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HISTORIA
Murieron por una Cuba democrática
Adrián Leiva, Grupo Decoro
LA HABANA, diciembre (www.cubanet.org) - El golpe
de estado del 10 de marzo de 1952 por el general
Fulgencio Batista quebraba el orden establecido
en la República de Cuba bajo la Constitución
de 1940, sin dudas una de las más avanzadas
de la época. Aquella acción traería
como consecuencia principal para el pueblo cubano
más de cincuenta y dos años de continuo
dominio totalitario.
Con la ruptura del orden constitucional el proceso
democrático por el que avanzaba la nación
cubana se vio alterado. La reacción de
muchos compatriotas dio paso a la lucha insurreccional
en la que tomó parte una nueva generación
de jóvenes, identificados como revolucionarios,
que deseaban el retorno de la Carta Magna y programas
sociales que permitieran el mejoramiento del nivel
de vida de toda la sociedad. Inspirados en el
ideario martiano, miles de cubanos se aunaron
en el esfuerzo por el logro de ese fin.
El 30 de noviembre de 1956 un grupo de hombres
valerosos protagonizaron un alzamiento en las
ciudades de Santiago de Cuba y Bayamo. Ese día
fueron atacados varios puntos e instalaciones
del ejército y la policía batistianos
con la finalidad de atraer la atención
de esas fuerzas, facilitando el desembarco de
la expedición del Granma, encabezada por
Fidel Castro al frente de 81 expedicionarios,
que debería arribar por aquella zona oriental.
Así daba inicio la lucha armada en la Sierra
Maestra.
Durante el alzamiento del 30 de noviembre perdieron
la vida Otto Parellada, Tony Alomá y Pepito
Tey. A partir de entonces y hasta 1958, año
final de la dictadura de Batista, decenas de hombres
y mujeres que optaron por este tipo de lucha en
las ciudades y montañas de Cuba murieron
en pos de la democracia. Todos lucharon por un
estado de derecho, la plena libertad de expresión
y prensa, el pluripartidismo y elecciones libres,
por una Cuba donde la categoría de presos
políticos fuera borrada del lenguaje jurídico
penal. Por una Cuba donde el culto a la dignidad
plena del hombre fuera la realidad expresada por
José Martí.
Hoy, a 58 años de aquel evento ocurrido
en Santiago de Cuba donde estos tres mártires
cayeron junto a otros muchos por una patria democrática
y verdaderamente libre, más de 200 cubanos
guardan injusta prisión por motivos precisamente
de carácter político. Tal parece
que los héroes que ofrendaron sus vidas
no pudieran reposar en paz y desde sus tumbas
clamaran por la justicia y libertad que ellos
quisieron edificar con su sangre. Para esos hombres
que en condiciones inhumanas son en la actualidad
prisioneros políticos de un sistema aferrado
al poder, también se hizo la revolución
cubana. Ella nació para dar libertad plena
a los hombres y ésta no puede existir sin
democracia, el pleno apego a las libertades públicas
y el respeto de los derechos humanos.
Los presos políticos cubanos son una mancha
en la Cuba actual. Donde exista un hombre o una
mujer amante de la libertad no puede permanecer
en silencio mientras exista un solo preso político
y perseguido por esa razón en la isla caribeña.
La libertad no es propiedad de ninguna ideología,
por ello no se pueden esgrimir motivos de esta
índole para ahogar el derecho a vivir en
un mundo democrático.
Poner en libertad a todos los presos políticos
cubanos, y crear espacios para la democracia sería
uno de los más bellos homenajes que puedan
ser rendidos en honor a nuestros mártires,
pues el objetivo de su lucha fue el evitar más
sufrimientos al pueblo cubano.
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