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OLA
REPRESIVA
Un árbol de Navidad por la esperanza
Ana Leonor Díaz, Grupo Decoro
LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - Es una
mujer sencilla, de una modestia admirable; y no
pretende que la consideren poetisa, pues "las
ideas rimadas" venían espontáneas
a su mente cuando repasaba los momentos de marzo
y abril de 2003, cuando su esposo de toda la vida,
de 53 años, fue condenado a una virtual
cadena perpetua de 26 años de prisión
por su condición de disidente del régimen.
Se trata de Loyda Valdés, una artemiseña
que dijo que su mundo se vino abajo tras la ola
represiva en que 75 disidentes y periodistas independientes
fueron arrestados y sometidos a juicios sumarios
por su oposición pacífica al régimen.
Su esposo, el economista Alfredo Felipe Fuentes,
era director de la Agencia de Prensa de Occidente,
miembro del Consejo Unitario de Trabajadores de
Cuba (CUTC) y director de la biblioteca independiente
"Emilio Masperó", "delitos"
por los que fue condenado a 26 años de
prisión.
En las frecuentes reuniones de las Damas de Blanco,
como se conoce al grupo de esposas y madres de
los 75 presos de conciencia, Loyda ha narrado,
en forma versada, cómo su estabilidad familiar
fue interrumpida y cambiada de pronto por el encarcelamiento
de su esposo y el trauma que para ella y sus dos
hijos ha ocasionado el hecho, agravado por el
largo vía crucis que debe recorrer para
visitarlo, ahora cada tres meses, hasta la prisión
de Guamajal, en la provincia Villa Clara, distante
300 kilómetros de su vivienda en Artemisa.
Durante más de un año traté
de persuadir a Loyda para que diera a conocer
sus "pensamientos en verso", y si ahora
accede es porque, luego de la esperanza que levantaron
en los familiares de los 75 las recientes excarcelaciones
de 14 de ellos, todos enfermos, ha visto con tristeza
que su esposo, traído en las últimas
semanas a chequeo médico junto a sus hermanos
de infortunio, fue devuelto a la prisión
villaclareña sin más explicación.
Ella y su familia, junto a otras 61mujeres, deberá
pasar con tristeza y soledad por segundo año
consecutivo las próximas fiestas de Navidad.
De esas reflexiones salió lo siguiente:
El arbolito de Navidad
Ha llegado otro diciembre,
Dios nos llama a celebrar,
enciendan el arbolito porque llegó Navidad.
Humo y olores se esparcen. ¡Vamos todos
a cenar!
Sacad sus mejores galas el día de Navidad,
y démonos un gran beso que cierre otro
año más,
que abra el venidero con mucha prosperidad.
Preparen sus cartas, niños,
los Reyes Magos vendrán
y traerán muchos regalos que harán
su curiosidad.
Celebre todo el que pueda; yo no puedo acompañar,
me han quitado este diciembre mi árbol
de Navidad,
el humo de Nochebuena, mi traje de festividad,
el beso de fin de año, mi vestido de comenzar,
El rey mago de mis sueños, mi gran felicidad.
Ahora ven por qué no puedo,
no puedo yo festejar,
porque me han encarcelado
mi árbol de Navidad.
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