigante de ajedrez, también fue paseado
por la cayería del nordeste de la provincia.
En el trayecto recorrido pasó por las localidades
de Camajuaní, la antiquísima Remedios
y Caibarién, la Villa Blanca.
¿A cuánto ascendería el
costo de mantener limpia a Santa Clara?, preguntó
el ex campeón mundial del juego ciencia.
Seguramente los de la comitiva no le dieron una
respuesta correcta al visitante.
Algo que Karpov no pidió en su periplo
por el centro de la isla fue que lo llevaran a
los barrios marginales de la ciudad o al vertedero
municipal, situado en el reparto Caracatey, donde
hubiera podido observar las precarias viviendas
levantadas por muchos pobladores a sus alrededores
o cómo muchos niños recogen de ese
lugar alimentos, zapatos rotos o ropas viejas
para darle uso o negociarlas por un plato de arroz
con frijoles.
Tampoco se bajó del auto que lo conducía
para observar por un momento al río Bélico
desde el puente situado en la calle Tristá
y Carretera Central, donde se puede comprobar
la contaminación del agua de esa corriente
fluvial.
Karpov no visitó algunas escuelas primarias
de la localidad sin que antes fueran avisadas,
ni preguntó a su paso por Camajuaní
quién era Librado Linares o en Caibarién
por Margarito Broche Espinosa.
Dos días pasó en Santa Clara y
no pidió que le contaran quién es
Omar Ruiz Hernández o Léster González
Pentón, encarcelados en la pasada Primavera
Negra de Cuba.
Por favor, Karpov, en la próxima visita
a esta ciudad que te dejó impresionado,
llega a mi casa, yo te lo contaré.
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