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SOCIEDAD
Reyes Magos 2004
LA HABANA, enero (www.cubanet.org)
- A simple vista, este 6 de enero transcurrió
en Cuba como si no fuera Día de Reyes.
Una tradición religiosa que llegó
con la colonización, arraigada profundamente
en el sentimiento del pueblo cubano, que a pesar
del esfuerzo oficial y la precaria situación
económica de la población, se mantiene.
Décadas atrás, el alborozo infantil
se generalizaba. Este día culminaban los
festejos de Navidad y fin de año. Hasta
los más humildes congratulaban a los pequeños
de la familia.
Luisa no ha olvidado esas tradiciones y las ha
transmitido a su hija Raquel. Esta mañana,
compró un dólar y se fue a la tienda
para adquirir un juguete para sorprender a su
nieto.
"Otros años les dábamos a
los niños la sorpresa por la mañana,
pero el año pasado me costó una
discusión con la maestra de Elenita. Le
compramos una muñequita preciosa y no pude
impedir que llevara a la escuela lo que le habían
traído los Reyes Magos. La
maestra regañó duramente a la niña
de ocho años, y cuando regresó de
la escuela todavía sollozaba. Fui a la
escuela a hablar con la maestra, y la convencí
de que fue injusta al maltratar a la niña
sin tener en cuenta su fantasía y sus sueños.
Ella dejó entrever que desde su puesto
no podía valorizar esa costumbre
¡dígame usted!"
En Cuba, desde que "lo que vale" se
determina oficialmente, muchas tradiciones, como
la Navidad y el Día de Reyes aparentemente
han desaparecido, pero son muchos los que las
practican dentro de su casa, a puertas cerradas,
como si se tratara de una actividad ilegal.
Cada cual congratula a sus niños como
puede. Después del incidente con la maestra
de su hija, los niños de Raquel reciben
los regalos del Día de Reyes cuando regresan
de la escuela.
Reinier y Marcos encontraron este 6 de enero
sendas maquinitas y una caja de colores. Wendy,
una muñeca Barbie; Iván, un carrito
de baterías, y su hermana, que es mayor,
una gorra bolchevique comprada en la feria de
Malecón y un par de medias.
Ahora están todos en el apartamento del
edificio en Alamar donde viven, donde se ha concentrado
el entusiasmo de los hijos y los adultos de varias
familias, y al que han llegado otros muchachos
cuyos padres, embullados por Luisa y Raquel, han
hecho obsequios a sus hijos. Todos modestos, pero
como dijo una madre: "Valió la pena
el sacrificio, ya Dios proveerá mañana".
"No es como antes", señaló
Luisa, "porque el bolsillo de los pobres
de hoy no puede recorrer calles y tiendas, pero
nadie me puede impedir que dé alegría
a los míos".
El gobierno, por su parte, ha hecho todo lo posible
por evitar la celebración. Dos años
atrás, la Sociedad Cultural de España
organizó una actividad infantil con motivo
del Día de los Reyes, en la que participaron
decenas de niños y fue criticada duramente
por las autoridades cubanas.
El periodista independiente Víctor Rolando
Arroyo -sancionado en abril del pasado año
a 26 años de prisión- cumplió
los seis meses de cárcel a los que fue
condenado por comprar juguetes para obsequiar
a los niños de Pinar del Río un
Día de Reyes del año 2000. cnet/01
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