PRENSA INDEPENDIENTE
Diciembre 9, 2004
 

AGRICULTURA
Los cerdos también tienen hambre (II y final)

Ariel Delgado Covarrubias, UPECI

LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - Las tímidas reformas económicas emprendidas en 1994 llegaron a salvar la producción porcina del país. El Estado cedió a los particulares la crianza de esos animales ante la imposibilidad de disponer de los piensos necesarios para su alimentación. La creación ese mismo año de los mercados agropecuarios de libre concurrencia impuso precios que estimulaban a su producción.

Ya para el año 2002 la masa porcina del país se calculaba en dos millones de cerdos, de los cuales el 70 % pertenecían al sector privado. Ese sector posee más de 900 mil reproductoras, una masa superior a la que mantiene el estado en sus instalaciones. Y según datos publicados en 2003 la producción de esa carne ascendió a 50,700 toneladas, la mitad de lo alcanzado en 1989, de las cuales el 50 % correspondió al sector cooperativo campesino.

Del total de la producción estatal, 20 mil toneladas corresponde a los convenios porcinos con los campesinos, mediante el cual el Estado les suministra pies de crías y parte de la alimentación, que generalmente no es de la mejor calidad, y el resto debe aportarlo el criador. En correspondencia, el campesino debe vender parte de su producción al Estado, a 10 pesos la libra.

En las empresas porcinas estatales se ha impuesto la norma de consumir sólo 3,5 toneladas de piensos industriales por cada tonelada de carne producida, la mitad de lo consumido en 1989. De esa forma su costo estaría entre 600 y 640 dólares la tonelada, lo que la haría competitiva ante los precios del mercado internacional.

Como se puede apreciar, lo determinante en esa producción es la existencia de alimentos de calidad que permitan una mejor conversión en la relación pienso invertido por carne producida. En los años 90 el Estado se dedicó a sembrar soya con la esperanza de poder garantizar la producción de aceite y alcanzar una base alimentaria sólida para los cerdos. Pero ese plan fracasó al resultar los costos de producción muy superiores a los existentes en el mercado internacional.

En medio de la elevada escasez de divisas y la falta de financiamiento exterior, y por otra parte adversas condiciones climatológicas que han desembocado en una prolongada y aguda sequía, la alimentación de los cerdos se ha convertido en un gran problema. Se calcula que para lograr el abastecimiento requerido y con ello bajar los precios, hace falta una producción anual equivalente a 190,300 toneladas.

Ante tal situación surge una nueva esperanza con una planta forrajera, el sorgo. Originaria de Africa Central, es una gramínea parecida al maíz que crece hasta tres metros, muy resistente a la sequía y de menores requerimientos. Además de necesitar mucha menor cantidad de agua que esa gramínea para formar un kilogramo de materia seca, el sorgo ante una prolongada sequía puede retener su crecimiento y emprenderlo más tarde, cuando obtiene el agua necesaria.

Conocedores de esas ventajas, especialistas del ministerio de la Agricultura trabajan en su desarrollo. La Universidad Central de Villa Clara dispone de 47 variedades de ese grano para estudiar y seleccionar las mejores opciones para la siembra en el país. Ya desde el pasado año el sector cooperativo y campesino cosechó sorgo en algo más de 9,300 hectáreas en las provincias de Holguín, Villa Clara, Granma y Ciego de Avila, en especial para dedicarlo a semilla.

Los especialistas consideran que además de la falta de semillas en cantidades suficientes para extenderlo por todo el país, conspira la falta de conocimiento de las características de ese cultivo por parte de los productores y la carencia de una organización productiva que permita iniciar su producción a gran escala.

Se considera que el sorgo puede llegar a cubrir el 70 % de los piensos necesarios para la alimentación de los cerdos del país, y se pone especial énfasis para su desarrollo en las provincias orientales, donde la sequía adquiere límites alarmantes y este cultivo puede hacer productiva numerosas tierras afectadas por la falta de agua.

¿Será el sorgo la gramínea milagrosa que permitirá saciar el hambre de los cerdos y permitir una producción elevada de su carne, para saciar a su vez la alta demanda que requiere la población? Especial preocupación tienen los especialistas con la política de precios a seguir con este nuevo producto agropecuario, pues precios adecuados permitirían un mayor incentivo en su producción.

Pero la trayectoria de la política con otros productos, puede ser que el sorgo, al igual que el maíz y la soya, no pasen de ser un interesante experimento. De no ser así podría ser una parte importante de la solución. Mientras tanto los cerdos, al igual que los humanos, tienen hambre, y mucha.

Los cerdos también tienen hambre (I)

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