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SOCIEDAD
Mimí se fue
Adrián Leiva, Grupo Decoro
LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - La voz
corrió de boca en boca por todo el reparto.
Algunas personas reaccionaban con asombro, en
cambio otras expresaban su indignación
con frases cuyo contenido recordaban una idea
de Lenin: "Si rasgas la piel de un extremista
encontrarás un oportunista". La razón
de este revuelo lo ocasionó la noticia
de que Mimí se había ido de Cuba
para los Estados Unidos el domingo 19 de septiembre
en horas de la mañana. Aquel día
NoemÍ, más conocida por el alias
de Mimí, volaba rumbo a Miami en salida
definitiva de su país.
¿Por qué razón la partida
de la mujer conmovió al vecindario provocando
el comentario de las personas que la conocieron?
Sencillamente el historial revolucionario de la
señora, activista destacada dentro de las
Brigadas de Respuesta Rápida, como se conocen
en Cuba a los grupos organizados por el gobierno
para reprimir por cualquier medio a los defensores
de los derechos humanos de la Isla, fue lo suficientemente
amplio como para no pasar inadvertida cuando tomó
las de Villadiego.
Fiel a esta doctrina Mimí, la compañera
ejemplar, manifestaba siempre su disposición
para defender con su vida al socialismo cubano.
Ella no reparaba en hacer denuncias contra los
vecinos ante la policía, acción
que ocasionó más de un registro
de los domicilios de aquéllos que intentaban
ganarse la vida con su esfuerzo creador. Así
la emprendió contra los que vendían
alimentos elaborados domésticamente, los
mismos que años después fueron legalizados
y que cubanizaron con el nombre de Paladar a ese
tipo de negocio. En otras palabras, Mimí
estaba considerada como una extremista y por ese
motivo era temida en el barrio por sus delaciones.
Recuerdo las veces que intimidaba a quienes hablaban
conmigo alegando que yo era un foco contrarrevolucionario
y que el simple hecho de que me saludaran podría
perjudicarles. Cuando comenzó la campaña
por el Proyecto Varela estuvo a la expectativa
para tratar de identificar a los firmantes de
la zona, y manifestaba abiertamente su disposición
de denunciarlos a las autoridades.
Pero desgraciadamente Mimí no es un ejemplar
raro de persona. Como ella abundan en nuestra
querida isla muchos individuos que aprovechan
las facilidades del sistema político de
la Isla para buscar ventajas e inmunidad. De la
doble moral y el oportunismo que emanan estos
seres se nutre en buena medida el totalitarismo
imperante. Pero cuando el zapato aprieta, allá
vuelan estos especimenes llevando su carga de
maldad, bajeza moral y pobreza de valores, a contaminar
a otras gentes y lugares.
Ahora, en la democracia norteamericana, esta
ilustre señora vivirá todo aquello
que tanto criticó, como la abundancia de
alimentos, de ropas y otros productos, viajando
en autos por kilométricas autopistas. En
el Norte revuelto quizás se integre a las
protestas de los anticastristas más furibundos
o ingrese en las brigadas politiqueras del ambiguo
Lucios Walker y sus parranderos pastores por la
Paz. Nada puede extrañarnos de las personas
como Mimí, pues ellas tienen la piel como
los camaleones y cambian de color según
las circunstancias.
La salida de Noemí se explica por los
avatares migratorios entre la isla antillana y
su vecino del Norte. Su esposo, quien también
fuera un destacado "revolucionario"
hasta su jubilación, viajó hace
unos años en permiso de visita a Estados
Unidos, donde finalmente decidió radicarse
y no retornar a Cuba. En aquella ocasión
la herida esposa inició una dramática
diatriba contra el cónyuge, acusándole
de ser doblemente traidor al cambiar Patria y
Revolución por una vida en el Imperio.
Olvidaba que antes de traicionar al socialismo
y a su partido comunista, lo más importante
era el hecho de que la había abandonado
a ella. Los ataques verbales continuaron hasta
que comenzaron a llegar los dólares que
el señor le mandaba. Más tarde la
hija común fue reclamada por el padre,
y por ese trámite Mimí logró
incluirse en el boleto del avión donde
voló hacia Miami. Todos fueron maestros
en elaborar una estrategia bien pensada.
Mimí, o mejor Noemí, dentro de
un año recibirá su estatus de residencia
en Norteamérica, a pesar de haber marchado
en muchas ocasiones en actos políticos
bajo la consigna en contra del imperialismo yanqui
y haber servido fielmente al partido comunista
en la persecución de los pacíficos
defensores de los derechos humanos. No obstante,
con ella no deben ser confundidos aquellos cubanos
que han sido, o son, miembros de cuerpos armados
o que de forma sincera defienden una ideología
manteniendo una conducta ética de respeto
a sus conciudadanos. Muchas de estas personas
más temprano que tarde darán una
contribución que será imprescindible
para el logro del legítimo derecho a la
cada vez más necesaria apertura democrática
de la isla.
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