PRENSA INDEPENDIENTE
Enero 13, 2004

AGRICULTURA
Las UBPC y la fantasía de la recuperación agropecuaria (I)

LA HABANA, enero (www.cubanet.org) - Cuando en 1993 el gobierno castrista creó las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC) cifró sus esperanzas de que en esa dirección produciría una rápida recuperación del agro cubano.

Para ese año la producción agrícola había descendido a niveles alarmantes. El fracaso del llamado "Plan Alimentario", que movilizó cientos de miles de trabajadores a sembrar y cultivar plátanos por el sistema llamado "micro jet", sumió a la población en la hambruna. Las enfermedades se multiplicaron. Apareció la neuropatía periférica en condición de epidemia. El gobierno responsabilizó al alcohol y al tabaquismo como sus causas. El pueblo sabía que era hambre.

Esta medida, considerada la más trascendental entre las que se han dado en llamar "reformas económicas", provocó una transformación en la estructura agrícola nacional. Las nuevas cooperativas tomaron algunos conceptos de las cooperativas campesinas, pero su diferencia principal estriba en la propiedad de la tierra. El Estado la entrega a colectivos de trabajadores en usufructo gratuito, lo que le otorga la prerrogativa de disolverlas o someterlas a modificaciones.

Como experiencia es inédita en Cuba, pero sus antecedentes se pueden encontrar en lo que el propio Karl Marx llamó "Modo de Producción Asiático": la tierra pertenece al Emperador y la entrega a comunas que la hacen producir y aportan un alto por ciento al "poder central". Ese modo de producción conlleva la subordinación total de los integrantes de las comunas al Emperador, máxima figura política, social y religiosa y ha sido signo distintivo de esas sociedades (china, coreana, vietnamita, laosiana, etc.) donde el comunismo ha tenido tierra fértil para arraigarse. Es la subordinación de la individualidad a la comunidad y al poder omnímodo del Estado.

La creación de las UBPC fue el reconocimiento implícito del fracaso de una política agraria sustentada en empresas estatales con grandes extensiones de tierra y recursos ilimitados para hacerla producir (tractores, maquinaria agrícola, semillas, fertilizantes, pesticidas, instalaciones, etc.), que con el fin del llamado "campo socialista" ya no podían disponer.

El objetivo manifestado por el Estado era buscar la forma de que el ahorro y las iniciativas florecieran en esos colectivos, para salir de la inercia en que se había sumido la agricultura estatal durante el Período Especial.

Pero el surgimiento de las mismas estuvo matizado por errores que se arrastraban de las granjas estatales. A las UBPC se les entregó en sus inicios una cantidad de tierras que objetivamente sus integrantes no podían atender. Se les traspasó medios de producción muy deteriorados por la falta de mantenimiento, muchos rotos y sin piezas de repuesto. Las tasaciones no se ajustaron al precio real y se les entregaron instalaciones improductivas y en mal estado.

En el aspecto financiero, las empresas del ministerio de la Agricultura reportaban en 1993 una pérdida neta global de más de 1,811 millones de pesos. Ese estado financiero negativo fue heredado en gran parte por las nuevas entidades.

Después de este incierto arranque, diez años después se reporta la existencia de 1,728 UBPC en la agricultura no cañera, que ocupan 1,320,000 hectáreas de tierra -el 18 % del área total agrícola del Ministerio de la Agricultura. Muchas tierras fueron devueltas a las empresas estatales por los cooperativistas que no podían atenderlas eficientemente.

Del total de esas UBPC, 644 se dedican a la ganadería vacuna; 476 a los cultivos varios; 324 al café y al cacao y 102 a cítricos y frutales. Sus aportes a la producción nacional global son significativos. En viandas acopian el 20 % de la cosecha nacional, pero en hortalizas sólo alcanzan el 10 % del total. En la papa tienen el 46 % de la recolección global, y en plátano su volumen alcanza el 22 %. En los frutales predomina el cítrico, con el 52 % de la cosecha y en el café tienen el 20 % de los granos cosechados y el 36 % del cacao. Las ganaderas son mayoritariamente lecheras, acopiando el 34 % del registro nacional y sólo el 7 % de la entrega de carne vacuna.

Todo esto en una década caracterizada por extensos períodos de sequía en toda la isla con mayor énfasis en la región oriental, y el azote de cinco huracanes entre los años 1996 y 2002. Plagas y enfermedades han atacado los cultivos de papa, café y arroz, disminuyendo por esas causas sus rendimientos.

Visto así, se podría pensar que todo marcha viento en popa, pero las cifras mueven a engaño cuando no se conoce a profundidad el real estado de estas entidades. Su eficiencia dista de lo alcanzado por los cooperativistas campesinas y los productores independientes. ¿Por qué? cnet/27



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