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CULTURA
¿Concurso Literario
"Aduana General De La República"?
LA HABANA, febrero (www.cubanet.org)
- Además de los archi-tradicionales concursos
literarios que se convocan en Cuba (Premio Casa
de las Américas y Premio UNEAC, por ejemplo),
y de los ultra-recientes certámenes que
se han sumado a la moda de pagar un premio nacional
en moneda foránea (USD) -Premio Alejo Carpentier
y Premio La Gaceta de Cuba, por ejemplo-, también
existe desde hace ya tiempo una tercera y pintoresca
opción para los literatos timoratos que
aún aspiran a hacer literatura desde la
Siempre Fiel Islita de Cuba. Se trata, hasta donde
hemos podido averiguar su nombre oficial, del
Concurso Literario "Aduana General de la
República".
Las bases de esta nueva opción (que en
realidad no es tan nueva) están instituidas
desde casi una década atrás. Dichas
bases podrán ser consultadas por los interesados
en la ficción nacional, siempre y cuando
accedan al corpus de la Resolución 5/96,
emitida no por el ministerio de Cultura de Cuba,
sino justamente por la Aduana General de la República,
quien fungirá como juez y parte en el concurso,
para no alterar así una larga y criollísima
tradición jurídica nacional.
A propósito de la recién inaugurada
13ra. Feria Internacional de La Habana, actualmente
en curso entre los fosos de la fortaleza de La
Cabaña, el último Premio "Aduana
General de la República" fue concedido
oficialmente el pasado 20 de enero de 2004 esta
vez a una mujer: la cuentista y novelista habanera
Yordanka Almaguer, de 28 años, actualmente
residente en la ultramarina y hemingwayana barriada
de Cojímar.
La sorpresa para esta joven capitalina se inició
con un equívoco, como corresponde a la
"tierra más fermosa" que, ya
desde su mismo descubrimiento, fue confundida
con otra. La autora, quien semanas atrás
creyó enviar un cuento de su autoría
al concurso literario "Ana María Matute"
de la Madre Patria, había empleado para
el supuesto envío (como síntoma
literal de su inmadurez literaria) la vía
de esa empresa nacional equívocamente denominada
Correos de Cuba.
Con fecha del 20 de enero de 2004, Yordanka Almaguer
recibió en su propia casa la notificación
de la Aduana General de la República, donde,
gracias a las instancias 1 y 2 de la referida
Resolución 5/96, la autora sólo
entonces se enteró de que su cuento nunca
había cruzado el Océano Atlántico,
sino que el paquete había sido abierto,
el texto leído, juzgado, y después
gentilmente remitido hacia un destino mucho más
promisorio: el especializadísimo jurado
de ese pintoresco certamen que hemos dado en llamar
el Concurso Literario "Aduana General de
la República".
Los miembros del Jurado fueron la Inspectora
Liudmila Fernández y el Testigo Israel
Hernández, ambos a nombre de la institución
y puede que aún más: tal vez a nombre
del pueblo de Cuba en pleno. Los dos estetas oficiales
decidieron por unanimidad otorgar el susodicho
Premio, sin mayor dilación, a la autora
Yordanka Almaguer, por su cuento "Sin Barco,
sin Herzog, sin Fitzcarraldo", el cual, tal
como está estipulado en las bases de la
Resolución 5/96, le fue DECOMISADO de cuajo,
lo cual se le notificó a la autora en el
siguiente reporte que se ha diseminado, al estilo
de un virus de flu, por los correos electrónicos
de ciertos ministerios y misterios de Ciudad de
la Habana:
"Al realizar la inspección física
del envío de expatriación, se detecta
literatura cuyo contenido va en contra de los
intereses generales de la nación, por lo
que se procede a decomiso, actuando conforme a
lo regulado por la legislación aduanera
vigente."
No habiendo podido contactar directamente a la
galardonada (acaso su nerviosismo a raíz
del Premio le ha impedido ofrecer declaraciones
por el momento) y, en consecuencia, no disponiendo
aún del texto de su cuento "Sin Barco,
sin Herzog, sin Fitzcarraldo", no nos queda
sino felicitar a Yordanka Almaguer por éste,
su más reciente lauro (ya antes se había
alzado, también, con el premio nacional
Calendario de Narrativa 2000, por su libro "Tener
sexo con Kalinín Borges", publicado
por la casa editora Abril en el 2002). Llegue,
pues, a ella nuestras congratulaciones, no a nombre
de la Aduana General de la República, ni
tampoco del pueblo de Cuba en pleno, pero al menos
sí en representación de los literatos
timoratos que aún aspiran a hacer literatura
desde de la Siempre Fiel Islita de Cuba (entre
los cuales me cuento).
Ahora, gracias a las invisibles operaciones de
Correos de Cuba, la intelectualidad toda ya dispone
de una tercera opción al margen de aquellos
archi-tradicionales o ultra-recientes concursos
literarios nacionales: el Concurso Literario "Aduana
General de la República" (título
definitivo pendiente de confirmación oficial).
En cualquier caso, como lo ha demostrado el sorpresivo
premio a una talentosa joven de Cojímar,
creo que estos nuevos espacios siempre son algo
para agradecer en tanto escritores y escritoras,
a la par que evidencian cierta democrática
apertura que ya va teniendo lugar ante nuestras
propias narices: para empezar, la apertura de
la correspondencia literaria de la nación.
Ahora ya sólo se trata de quejarse menos
y de escribir más, únicamente cuidándonos
de no navegar, al menos en el plano contenidista,
"en contra de los intereses generales de
la nación". Así que: ¡ánimo
y enema, Yordanka Almaguer!
P.D.: Ni siquiera es necesario incluir destinatario
foráneo alguno en el paquete postal. Basta
con indicar: CONTIENE LITERATURA, y los peritos
de Correos de Cuba ya sabrán cómo
proceder mejor en cada caso: despachando los textos
a la Aduana General de la República (como
en este caso), o al Grupo de Análisis del
Instituto Cubano del Libro (i.e.: Iroel Sánchez
et al.), o al Departamento de Ficciones del Ministerio
del Interior (¿?), o simplemente... ¡a
la reja! cnet/25
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