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SOCIEDAD
Marineros sin horizonte
LA HABANA, 29 de enero (www.cubanet.org)
- Frustración, desengaño y tristeza
llenaban el pasado viernes, en horas de la mañana,
uno de los salones del Capitolio Nacional, donde
más de cien marinos mercantes cubanos se
habían reunido, convocados por la Agencia
Empleadora del Caribe (AGEMARCA) que es la encargada
de todo lo relacionado con el personal cubano
que desarrolla sus actividades en la marina mercante,
para darles a conocer lo que denominaron "Información
VI a los marinos de la flota sobre el redimensionamiento
del empleo".
El director de AGEMARCA, Abascal, leyó
el documento de cinco páginas, que es una
decisión gubernamental en coordinación
con el Sindicato Nacional de Marina Mercante Puerto
y Pesca que deja fuera de empleo en la marina
mercante a más de 2,500 personas.
Una vez que se dio a conocer la información
los marinos tomaron la palabra. Uno dijo que hacía
más de 35 años que era marino, que
siempre había cumplido con las tareas indicadas
por la revolución, que casi todos los que
estaban presentes en ese lugar habían pertenecido
al ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas
Revolucionarias o al Ejército Rebelde,
y que habían ingresado en la marina mercante
cuando la revolución les solicitó
que pasaran a formar parte de la misma para reforzarla
ideológicamente, y que ahora se les planteaba
que tenían que irse. Terminó diciendo:
"Yo pido que se haga un poco de justicia".
Otro marino expresó que era posible que
ahora se les exigiera como cuestión básica
para pertenecer a la marina mercante, dominio
del idioma inglés, cuando antes estaba
prohibido hablar inglés en los barcos,
y lo que exigían era conocer el ruso. Afirmó
que hablar, leer o simplemente tener una revista
o un libro en inglés era considerado diversionismo
ideológico. Y dio el nombre de uno de los
presentes, a quien le habían aplicado una
sanción dentro de la Unión de Jóvenes
Comunistas por tener en su poder un libro escrito
en inglés.
El tercer marinero que hizo uso de la palabra
en la asamblea, argumentó que ellos no
eran culpables de que en Cuba ya no hubiera barcos.
Que la flota mercante cubana era quizás
la mayor del Caribe, pero que los barcos se habían
vendido. "Nosotros no fuimos los que vendimos
los barcos", recalcó.
Al finalizar las intervenciones de los marinos,
todos estuvieron en desacuerdo con lo dispuesto
por el gobierno en relación con sus empleos.
Sus compañeros aplaudían en señal
de apoyo a lo planteado por los marinos. Quien
nunca aplaudió fue el viceministro de Transporte,
que estaba presidiendo la reunión, y se
mantuvo con los brazos cruzados a la altura del
pecho, al parecer para que vieran que él
no aplaudía.
Esta reunión tuvo como antecedente otra
que se efectuó días antes en el
teatro de la sede de la Dirección de Aduanas,
donde una mujer, antigua camarera de los buques
mercantes cubanos, preguntó por qué
se les decía ahora a algunos de ellos que
se jubilaran siendo aún jóvenes,
si Fidel, con 77 años seguía dirigiendo
el país.
Este tipo de reuniones van a continuar. Para
el sábado 31 de enero está señalada
otra con los sobrecargos, empleos que quedarán
totalmente eliminados de plantilla, porque de
acuerdo con lo expresado en el documento gubernamental,
"el desarrollo tecnológico mundial
y la búsqueda de eficiencia en el desempeño
de las labores, ha conducido a la racionalización
y eliminación de determinados cargos de
las plantillas de los buques".
Cuando salí de esta reunión aún
sin haberse terminado (donde estaba de incógnito,
pues ni siquiera se invitó a la prensa
gubernamental), le pregunté a una de las
guías del Capitolio Nacional qué
función realizaba antes el salón
donde se estaba efectuando esa asamblea con "amargo
sabor" a desempleo. Y me dijo que ahí
se reunían los senadores.
Me percaté de lo paradójico que
resulta que en el pasado los máximos representantes
del poder legislativo se reunieran en ese salón
para buscar nuevos horizontes a la república,
y que ahora ese lugar se esté utilizando
para decirle a los marinos cubanos que muchos
de ellos no podrán otra vez mirar el horizonte.
cnet/13
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