PRENSA INDEPENDIENTE
Diciembre 27 , 2004
 

ECOLOGIA
Azúcar en tierra amarga

Ariel Delgado Covarrubias, UPECI

LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - El deterioro de los suelos cubanos es un proceso acumulativo que data de siglos atrás. Los colonizadores españoles encontraron una isla paradisíaca llena de árboles con una total espesura, estaciones climáticas bien definidas y una variedad biológica y zoológica sin igual.

En su establecimiento, desmontaron bosques para construir sus asentamientos y tener tierras de labranza, irrigadas por los limpios ríos y de una fecundidad no existente en Europa. Ellos no sabían el daño que causaban a la naturaleza y esa transformación avanzó con los años, los siglos, entre labranzas, pastoreos y guerras, y así la tierra fértil y hermosa de los inicios se fue perdiendo.

Hoy los hombres están conscientes del daño que causan al medio con métodos incorrectos de trabajo con la tierra. La civilización mira a sus orígenes, y científicamente trata de recuperar lo que todavía sea posible, y mantener a toda costa lo que subsiste.

Toca a esta generación de cubanos no tan sólo cambiar mejorando el sistema social y político. También de rescatar las riquezas naturales que forman parte de lo autóctono, lo útil y lo propiamente cubano. Resarcir lo que a pasos agigantados en el último siglo se perdió es quizás el principal reto de la nación, independientemente de las ideologías.

Produciendo azúcar para el mundo se empobreció la tierra. El cuadro hoy resulta desolador. Se estima -y son cálculos conservadores- que el 70 % de las tierras presentan algún grado de deterioro ambiental. Y la producción de azúcar ha sido en gran medida, responsable de ello.

Las 818 mil hectáreas dedicadas a la caña en el país representan el 30 % de toda el área cultivable, situación propia del monocultivo, mal que pretendieron achacar a pasados sistemas políticos pero que ha subsistido y evolucionado a formas superiores en el actual.

Los llamados "métodos científicos" de siembra, cultivo y cosecha de la caña han provocado la degradación de los suelos y con ello la pérdida de la productividad. Esa degradación se debe en lo fundamental a la compactación por el uso excesivo de maquinaria agrícola, la erosión, el drenaje deficiente, el laboreo excesivo, la disminución de la materia orgánica, la acidez y la salinización.

Lo peor de todo es que la caña de azúcar es un cultivo que manejado adecuadamente contribuye a la conservación de los suelos y a su mejoramiento progresivo. Pero hasta la calidad de la caña en esa función se ha perdido.

Cerca del 20 % de las áreas de caña corresponden a sólo dos variedades que durante más de 20 años se han estado plantando. En ese tiempo, han sufrido el correspondiente deterioro por erosión genética y ello las ha llevado a perder las características por las que antes fueron seleccionadas. La exposición a nuevos y viejos patógenos, el envejecimiento y la falta de calidad en la producción de la semilla originan la pérdida de los genotipos.

También el uso de productos químicos, entre ellos herbicidas, maduradores y fertilizantes, ocasionan la pérdida de la biodiversidad asociada al cultivo y causan una disminución de organismos benéficos. Esto unido a la casi nula rotación e intercalado de otros cultivos ocasiona el declive de la biodiversidad en esas tierras.

Otro factor clave ha resultado la deforestación. Si bien ya no se desmontan bosques para sembrar la caña como ocurrió durante la mayor parte del pasado siglo, todavía se utilizan algunas cantidades de leña al inicio de las zafras por no contarse con el bagazo necesario. Aunque el consumo de leña, que fue de 198,200 toneladas en 1992, se ha reducido a cerca de 50 mil anuales en la actualidad, todavía resulta alto pese a la acertada política de reforestación que se desarrolla en el país.

No obstante, y a consecuencia de la reestructuración azucarera, el Ministerio de la Industria Azucarera dedicará 600 mil hectáreas al desarrollo forestal del país, con bosques industriales para utilizar la madera y la pulpa, y los bosques naturales asociados a la producción de frutales.

¿Podrá ese organismo solo enfrentar tamaña tarea? Es dudoso, por no decir imposible. Especialistas tiene y nadie mejor que ellos para valorar objetivamente la magnitud de los daños acumulados. Pero carecen de recursos hasta para poder realizar las zafras con todos los implementos y aseguramientos necesarios. Y la labor ambiental de recuperación lleva, además de tiempo, muchos recursos de los que no disponen.

Pese a los errores cometidos, tanto de carácter objetivos como subjetivos, para utilizar su propia lexicología, sus especialistas tienen el interés de revertir ese proceso de destrucción ambiental. Saben que el futuro de la nación está en juego, y que con la disminución de la productividad de los suelos, y con ellos los rendimientos, una zafra eficiente será una quimera.

Los gobernantes y funcionarios estatales de turno tienen el deber y la obligación de contribuir con los recursos necesarios para esa labor. La tierra amarga no puede producir plantas dulces. Es el mayor reto que queda a la sociedad cubana del presente y del futuro.


Esta información ha sido transmitida por teléfono, ya que el gobierno de Cuba controla el acceso a Internet.
CubaNet no reclama exclusividad de sus colaboradores, y autoriza la reproducción de este material, siempre que se le reconozca como fuente
.

IMPRIMIR



PERIODISTAS EN PRISION

PRENSAS
Independiente
Internacional
Gubernamental
IDIOMAS
Inglés
Francés
Español
SOCIEDAD CIVIL
Cooperativas Agrícolas
Movimiento Sindical
Bibliotecas
DEL LECTOR
Cartas
Opinión
BUSQUEDAS
Archivos
Documentos
Enlaces
CULTURA
Artes Plásticas
El Niño del Pífano
Octavillas sobre La Habana
Fotos de Cuba
CUBANET
Semanario
Quiénes Somos
Informe Anual
Correo Eléctronico

DONACIONES

In Association with Amazon.com
Busque:


CUBANET
145 Madeira Ave, Suite 207
Coral Gables, FL 33134
(305) 774-1887

CONTACTOS
Periodistas
Editores
Webmaster