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POLITICA
Apoyo tragicómico
LA HABANA, enero (www.cubanet.org)
- "El enemigo no imagina el apoyo con que
cuenta la revolución".
Esas palabras que suenan a máximo líder
y a "invencible comandante", están
presentes en letras bien grandes en puntos muy
transitados de Ciudad de La Habana.
En Cuba todo el mundo sabe quién es el
enemigo oficial y quién es el enemigo verdadero.
Pero si ese enemigo oficial -aunque por regla
general ese tipo de enemigo sabe siempre más
de lo que el contrario pudiera desear- supiera
bien cuál es el apoyo popular con que cuenta
el régimen de esta isla -en el supuesto
caso de que eso le interesara- estaría
tres días sonriéndose.
En el mes de diciembre, y éstos son nada
más que tres o cuatro datos para ilustrar
el tema, le entregué a una señora
militante del Partido Comunista que me había
hablado con anterioridad sobre sus deseos de que
su hijo pudiera emigrar una copia de las instrucciones
para participar en el programa de visados de diversificación
de inmigrantes. Lotería que para otorgar
50 mil visas en el año 2005 se va a realizar
en los Estados Unidos de América.
A pesar de que este año los aspirantes
sólo podían mandar su solicitud
vía electrónica, y eso en Cuba es
algo muy difícil porque los ciudadanos
no tienen libre acceso a Internet, me agradeció
mucho que le hubiera entregado esas hojas de papel
en las que se explicaba la forma de participar
en ese concurso.
El 31 de diciembre, en horas de la tarde, otro
militante del Partido Comunista me comentó:
"Nadie contesta en el hospital. En este país
nada funciona, nadie trabaja". Y concluyó
afirmando: "No sé por qué me
quedé en este país. Debe de haber
sido por mi familia".
El pasado 3 de enero en horas de la mañana
coincidimos en la antesala de una cartomántica
cuatro personas. Y como no hay manera de que en
ninguna conversación se escape el tema
relacionado con la difícil situación
económica, política y social del
país, una de estas personas, abogada del
sector del turismo y miembro del Partido Comunista,
dijo que en su casa había dos autos, que
la familia no tenía problemas de vivienda
ni problemas económicos, pero que ella
quería que en Cuba hubiera libertad.
Ya de una manera más personal, me manifestó
que si ella no fuera miembro del Partido Comunista,
sus dos hijos no hubieran podido graduarse en
la universidad, ni tener buenos empleos, también
en el sector del turismo.
El 8 de enero una funcionaria del Ministerio
de la Industria Ligera, ingeniera, que me dio
un aventón en su auto, tras contarme que
en días recientes una mujer con una niña
pequeña a quien había montado en
su carro le hurtó una sombrilla que llevaba
en el asiento trasero, pasó a censurar
la difícil situación social y el
igualitarismo reinante. "En cualquier parte
del mundo, menos en Cuba, los profesionales son
personas". Y agregó seguidamente que
ella ganaba como funcionaria unos trece pesos
diarios (cincuenta centavos de dólar),
y que le habían asignado un auto, propiedad
del ministerio donde trabaja, después de
25 años de trabajo en el mismo lugar, y
de haber sido nombrada funcionaria. Sentenció
por último: "Las cosas tienen que
cambiar en Cuba".
Pero quizás lo más demostrativo
del "apoyo" con que cuenta el régimen
de La Habana es el permanente éxodo de
los habitantes de esta isla. Lo mismo se van por
aire que por mar. Por mar es arriesgando la vida
de una manera notoria. Residen en Australia, África.,
Estados Unidos, en República Dominicana,
en España, en Rusia.
El éxodo no reconoce edades ni sexos ni
profesión. También, por supuesto,
se van y se quedan en cualquier país los
miembros del Partido Comunista, ésos que
supuestamente son los que ideológicamente
están más identificados con el poder.
El apoyo al régimen es ficticio, irreal,
es lo que en Cuba se conoce como doble moral.
Pero en este teatro, el Estado es el dueño
de todos los hilos. El dueño de los empleos,
de los medios de comunicación, del transporte,
de los centros educacionales. Es el que otorga
viviendas, uno de los problemas más graves
que existen en Cuba. Y es el Estado quien asigna
los autos. En fin, es prácticamente el
dueño de todo. cnet/13
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