PRENSA INDEPENDIENTE
Julio 5, 2004
 

POLITICA
"La nueva trova es sólo un eslogan": Dacio Alfonso

Reinaldo Cosano Alén

LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Cuba, país de inmigrantes hasta 1959, ha pasado a ser un país de emigrantes. El cantautor Dacio Tomás Alfonso Ruiz, de 41 años, con una carrera artística en constante ascenso en la Isla, partió al destierro. Un cubano más, de cuyas razones y conflictos internos se dan atisbos en esta entrevista.

P. Cuando sus canciones y usted mismo estaban en ascenso en Cuba, ¿por qué optó por marcharse del país?

R. Es una decisión que tomé a partir del sorteo de visas con el que fuimos privilegiados. Mi mundo musical no estaba tan conformado como lo estuvo posteriormente. Un poco extraño que hayan venido tantas cosas agradables y tantos éxitos después de ese sorteo. Incluso a mí me ha dejado sorprendido. En algunos momentos he dudado de esta decisión de marcharme y perder los espacios ganados. Pero por desajustes de carácter político decidí buscar otro horizonte y emigrar.

P. ¿Cómo se inició en el mundo artístico?

R. Una inclinación que forma parte de mi sensibilidad y sentimientos, expresados a través de mis primeras canciones, a finales de los años setenta. Fueron contextos incoherentes, armonías muy pobres, porque no tenía conocimientos musicales. Posteriormente me vinculé al festival "Adolfo Guzmán", y opté por ingresar a la escuela para compositores "Ignacio Cervantes". Allí comencé mis estudios, aunque no los concluí.

P. En lo artístico, ¿cómo se autodefiniría?

R. Más como compositor. No soy un gran intérprete ni lo seré nunca. Me enmarco en el estilo de trovador o cantautor.

P. ¿Qué opina de la ya vieja "nueva trova" cubana de décadas pasadas?

R. Es un eslogan. Pudo ser nueva trova cuando Sindo Garay tocaba la guitarra o cuando Manuel Corona compuso sus primeras canciones en aquella época. Pudo ser nueva trova porque entonces eran jóvenes. Existen mecanismos armónicos modernos, pero la armonía está establecida por los clásicos que nos antecedieron del movimiento romántico. Patrones usados por muchos trovadores. Nosotros, ninguno de los trovadores incorporamos nada nuevo porque ya existen preámbulos musicales. Nos influimos unos a los otros, sólo que algunos son más promovidos. Hay muchos que no se conocen en Cuba, sino en Latinoamérica. Pueden establecer sus normas de trabajo, su sistema armónico, sus sentimientos, y expresarlos. Conectar con la gente y llegar a convencer. Creo que el concepto nueva trova se usó como después novísima trova. Me imagino que un día inventarán la postrova. Son consignas que se usan para marcar una etapa. Siempre lo que llegue nuevo será nueva trova. Siempre habrá nueva trova.

P. ¿Qué opina de los cantantes Pablo Milanés y Silvio Rodríguez?

R. Pablo Milanés es uno que llegó para convencer. Convenció porque va a hechos concretos: usa historias, pequeñas cadencias armónicas, melodías, y un texto muy lírico, y una armonía bien elaborada, con acordes de su invención, fuertes. Es un autor contemporáneo y musicalmente agrada tanto por la armonía como por la melodía, ya que es un buen intérprete. Sus textos son muy bien logrados. Son historias que hacen que uno descompresione mentalmente.

En el caso de Silvio, a mí me agradan algunas de sus obras, pero no me acaba de convencer. No me convence tanto como me ha convencido Pablo. Silvio no es tan claro como Pablo, no identifica su manera de pensar, equivoca. En vez de ir directo a la mujer o a un sentimiento, lo esconde en un animal no existencial. Es su obra, su poesía, pero no es mi estilo. No sé si dentro de unos años Silvio va a ser el que es o se va a quedar ahí. Pienso que Pablo va a trascender porque fue más exacto a la hora de componer su obra. No obstante, tengo que decir que a los dos los admiro y respeto, y que influencias de los dos he llegado a tener en algún momento.

P. De todas sus composiciones, ¿cuál es la preferida?

R. Es difícil. Hay obras que se hicieron, y usted que me conoce bien sabe que pongo mis sentimientos; pero también escribí obras obligadas, por encargo, para eventos oficiales, concursos, que tomaron parte de mis sentimientos, no sé. Puede que haya alguna que la repita en los recitales. Lo mismo ésa que habla de un Don Juan que quiso ser algo en la vida y quedó finalmente haciendo una vida miserable. Es una historia muy común. Puede ser la historia de mi abuelo, puede ser el viejo amigo que uno encuentra en el camino y llega a ocupar todos los espacios. Entonces uno se amarra tanto a eso, que llega a ser la obra misma. No puedo establecer una canción. Puede que nazca dentro de tus días. La canción es como un niño que viene, que uno no sabe como va a venir. Llegó, lo "engancha", empieza a quererlo y se queda para siempre.

P. Además, se dice que a todos los hijos se quieren igual.

R. ¡Cierto! Aunque no todos los amigos son iguales. Muchos amigos son parecidos a las canciones, aunque uno establece un parámetro de amor y respeto, no me gusta ser indiferente con los demás. Un amigo debe aceptarse, con sus virtudes y defectos. Como en las canciones, cada uno ocupa un momento determinado. Puede que alguna canción tenga más valor armónico, más valor textual que otra, pero siempre hay detrás de cada una justificación sentimental.

P. Aunque usted ya ha adelantado su opinión, quiero referirme a una de sus canciones en particular que llama mucho la atención del público: "El viejo", sin duda un poema reflexivo. Le pregunto: ¿Qué lo impulsó a componer esa canción y en qué reside su filosofía?

R. En este momento, horas antes de partir de Cuba, en que estoy con todos los sentimientos a flor de labios, es un poco complejo explicarlo. Conocí a Harold Gramatges hace más de veinticinco años, y se "coló" en mi vida como nadie. Me enseñó a amar a todos por igual. Me localizaba, me buscaba, me invitaba a todos los lugares. No pudo tener hijos y me asumió como al hijo que le faltó. Y yo sentí en él al padre que necesitaba. Me vinculé con Harold y fue llenando espacios de mi vida. Un día me fue a recoger al trabajo en su auto. Fue a mediados de los años ochenta. Llegamos a una intersección en el Vedado, y cuando ponen la luz verde, su carro, que estaba detenido, cuando lo va a mover no funciona. Había otro auto detrás. Empieza a sonar el claxon insistentemente. Yo vengo al lado de Harold. El chofer de atrás adelanta y empieza a decirle: "¡Viejo, estás bobeando, tienes que entregar la licencia. Ya tú no estás para manejar!" Le dice horrores. Tuve la intención de bajarme y sacudir a aquel hombre, pero Harold me detuvo. Quedé con una pena tremenda. Entonces, en otra intersección, ponen la luz verde y el carro aquél se va a toda prisa. Harold me dice: "¿Ves? Él está apurado. Ignora que la rotura de un carro es algo que sucede a veces. Debe tener un poco de calma en la vida".

Más adelante, en 23 y L, Harold se sitúa detrás de otro automóvil, detenido por el semáforo. Cuando aparece la luz verde al auto que está delante de nosotros se le para el motor. El chofer hace señas con su mano para que Harold adelante porque hay rotura. Harold no pitó. Me toca con el pie a la vez que me dice: "¿Ves? En este momento yo debía vengarme de las ofensas del otro, porque a éste que tengo delante le ha pasado lo mismo, pero lo que está ocurriendo es tan natural... Debes saber que en la vida hay que tener mucha paciencia y mucha prudencia. Todo tiene su momento y todo llega en su momento". Fue una lección de las muchas que Harold me dio. Me quedé con esa impresión mucho tiempo. Es una de las motivaciones de la canción "El viejo" La canción está llena de mensajes.

P. Quiero referirme especialmente a otra canción suya que ha provocado lágrimas en quienes la han escuchado en Cuba. Quizás hasta en usted mismo: "Canción del emigrante".

R. Es lo que ronda alrededor de mí en estos momentos. Siento dejar tantos amigos, entre ellos a usted, a quien conocí en mi última etapa, y ha sido muy decisiva su amistad. Uno piensa en todo lo que va a dejar y que tanto necesita. Yo puedo no necesitar de usted hoy, pero dentro de dos días necesito de un intercambio de opiniones. Me parece que me va a ser muy difícil encontrar el calor humano de mucha gente que dejo aquí. Pienso: "yo lo perdí a usted", y pienso también como usted me dijo, que yo, en el extranjero, no perdiera mi identidad nacional como cubano. La "Canción del emigrante" es motivo de ese momento. Pueden llamarle a uno emigrante y esa palabra no me parece tan dura, tan deshonesta como llamarnos extranjeros, que es humillante. Se emigra en busca de nuevos horizontes como es el caso mío, con la esperanza de no pasar tanto trabajo y la angustia que pasé aquí en Cuba. Si voy a ser ilustre que sea con todo el decoro posible. Nunca he admitido chantaje ni propuestas que no estén acordes con mis condiciones y mi pensamiento. Admiro al hombre, por encima de todo, por su forma de pensar y su forma de hacer las cosas en la vida.

P. ¿De qué pueblo es usted oriundo, Dacio?

R. Nací y me crié en Campo Florido. Después vine para Guanabo. Es natural que diga que soy de Campo Florido. Tengo muchos amigos de ese pueblo que han logrado reconocimiento. Allí está toda mi infancia.

P. ¿Esto explicaría su participación en una filmación dedicada a Campo Florido?

R. Es un documental elaborado por un camarógrafo, Iván, de la televisión cubana. Un documental comunitario a solicitud de una ONG extranjera, y como Campo Florido es un pueblo colonial con su iglesia, parques, estación de trenes, sus costumbres, tradiciones. Como es un pueblo semirural fue escogido y se le introdujo en el filme la canción mía "Vieja estación". Pero además, con ella se hizo un videoclip exhibido por la televisión cubana. Esa estación es también la historia de mi abuelo y sus viajes en tren durante mi infancia.

P. Otra canción suya fue escogida como tema de la "Revista de la mañana", programa con el cual la televisión cubana inicia su programación.

R. No me desagradaría que la usaran. Es una canción que anuncia el despertar en Cuba; la esperanza que cada hombre tiene cada día al despertar, y que siempre puede existir un nuevo amanecer. Depende como se quiera ver. Pero, no sé. Dado el estado político en que me encuentro, futuro emigrante, no sé qué decisión tomarán. Si usarla o no. Creo que se decidirán por lo segundo, como ha ocurrido siempre en estos casos.

Darío Alfonso Ruiz es graduado de nivel medio superior en Economía. Hizo cursos de música en el Centro de Superación Profesional Ignacio Cervantes, y es graduado del primer curso de promotores culturales en Ciudad de La Habana. Ha sido premiado en diferentes escenarios del país. Su obra abarca variados géneros de la música cubana y posee varios estilos. Dacio Alfonso hace pensar, reflexionar y hasta reír en sus presentaciones. Según el maestro Harold Gramatges, lo que más le sorprende es la calidad de los textos de las canciones de Dacio, ya que no recorre la banalidad del pensamiento de los hombres, sino que hurga en lo más profundo de sus sentimientos, y lo plasma a través de su obra. Por eso la necesidad de un encuentro con su producción para reflexionar.

Su esposa, médica de profesión, y sus dos hijos varones, esperan que finalmente las autoridades cubanas les otorguen el permiso de salida del país para reunirse con Dacio Alfonso en los Estados Unidos.

 



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