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POLITICA
De guerrilleros a
universitarios
Adrián Leiva, Grupo Decoro
LA HABANA, julio (www.cubanet.org) - Durante
décadas el gobierno cubano exportó
revoluciones para diversos países de América
Latina y África, con el respaldo económico
de la Unión Soviética y del bloque
conformado por Europa del Este. Bajo el manto
de la ayuda internacionalista, miles de cubanos
fueron a combatir a diferentes latitudes del mundo.
No importaba que en su país se estuviera
sufriendo durante años serias limitaciones
de todo tipo. El Estado gastaba una importante
cantidad de recursos de la nación en ayudas
destinadas fundamentalmente a la subversión
en esos países. No sólo el apoyo
logístico militar, sino el soporte de grupos
de políticos e intelectuales, agencias
de prensa, entre otros, eran beneficiados por
esta política. La influencia de Cuba pesaba
en los destinos de varios gobiernos del mundo.
Esto ha sido reconocido por las propias autoridades
de la Isla.
Con el derrumbe del campo socialista y el advenimiento
de sistemas democráticos en una gran parte
del continente latinoamericano, el gobierno de
La Habana se vio obligado a cambiar el estilo
de influencias ideológicas en esa región.
Para ello refinó los métodos comenzando
por cambiar el lenguaje. Para ello alegó
el principio de la no intervención en los
asuntos internos de otros países.
Si bien en los años sesenta a los ochenta,
Cuba fue considerada un centro importante para
el entrenamiento de grupos guerrilleros, esta
situación también sufrió
cambios debido a los acontecimientos socio políticos
ocurridos en el mundo en la década siguiente.
En la actualidad se promueve el ingreso a Cuba
de miles de jóvenes provenientes de distintas
partes del cono Sur y de Centro América.
Para ello se conceden becas gratuitas en estudios
universitarios y superiores. Las especialidades
que más se destacan en esta colaboración
son la medicina, los deportes y la educación.
Lo que se esconde detrás de una aparente
desinteresada ayuda es el adoctrinamiento ideológico
que de una forma más o menos abierta reciben
estos educandos, de manera a veces bien sutil,
pero que no escapa a los ojos de cualquier cubano
avispado en estos menesteres. Es palpable cómo
la manipulación que se ejerce sobre los
estudiantes extranjeros llega hasta el grado de
participación de éstos en manifestaciones
de apoyo al sistema político de la Isla
y a realizar declaraciones públicas contra
los gobiernos de sus propios países de
origen.
Estas manifestaciones coinciden con las decisiones
adoptadas por aquellas naciones al criticar las
acciones del gobierno cubano, como ha ocurrido
durante los foros de derechos humanos celebrados
en Ginebra, en los que el régimen de Cuba
ha sido condenado.
De estos estudiantes formados en Cuba saldrán
los futuros cuadros políticos de otras
partes del planeta, que mantendrán una
deuda de gratitud con el sistema que les proporcionó
un día las facilidades de su carrera. Son
tácticas con maquillaje renovado, pero
que no resultan originales, son las mismas utilizadas
por la Internacional Comunista bajo la égida
de Moscú, en los tiempos de José
Stalin, conocidas como "El Camino de Yenán".
En esta variante, los estudiantes extranjeros
gozan de las atenciones alimentarias y de todo
tipo, las cuales son marcadamente diferentes de
las que reciben los estudiantes cubanos. No importa
que la economía nacional marche por camino
escabroso y que el pueblo de Cuba padezca de necesidades
a montones. Para el gobierno la política
es lo primero y nadie duda de las habilidades
para llevar a cabo este propósito prioritario.
Las deficiencias por las faltas de programas
sociales en materia de salud y educación
en muchos de los países de Latinoamérica
es algo que Cuba ha sabido aprovechar bien, convirtiéndolas
en el nuevo campo de batalla de ideas que encabeza
La Habana. Ya no está de moda entrenar
guerrilleros. Formar médicos y maestros
resulta más humano y útil. Pero
de cualquier modo la iniciativa cubana es un desafío
para el resto del continente, cuyas deficiencias
son comparadas con los logros obtenidos por Cuba,
un pequeño país empobrecido.
La propaganda oficial en la Isla resalta las
incuestionables tropelías cometidas por
políticos corruptos del continente, quienes
desatienden las necesidades más perentorias
de sus pueblos. Muchos de esos gobernantes se
siguen desentendiendo de esa situación
y lejos de trabajar para conseguir el mejoramiento
de esos renglones educacionales o de salud, se
conforman con enviar a sus jóvenes para
que estudien en Cuba. Resulta más barato
y más cómodo para estos políticos
de poca visión que parecen contentarse
al pensar que en la Mayor de las Antillas ya no
se preparan guerrilleros. Ahora desde allí
se les envían universitarios con muy buena
preparación.
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