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SOCIEDAD
Una encuesta singular
LA HABANA, julio (www.cubanet.org)
- Un muchacho de apenas quince años me
interpela en la parada de la guagua. Pregunta
si accedo a participar en una encuesta. Acepto
y me informa que el escrutinio tiene como pretexto
el peliagudo problema del transporte. Sonrío
de manera escéptica, pero el muchacho me
dice que esto es algo importante que contribuirá
a la solución de la aguda crisis. ¿Se
lo creerá realmente? Inocente juventud.
El sondeo viene impreso en una hoja de muy buena
calidad y para colmo en tinta verde, el color
de la esperanza. Primera pregunta: ¿Considera
importante el tiempo empleado en las paradas?
Claro que sí, no hay otra posible respuesta.
Segunda cuestión: ¿Considera importante
que los ómnibus cumplan el tiempo de su
recorrido en hora? Evidentemente no debo decir
que no. Tercera interrogación: ¿Considera
importante que los transportes tengan completos
sus asientos, pasamanos, tubos de agarre, estén
limpios
? Pido al encuestador que me diga
si todas las demás preguntas siguen de
la misma manera que las tres primeras.
En efecto, una lista de ¿Considera importante
encabeza el resto de la investigación;
si los choferes y conductores deben tratar bien
al pasaje, si los carros deben estar limpios,
si debe haber más transportes, si el número
de paradas debe ser mayor. No sé si reír
o parar aquella tomadura de pelo. Porque no puede
ser otra cosa que una burla muy bien ejecutada.
¿O no? Quien haya ideado esta tontería
debe ser una persona muy idiota. ¿O tal
vez es demasiado lista? Ahora que lo pienso estoy
casi convencido que debe ser clasificada en este
último grupo de gente.
Quien elaboró la encuesta ha evitado señalar
directamente los defectos que todos criticamos
sobre el transporte urbano. Los entrevistados
sólo se limitarán a decir si los
temas tocados son importantes o no. Imagino lo
que hubiera ocurrido si las preguntas estuvieran
dirigidas a saber el criterio de los pasajeros
sobre el estado de los ómnibus, el tiempo
que demoran en pasar, la cantidad de pasajeros
que llevan encima, las condiciones de transporte
y los malos tratos sufridos a causa de la situación.
También los empleados tendrían que
alegar cuánto tienen que soportar diariamente
durante ocho horas de trabajo con un pasaje hostil
y agobiado.
Indudablemente ésta es una encuesta muy
original. Todo lo investigado es importante pero
no se hace compromiso de soluciones. Es una realidad
con la que todos -o casi todos- los cubanos, chocamos
a diario.
Para el final han dejado la mejor de las preguntas:
emitir un criterio particular sobre alguno de
los aspectos anteriores. Un par de líneas
pretenden recoger las opiniones. Pero no hay tiempo
para más. Por allá viene el camello
anunciando su llegada y la gente se dispone a
abordarlo, que es lo que en estos momentos resulta
verdaderamente importante. Da igual que no tenga
tubos donde aguantarse, y si el cobrador te ofende
o no te da el vuelto. Da lo mismo que esté
más sucio que el pavimento o que las puertas
estén llenas de rebordes que rompen la
ropa de los despreocupados viajeros. Lo que importa
es irse de la parada y llegar al punto de destino.
En la calle queda el pobre muchacho con sus aires
de inocencia y un bulto de hojas en la mano. Si
tropiezan con él no le den una mala contesta
y si pueden ayúdenle con su tarea, y para
usted no debe ser difícil. Sólo
tiene que decir sí a todo. Además,
el muchacho no es culpable de nada.
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