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RELIGION
Misa flamenca en memoria de Antonio Gades
Miguel Saludes
LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - Las
palabras de saludo dirigidas por el padre Rolando
Cabrera a la gran concurrencia reunida en el interior
de la Catedral habanera hacían comprender
que la misa del domingo 12 de diciembre tendría
elementos que la harían diferente. Al parecer
existía el temor de que el público
congregado desde horas tempranas en las afueras
del templo y que colmó los asientos y laterales
podía desconocer ciertas normas de la Iglesia,
tales como el recogimiento y la compostura a mantener
en este tipo de solemnidades en las que, por ejemplo,
no se debe aplaudir ni hacer exclamaciones. Y
esto último era lo que se quería
evitar en una misa donde habría baile y
cantos interpretados en forma magistral. La televisión
cubana había anunciado el evento sin mayores
aclaraciones. El spot publicitario hecho dos días
antes sólo se limitó a invitar a
una misa flamenca en memoria del bailarín
español Antonio Gades que se efectuaría
en la Catedral de La Habana el domingo.
La idea concebida por Andrés Veitía,
director del Ballet Español de La Habana
y por Alina Urraca, directora de la Schola Cantorum
Coralina, fue coordinada con la embajada de España
y las autoridades eclesiásticas de la diócesis
habanera. La Misa escogida para la ocasión
es obra del maestro andaluz Paco Peña y
consta de Padre Nuestro- bailado por el bailarín
Veitía sobre un pequeño tablado
puesto delante de la mesa del altar- el canto
de entrada, Kirye y Gloria, Credo, Petenera (jaleo),
Ofertorio, Santo (tanguillos), el Cordero de Dios
(bulerías), Comunión, Acción
de Gracias y el Canto de Salida. El acompañamiento
de la guitarra de Ernesto Bravo y la voz del cantaor
Andrés Correa, apoyados por los integrantes
de la Schola y las palmeadoras de la compañía
de baile, interpretaron de manera impresionante
la composición, logrando un fuerte impacto
en el espíritu y la sensibilidad de los
presentes.
Según aclaró el párroco
Cabrera, ésta no es la primera vez que
se hace este tipo de misa en el recinto religioso
habanero. La diferencia en ésta es que
se dedicaba a la memoria del difunto bailarín
español, quien paradójicamente en
vida fue un firme militante comunista, y aparentemente
ateo convencido.
Aunque el programa confeccionado para la ocasión
señalaba al Cardenal Jaime Ortega como
celebrante principal de la Eucaristía,
la misma fue presidida por Monseñor Ramón
Suárez Polcari, Canciller de la Archidiócesis
de La Habana y por el párroco Rolando Cabrera,
quien hizo la concelebración. La homilía
pronunciada por monseñor Polcari estuvo
centrada en recordar la importancia del tiempo
litúrgico que vive la Iglesia en estos
momentos. Manifestó que el Adviento es
tiempo de esperanza, de espera que no defrauda,
que no está limitado al cumplimiento de
aquello que queremos alcanzar, sino que tiene
una proyección futura hacia la eternidad
en un cielo nuevo y una tierra nueva, tiempo mesiánico
de paz y de amor. Recalcó también
que Cristo volverá a nacer para los que
crean y para los que no crean, porque el hombre
está hecho por y para Dios, y concluyó
diciendo que cada vez que un hombre o una mujer
hacen algo por su prójimo, o simplemente
piensan en él, se está conformando
el Reino de Dios entre nosotros.
Quizás algo de esto es lo hubo en el gesto
de estos artistas cubanos, admiradores y deudores
en cierta medida del arte que derramó Antonio
Gades. Esta misa, ofrecida por su alma, puede
ser esa acción en favor del prójimo,
recordado a través de la oración.
Para el celebrante fue este un día muy
especial, pues en una fecha como ésta,
veintiocho años antes, recibió la
ordenación sacerdotal en la Catedral habanera.
A pesar de que este acto religioso-artístico
fue anunciado en la pequeña pantalla, los
medios de difusión oficiales estuvieron
ausentes en el mismo. Varios representantes de
la prensa extranjera acreditada en la Isla tomaron
imágenes y notas de lo acontecido, destacándose
entre ellos la presencia de Televisión
Española, y de los medios informativos
propios de la Iglesia Católica.
Algunos se cuestionan la razón de una
misa para Antonio Gades y no para Celia Cruz.
La respuesta fue adelantada por el padre Cabrera
momentos antes de iniciarse el acto litúrgico,
al decir que siempre que se solicite la Iglesia
hace oración en recordación de cualquier
difunto sin distinciones. Respecto a Celia Cruz,
señaló que en Cuba se le han dedicado
muchas misas, tal vez sin la solemnidad de la
celebrada este día. Una de ellas tuvo lugar
en el templo de Cristo Rey, donde participaron
varios de sus familiares residentes en Cuba.
Esta situación me hizo recordar experiencias
vividas cuando trabajaba en la Iglesia y en ocasiones
se generaban quejas por la mención en la
lista de difuntos de los nombres de Jorge Mas
Canosa, Pedro Luis Boitel, y otros fallecidos
no gratos para las autoridades cubanas. Entonces
se argumentaba a esas personas quejosas que allí
también se mencionaban con frecuencia los
de Camilo Cienfuegos, Celia Sánchez, Ernesto
Guevara y hasta el de Ho Chi Min.
La respuesta de uno de estos personajes no pudo
ser más contundente: Las misas son para
los revolucionarios. Ignoraba este señor,
como ocurre con muchas personas, incluso de las
que van a la iglesia, que ante Dios no existen
ideologías, posiciones. Tampoco funcionan
los juicios humanos, pues para Él todos
somos sus hijos, llenos de fragilidades y necesitados
de su amor. No es criticable pues la realización
de esta memoria en favor de Gades. Lo que sí
resulta válido es que los artistas continuadores
del género cultivado por la Guarachera
de Cuba, sigan este ejemplo dado por estos colegas
quienes quisieron ofrecer un sacrificio eucarístico
en memoria de un grande de su estilo. Celia, quien
tanto aportó a nuestra música popular
bien merece una velada semejante. Los músicos,
salseros, soneros, boleristas y guaracheros del
patio tienen la palabra.
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