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POLITICA
"La nueva trova
es sólo un eslogan": Dacio Alfonso
Reinaldo Cosano Alén
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Cuba, país
de inmigrantes hasta 1959, ha pasado a ser un
país de emigrantes. El cantautor Dacio
Tomás Alfonso Ruiz, de 41 años,
con una carrera artística en constante
ascenso en la Isla, partió al destierro.
Un cubano más, de cuyas razones y conflictos
internos se dan atisbos en esta entrevista.
P. Cuando sus canciones y usted mismo estaban
en ascenso en Cuba, ¿por qué optó
por marcharse del país?
R. Es una decisión que tomé a partir
del sorteo de visas con el que fuimos privilegiados.
Mi mundo musical no estaba tan conformado como
lo estuvo posteriormente. Un poco extraño
que hayan venido tantas cosas agradables y tantos
éxitos después de ese sorteo. Incluso
a mí me ha dejado sorprendido. En algunos
momentos he dudado de esta decisión de
marcharme y perder los espacios ganados. Pero
por desajustes de carácter político
decidí buscar otro horizonte y emigrar.
P. ¿Cómo se inició en el
mundo artístico?
R. Una inclinación que forma parte de
mi sensibilidad y sentimientos, expresados a través
de mis primeras canciones, a finales de los años
setenta. Fueron contextos incoherentes, armonías
muy pobres, porque no tenía conocimientos
musicales. Posteriormente me vinculé al
festival "Adolfo Guzmán", y opté
por ingresar a la escuela para compositores "Ignacio
Cervantes". Allí comencé mis
estudios, aunque no los concluí.
P. En lo artístico, ¿cómo
se autodefiniría?
R. Más como compositor. No soy un gran
intérprete ni lo seré nunca. Me
enmarco en el estilo de trovador o cantautor.
P. ¿Qué opina de la ya vieja "nueva
trova" cubana de décadas pasadas?
R. Es un eslogan. Pudo ser nueva trova cuando
Sindo Garay tocaba la guitarra o cuando Manuel
Corona compuso sus primeras canciones en aquella
época. Pudo ser nueva trova porque entonces
eran jóvenes. Existen mecanismos armónicos
modernos, pero la armonía está establecida
por los clásicos que nos antecedieron del
movimiento romántico. Patrones usados por
muchos trovadores. Nosotros, ninguno de los trovadores
incorporamos nada nuevo porque ya existen preámbulos
musicales. Nos influimos unos a los otros, sólo
que algunos son más promovidos. Hay muchos
que no se conocen en Cuba, sino en Latinoamérica.
Pueden establecer sus normas de trabajo, su sistema
armónico, sus sentimientos, y expresarlos.
Conectar con la gente y llegar a convencer. Creo
que el concepto nueva trova se usó como
después novísima trova. Me imagino
que un día inventarán la postrova.
Son consignas que se usan para marcar una etapa.
Siempre lo que llegue nuevo será nueva
trova. Siempre habrá nueva trova.
P. ¿Qué opina de los cantantes
Pablo Milanés y Silvio Rodríguez?
R. Pablo Milanés es uno que llegó
para convencer. Convenció porque va a hechos
concretos: usa historias, pequeñas cadencias
armónicas, melodías, y un texto
muy lírico, y una armonía bien elaborada,
con acordes de su invención, fuertes. Es
un autor contemporáneo y musicalmente agrada
tanto por la armonía como por la melodía,
ya que es un buen intérprete. Sus textos
son muy bien logrados. Son historias que hacen
que uno descompresione mentalmente.
En el caso de Silvio, a mí me agradan
algunas de sus obras, pero no me acaba de convencer.
No me convence tanto como me ha convencido Pablo.
Silvio no es tan claro como Pablo, no identifica
su manera de pensar, equivoca. En vez de ir directo
a la mujer o a un sentimiento, lo esconde en un
animal no existencial. Es su obra, su poesía,
pero no es mi estilo. No sé si dentro de
unos años Silvio va a ser el que es o se
va a quedar ahí. Pienso que Pablo va a
trascender porque fue más exacto a la hora
de componer su obra. No obstante, tengo que decir
que a los dos los admiro y respeto, y que influencias
de los dos he llegado a tener en algún
momento.
P. De todas sus composiciones, ¿cuál
es la preferida?
R. Es difícil. Hay obras que se hicieron,
y usted que me conoce bien sabe que pongo mis
sentimientos; pero también escribí
obras obligadas, por encargo, para eventos oficiales,
concursos, que tomaron parte de mis sentimientos,
no sé. Puede que haya alguna que la repita
en los recitales. Lo mismo ésa que habla
de un Don Juan que quiso ser algo en la vida y
quedó finalmente haciendo una vida miserable.
Es una historia muy común. Puede ser la
historia de mi abuelo, puede ser el viejo amigo
que uno encuentra en el camino y llega a ocupar
todos los espacios. Entonces uno se amarra tanto
a eso, que llega a ser la obra misma. No puedo
establecer una canción. Puede que nazca
dentro de tus días. La canción es
como un niño que viene, que uno no sabe
como va a venir. Llegó, lo "engancha",
empieza a quererlo y se queda para siempre.
P. Además, se dice que a todos los hijos
se quieren igual.
R. ¡Cierto! Aunque no todos los amigos
son iguales. Muchos amigos son parecidos a las
canciones, aunque uno establece un parámetro
de amor y respeto, no me gusta ser indiferente
con los demás. Un amigo debe aceptarse,
con sus virtudes y defectos. Como en las canciones,
cada uno ocupa un momento determinado. Puede que
alguna canción tenga más valor armónico,
más valor textual que otra, pero siempre
hay detrás de cada una justificación
sentimental.
P. Aunque usted ya ha adelantado su opinión,
quiero referirme a una de sus canciones en particular
que llama mucho la atención del público:
"El viejo", sin duda un poema reflexivo.
Le pregunto: ¿Qué lo impulsó
a componer esa canción y en qué
reside su filosofía?
R. En este momento, horas antes de partir de
Cuba, en que estoy con todos los sentimientos
a flor de labios, es un poco complejo explicarlo.
Conocí a Harold Gramatges hace más
de veinticinco años, y se "coló"
en mi vida como nadie. Me enseñó
a amar a todos por igual. Me localizaba, me buscaba,
me invitaba a todos los lugares. No pudo tener
hijos y me asumió como al hijo que le faltó.
Y yo sentí en él al padre que necesitaba.
Me vinculé con Harold y fue llenando espacios
de mi vida. Un día me fue a recoger al
trabajo en su auto. Fue a mediados de los años
ochenta. Llegamos a una intersección en
el Vedado, y cuando ponen la luz verde, su carro,
que estaba detenido, cuando lo va a mover no funciona.
Había otro auto detrás. Empieza
a sonar el claxon insistentemente. Yo vengo al
lado de Harold. El chofer de atrás adelanta
y empieza a decirle: "¡Viejo, estás
bobeando, tienes que entregar la licencia. Ya
tú no estás para manejar!"
Le dice horrores. Tuve la intención de
bajarme y sacudir a aquel hombre, pero Harold
me detuvo. Quedé con una pena tremenda.
Entonces, en otra intersección, ponen la
luz verde y el carro aquél se va a toda
prisa. Harold me dice: "¿Ves? Él
está apurado. Ignora que la rotura de un
carro es algo que sucede a veces. Debe tener un
poco de calma en la vida".
Más adelante, en 23 y L, Harold se sitúa
detrás de otro automóvil, detenido
por el semáforo. Cuando aparece la luz
verde al auto que está delante de nosotros
se le para el motor. El chofer hace señas
con su mano para que Harold adelante porque hay
rotura. Harold no pitó. Me toca con el
pie a la vez que me dice: "¿Ves? En
este momento yo debía vengarme de las ofensas
del otro, porque a éste que tengo delante
le ha pasado lo mismo, pero lo que está
ocurriendo es tan natural... Debes saber que en
la vida hay que tener mucha paciencia y mucha
prudencia. Todo tiene su momento y todo llega
en su momento". Fue una lección de
las muchas que Harold me dio. Me quedé
con esa impresión mucho tiempo. Es una
de las motivaciones de la canción "El
viejo" La canción está llena
de mensajes.
P. Quiero referirme especialmente a otra canción
suya que ha provocado lágrimas en quienes
la han escuchado en Cuba. Quizás hasta
en usted mismo: "Canción del emigrante".
R. Es lo que ronda alrededor de mí en
estos momentos. Siento dejar tantos amigos, entre
ellos a usted, a quien conocí en mi última
etapa, y ha sido muy decisiva su amistad. Uno
piensa en todo lo que va a dejar y que tanto necesita.
Yo puedo no necesitar de usted hoy, pero dentro
de dos días necesito de un intercambio
de opiniones. Me parece que me va a ser muy difícil
encontrar el calor humano de mucha gente que dejo
aquí. Pienso: "yo lo perdí
a usted", y pienso también como usted
me dijo, que yo, en el extranjero, no perdiera
mi identidad nacional como cubano. La "Canción
del emigrante" es motivo de ese momento.
Pueden llamarle a uno emigrante y esa palabra
no me parece tan dura, tan deshonesta como llamarnos
extranjeros, que es humillante. Se emigra en busca
de nuevos horizontes como es el caso mío,
con la esperanza de no pasar tanto trabajo y la
angustia que pasé aquí en Cuba.
Si voy a ser ilustre que sea con todo el decoro
posible. Nunca he admitido chantaje ni propuestas
que no estén acordes con mis condiciones
y mi pensamiento. Admiro al hombre, por encima
de todo, por su forma de pensar y su forma de
hacer las cosas en la vida.
P. ¿De qué pueblo es usted oriundo,
Dacio?
R. Nací y me crié en Campo Florido.
Después vine para Guanabo. Es natural que
diga que soy de Campo Florido. Tengo muchos amigos
de ese pueblo que han logrado reconocimiento.
Allí está toda mi infancia.
P. ¿Esto explicaría su participación
en una filmación dedicada a Campo Florido?
R. Es un documental elaborado por un camarógrafo,
Iván, de la televisión cubana. Un
documental comunitario a solicitud de una ONG
extranjera, y como Campo Florido es un pueblo
colonial con su iglesia, parques, estación
de trenes, sus costumbres, tradiciones. Como es
un pueblo semirural fue escogido y se le introdujo
en el filme la canción mía "Vieja
estación". Pero además, con
ella se hizo un videoclip exhibido por la televisión
cubana. Esa estación es también
la historia de mi abuelo y sus viajes en tren
durante mi infancia.
P. Otra canción suya fue escogida como
tema de la "Revista de la mañana",
programa con el cual la televisión cubana
inicia su programación.
R. No me desagradaría que la usaran. Es
una canción que anuncia el despertar en
Cuba; la esperanza que cada hombre tiene cada
día al despertar, y que siempre puede existir
un nuevo amanecer. Depende como se quiera ver.
Pero, no sé. Dado el estado político
en que me encuentro, futuro emigrante, no sé
qué decisión tomarán. Si
usarla o no. Creo que se decidirán por
lo segundo, como ha ocurrido siempre en estos
casos.
Darío Alfonso Ruiz es graduado de nivel
medio superior en Economía. Hizo cursos
de música en el Centro de Superación
Profesional Ignacio Cervantes, y es graduado del
primer curso de promotores culturales en Ciudad
de La Habana. Ha sido premiado en diferentes escenarios
del país. Su obra abarca variados géneros
de la música cubana y posee varios estilos.
Dacio Alfonso hace pensar, reflexionar y hasta
reír en sus presentaciones. Según
el maestro Harold Gramatges, lo que más
le sorprende es la calidad de los textos de las
canciones de Dacio, ya que no recorre la banalidad
del pensamiento de los hombres, sino que hurga
en lo más profundo de sus sentimientos,
y lo plasma a través de su obra. Por eso
la necesidad de un encuentro con su producción
para reflexionar.
Su esposa, médica de profesión,
y sus dos hijos varones, esperan que finalmente
las autoridades cubanas les otorguen el permiso
de salida del país para reunirse con Dacio
Alfonso en los Estados Unidos.
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